En este artículo vamos a juntarlo todo y ver cómo se opera realmente. Vamos a ir paso a paso, de forma práctica y con ejemplos claros.
1. La idea básica
La Letanía busca una compresión de calidad dentro de una tendencia con fuerza, en unos niveles relevantes.
Durante esa compresión el precio se estrecha, el volumen baja y el mercado “guarda energía”, me gusta el simil del muelle que estás apretando. Cuando finalmente rompe un nivel importante de volumen con fuerza, entra la operación. Recuerda, esto es swing trading, por lo que no buscamos operar todos los días. Buscamos pocas operaciones, pero con mejor probabilidad.
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2. Los ingredientes que tienen que coincidir
Para que exista una Letanía válida necesitamos que se cumplan estas condiciones al mismo tiempo:
Fuerza de tendencia: el ADX está por encima de 23.
Compresión activa: el SQZMOM_LB está en fase de squeeze (el mercado se ha callado).
Estructura limpia: el precio hace mínimos cada vez más altos y los rangos se van estrechando.
Volumen bajando: durante la compresión el volumen disminuye de forma visible.
Precio por encima de las medias: el precio está por encima de la EMA 25 y de la EMA 200, o muy cerca de superarlas dado que ahí puede ser el nivel relevante que donde se busca el fin de la compresión.
Ruptura clara: el precio rompe un nivel de volumen importante y lo hace con volumen creciente.
Si falta alguno de estos puntos, normalmente preferimos no operar.
3. Cómo se ve en el gráfico (paso a paso)
Vamos a desglosarlo como si estuviéramos mirando el gráfico juntos.
Paso 1: Miramos el contexto (Diario) Primero abrimos el gráfico diario. Comprobamos:
¿El precio está por encima de la EMA 200?
¿El ADX está por encima de 23?
¿Hay una tendencia clara o el mercado está lateral y confuso?
Si el ADX está bajo o el precio está por debajo de la EMA 200, normalmente descartamos el activo, aunque no está de más tenerlo con un ojo encima.
Paso 2: Buscamos la compresión Ahora miramos si el SQZMOM_LB está en fase de squeeze. Cuando está en squeeze, el precio suele moverse de forma más pequeña y contenida. Si usamos el indicador apropiado, además nos da una señal el propio indicador, por defecto son puntos o cruces negras. Es el momento en el que el gráfico “se aprieta”. Durante esa fase queremos ver dos cosas importantes:
El precio hace mínimos más altos (no está haciendo suelos cada vez más bajos).
Las velas se van haciendo más pequeñas (los rangos se estrechan).
Si el precio se comprime pero sigue haciendo mínimos más bajos, normalmente no es una buena Letanía.
Paso 3: Observamos el volumen Mientras el precio se estrecha, el volumen debería ir disminuyendo. No tiene que bajar de forma perfecta todos los días, pero sí de forma clara. Cuando el volumen baja durante la compresión, suele significar que cada vez hay menos gente dispuesta a vender. Como se comporta y en que niveles lo hace, nos da más pistas de si es una compresión o un simple agotamiento de tendencia. Junto con el ADX, esta duda rápidamente se resuelve.
Paso 4: Identificamos el nivel de ruptura Miramos las zonas donde antes hubo mucho volumen. Esto lo puedes hacer con el indicador “clásico” de volumen, buscando manualmente en que zonas se concentró más operación o con los indicadores de zonas de volumen o Volume Profile. Esas zonas suelen actuar como “paredes”… ya sabes, las famosas resistencias y soportes. La idea es que el precio rompa una de esas paredes hacia arriba.
Paso 5: La entrada La entrada se produce cuando se cumplen todas las condiciones anteriores y, además:
El precio rompe el nivel de volumen hacia arriba.
Esa ruptura viene acompañada de aumento de volumen (volumen expansivo).
Preferiblemente el SQZ está saliendo del squeeze o acaba de salir.
En la práctica usamos el gráfico de 4 horas para afinar el momento exacto de la entrada, mientras que el “Diario”, o incluso el “Semanal” nos da el contexto general.
4. Gestión de la operación. (Sin esto puedes perder en una operación ganadora)
Stop Loss Aquí tenemos varias opciones, a mi personalmente me gusta usar la regla 5×5… algún día la contamos a más profundidad. Pero a grandes rasgos miro la zona por debajo del último mínimo relevante de la fase de compresión. Sí esta queda por debajo del 5% de perdida ahí pongo la orden de Stop Loss. Si queda por encima, bajo mi Stop Loss hasta ese 5%. Es decir, con eso nos aseguramos que siempre quede debajo del suelo más bajo que hizo el precio mientras estaba comprimido. De esta forma el riesgo está controlado y es relativamente pequeño en relación al movimiento potencial.
Objetivo y salida Buscamos como mínimo un ratio de 1:2 (ganar al menos el doble de lo que arriesgamos)… aunque en estas operaciones lo suyo es dejar correr la ganancia lo máximo posible por lo que, para mi, a forma más limpia de gestionar la operación suele ser:
Dejar correr el precio.
Ir subiendo el stop (trailing stop) a medida que avanza. Yo suelo dejar 3 velas verdes diarias de distancia.
Cerrar total o parcialmente si el precio llega a una zona de volumen importante anterior o si el ADX empieza a perder fuerza de forma clara.
5. Ejemplo práctico.
Esto puedes verlo como un ejercicio simplificado. Imagina una acción que lleva varias semanas subiendo de forma ordenada. El ADX está en 27. El precio está cómodamente por encima de la EMA 200 y de la EMA 25.nDe repente el precio empieza a moverse menos, parece que se cansa. Las velas se hacen más pequeñas. El SQZ entra en squeeze. Durante varios días el precio hace mínimos ligeramente más altos y el volumen va bajando. En ese momento marcamos la zona de volumen más relevante que tiene por encima. Un día el precio rompe esa zona con una vela más grande y con volumen claramente superior al de los días anteriores. Ahí es donde la Letanía se activa y buscamos la entrada (usando el 4H para confirmar). El stop lo ponemos debajo del mínimo de la compresión o al citado 5%, lo que quede más abajo. A partir de ahí dejamos que el precio se desarrolle. Este es el tipo de movimiento que buscamos: no el más emocionante del día, sino uno con estructura limpia y buena relación riesgo-recompensa. Con mirar el desarrollo una vez al día y tomar la decisión de continuar o donde salir, es más que suficiente.
6. Ejemplos reales
Vamos a ver cuatro ejemplos reales para que se entienda mejor cómo se ve una Letanía en la práctica.
Ejemplo 1: NVIDIA (NVDA) – principios de 2023
Después de una fuerte caída en 2022, NVIDIA empezó a recuperarse. En enero de 2023 el precio se encontraba por encima de la EMA 200 y el ADX mostraba fuerza de tendencia.Durante aproximadamente dos semanas el SQZ entró en fase de squeeze. El precio se comprimió de forma clara: los rangos se hicieron más pequeños y el volumen fue disminuyendo día tras día. Además, el precio fue haciendo mínimos ligeramente más altos mientras se mantenía por encima de la EMA 25. Cuando finalmente rompió el nivel de volumen más relevante de esa consolidación, lo hizo con un aumento claro de volumen. A partir de ahí el movimiento fue fuerte y sostenido (el precio pasó de la zona de los 195 dólares a superar los 270 en las semanas siguientes). Este es un ejemplo clásico de Letanía limpia: compresión clara + volumen decreciente + ruptura con volumen expansivo dentro de una tendencia con fuerza. (La diferencia que ves en el precio del gráfico es por el split que se hizo con posterioridad)
Ejemplo 2: Robinhood (HOOD) – consolidación posterior a un gran movimiento
Tras una fuerte subida entre agosto de 2024 y febrero de 2025, el precio de Robinhood entró en una fase de consolidación. El ADX se mantenía en zona de fuerza y el precio seguía por encima de la EMA 200.Durante varias semanas el SQZ mostró compresión. El precio se fue estrechando, los mínimos fueron ligeramente ascendentes y el volumen se redujo de forma visible. Había un nivel de volumen claro que actuaba como techo de la consolidación (alrededor de los 51,30 dólares). Cuando el precio rompió ese nivel con volumen superior al de las semanas anteriores, el movimiento posterior fue fuerte (más de un 100% en poco más de dos meses). Aquí se ve otra vez el mismo esquema: el mercado se calló, el volumen bajó, la estructura se mantuvo limpia y la ruptura con volumen dio el pistoletazo de salida.
Ejemplo 3: Bitcoin – Verano / Otoño 2023
Durante varias semanas del verano de 2023, Bitcoin entró en una fase clara de compresión.
El SQZMOM_LB estuvo en fase de squeeze durante un periodo prolongado.
El precio se fue estrechando progresivamente y fue haciendo mínimos más altos.
El volumen disminuyó de forma visible mientras duraba la consolidación.
El precio se mantenía por encima de la EMA 25 y de la EMA 200.
El ADX se encontraba por encima de 23, confirmando que había fuerza de tendencia de fondo.
Cuando finalmente se produjo la ruptura de un nivel de volumen relevante y esa ruptura vino acompañada de aumento de volumen, Bitcoin inició un movimiento alcista sostenido que se prolongó durante meses. Este es un buen ejemplo de cómo se ve una Letanía limpia en un activo tendencial como es Bitcoin: el mercado parece que se calma, el volumen comienza a reducirse, pero la estructura se mantuvo ordenada y la ruptura con volumen dio paso a un movimiento grande.
Ejemplo 4: Oro (XAU/USD) – Agosto 2025
En verano 2025 el oro formó una clara fase de compresión después de un impulso previo.
El SQZMOM_LB entró en squeeze y se mantuvo así durante varias sesiones.
El precio se movió en un rango cada vez más estrecho y con mínimos ascendentes.
El volumen se redujo durante esa fase de consolidación.
El precio respetaba las EMA 25 y EMA 200.
El ADX estaba por encima del nivel 23.
Cuando el precio rompió un nivel de volumen importante con volumen expansivo, se produjo una fuerte expansión y el oro subió de forma impulsiva (aproximadamente 1.000 dólares en las semanas siguientes). El movimiento fue explosivo. Los Cazadores del Profit recordarán que decíamos que iba a buscar los 4000 en unos meses, lo hizo en menos de 6 semanas.
7. Errores comunes cuando estás comenzando
Entrar sólo porque el SQZ está en squeeze (faltan el resto de condiciones).
Operar cuando el ADX está bajo. Ahí hay más riesgo de agotamiento de tendencia.
Ignorar el volumen (tanto la bajada durante la compresión como el aumento en la ruptura).
Poner el stop demasiado lejos “por si acaso”.
Querer operar todas las compresiones que aparecen.
La Letanía funciona mejor cuando eres selectivo; la gran ventaja es que hay un montón de activos donde funciona bien. A mi me encanta en índices, materias primas, crypto y con algunas condicionantes en Forex, pero hay algunas acciones en las que también puedes aprovechar el momentum y subirte en buenas oportunidades.
8. Checklist rápida (para tenerla a mano)
Alguna vez alguien dijo de hacer una camisetas o alfombrillas de ratón o un cuaderno tipo “vileda” en los que borrar… las ideas locas de mi comunidad que se quedan en eso; da igual como lo hagas, pero antes de entrar pregunta:
¿ADX > 23? ◻️
¿SQZ en fase de squeeze (o saliendo)? ◻️
¿El precio hace mínimos más altos? ◻️
¿Los rangos se están estrechando? ◻️
¿El volumen está bajando durante la compresión? ◻️
¿El precio está por encima de EMA 25 y EMA 200? ◻️
¿Rompe un nivel de volumen importante? ◻️
¿Hay aumento de volumen en la ruptura? ◻️
Si alguna respuesta es “no”, normalmente es mejor esperar y seguir el activo para ver como se sigue desarrollando.
Viendo esto, como comprenderás, e insisto en ello, que La Letanía no es una estrategia de operar todos los días, es más una forma de esperar a que el mercado se prepare bien y solo actuar cuando las piezas encajan. Con lo que hemos visto hasta aquí ya sabrás cómo detectar una Letanía decente. Aunque ya hemos explicado levemente como seguir la operación, después de esto viene lo divertido (y lo doloroso): saber qué hacer después de entrar. Porque identificar el setup está muy bien… hasta que el precio se gira con la famosa velita de TJ y te deja mirando el stop con cara de “¿y ahora qué?”.
Pues en la Parte 4 hablaremos más en profundidad de gestión de la operación y salidas y en la Parte 5, de los errores típicos y de por qué a la mayoría nos cuesta tanto esperar y nos pierde al ansia.
Si te está gustando este rollo de operar menos y quejarte menos, suscríbete para no perdértelo. ¿Alguna vez entraste en una compresión perfecta… y la gestionaste tan mal que terminaste perdiendo? Cuéntamelo abajo. Los Cazadores del Profit no juzgamos (al menos no mucho). Nos vemos en la siguiente.
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Wall Street quiere alargar la fiesta. Después de varias sesiones de fuertes subidas, el Dow y el S&P 500 vuelven a mirar al mercado desde máximos históricos, mientras los futuros anticipan otra apertura positiva. El combustible de esta subida, curiosamente, está siendo lo que parece es que de momento no tendremos combustible caro: el petróleo se ha desplomado más de un 10% en dos sesiones ante la posibilidad de que Estados Unidos e Irán alcancen el enésimo acuerdo para reabrir el estrecho de Ormuz. Esto me sirve para adaptar el chiste… Abrir el estrecho de Ormuz es muy fácil, Trump lo hace 3 veces por semana. El mercado, siempre generoso con las buenas intenciones diplomáticas, ya ha decidido descontar que esta vez sí será la definitiva.
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El martes dejó una sesión difícil de ignorar. El Dow avanzó un 1,7%, el S&P 500 un 1,8% y el Nasdaq se disparó un 2,6%, impulsado por el sector tecnológico. Palantir fue la protagonista con una subida cercana al 30% después de superar previsiones y elevar sus objetivos anuales. Resultados sólidos, guía al alza y, por supuesto, inteligencia artificial: la combinación que actualmente permite al mercado olvidar temporalmente conceptos anticuados como valoración, ratios o prudencia.
Disney también contribuye al buen tono con una subida superior al 3% antes de la apertura, tras presentar beneficios mejores de lo esperado. El mensaje que dejan los resultados empresariales es bastante claro: las compañías capaces de sorprender positivamente siguen encontrando compradores, especialmente cuando están vinculadas al consumo, la tecnología o cualquier cosa que pueda incluir las letras “IA” en una presentación para inversores.
Sin embargo, bajo la superficie de los máximos históricos aparece una señal menos cómoda. El empleo privado estadounidense aumentó únicamente en 44.000 puestos durante julio, muy por debajo de los 95.000 esperados. La contratación pierde fuerza, aunque los salarios de quienes cambian de empleo vuelven a acelerarse. Es decir, el mercado laboral comienza a enfriarse, pero todavía conserva suficiente presión salarial como para impedir que la Reserva Federal se pueda relajar.
Esta combinación explica buena parte del comportamiento del resto de los activos. El dólar se encuentra cerca de mínimos de seis semanas, el oro avanza con fuerza por encima de los 4.200 dólares y los inversores reducen sus expectativas de una subida de tipos en septiembre. Al mismo tiempo, algunos miembros de la Fed siguen insistiendo en que la inflación continúa demasiado alta y que la política monetaria debe permanecer restrictiva. El mercado escucha a la Fed, asiente educadamente y después compra tecnología, oro y bonos como si hubiera entendido exactamente lo contrario.
Europa avanza de forma más moderada, respaldada por resultados empresariales generalmente positivos y por el mismo optimismo alrededor de Ormuz. Next, Coca-Cola HBC, Sandoz, Glencore y Siemens Energy destacan al alza, mientras Novo Nordisk e Infineon caen pese a presentar noticias que, sobre el papel, no parecían especialmente malas. Otra demostración de que en bolsa no importa únicamente el resultado, sino cuánto entusiasmo había sido incorporado previamente al precio.
En Asia, la tecnología lideró las ganancias. Japón, Corea del Sur y Australia registraron fuertes avances, con especial protagonismo de fabricantes de semiconductores y empresas relacionadas con inteligencia artificial. El Nikkei subió un 3,7%, el Kospi un 3,8% y la bolsa australiana alcanzó máximos históricos. Después de meses cuestionando si la inversión en IA generaría beneficios reales, un buen resultado de Palantir parece haber resuelto temporalmente el debate académico.
Para los inversores, el escenario sigue siendo favorable a corto plazo, pero cada vez más dependiente de tres pilares: que el petróleo permanezca contenido, que las negociaciones sobre Ormuz no se deterioren y que la debilidad del empleo permita una Fed menos agresiva sin anticipar una recesión. Los próximos datos del sector servicios, las subastas de deuda del Tesoro y las intervenciones de varios miembros de la Reserva Federal ayudarán a comprobar si el mercado está construyendo un escenario razonable o simplemente se está contando un cuento lo suficientemente bonito para seguir comprando.
Dentro del marco del ciclo SPI en Expansión Tardía, el posicionamiento que tienen sentido vigilar es el que combina resistencia con exposición táctica al alivio del riesgo. Los financieros e industriales que lideran en esta fase tienen sentido mientras el crecimiento aguante y los tipos no suban de nuevo, y el bono a diez años por debajo del cuatro punto siete da algo de respiro a esa lectura, aunque un rebrote inflacionario o una sorpresa al alza en el payroll podría cambiar ese cálculo en pocas horas. Lo que el ciclo no perdona en esta fase es el exceso de complacencia: la Expansión Tardía no es Contracción, pero tampoco es el momento de asumir que la música sigue indefinidamente. La señal que vale la pena seguir esta semana no es si Trump llega o no a un acuerdo con Irán, porque eso es ruido político con fecha de caducidad incierta. La señal real es si el mercado laboral americano confirma que la economía puede crecer a este ritmo con estos tipos o si empieza a mostrar que el ciclo está más cerca de su techo de lo que el ISM del lunes sugería. El viernes habrá respuesta, provisional como siempre, pero suficiente para recalibrar.
Por ahora, la renta variable celebra máximos históricos, el petróleo barato, los resultados tecnológicos y la posibilidad de tipos menos altos. Todo encaja sorprendentemente bien. Tal vez demasiado bien. Pero mientras el estrecho permanezca abierto, la IA siga superando previsiones y la Fed no levante demasiado la voz, el mercado parece dispuesto a seguir bailando. Ya habrá tiempo de preguntar quién paga la orquesta o si te debiste pedir esa última ronda.
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Lo escribí entonces con todas las letras: “En agosto vendo. Nos vemos aquí.” No era una frase de efecto ni una promesa vaga. Era una regla. La regla estaba escrita y os la compartí en la creación de la cartera y las reglas sólo valen algo si las cumples el día que toca, tengas ganas o no. Ayer tocaba. Y esto es lo que ha pasado.
El problema que veníamos arrastrando
Recordemos de dónde venimos. En febrero declaré Expansión Tardía y dije que había que recortar tecnología del 25 % al 8 % para cargar lo cíclico: financieras, industriales, materiales.
Pero cometí un error que os conté sin maquillar: aporté en lugar de vender. Metí dinero nuevo en los sectores nuevos, esperado que la aportaciones fueran corrigiendo poco a poco, ya que el avance del ciclo era lento y no estaba 100% convencido (como casi nadie en el mercado) del rumbo que podría tomar la economía y no reduje mi exposición a la tecnología. La consecuencia es que, cinco meses después, tecnología seguía siendo mi mayor posición. Este lunes, antes de mover un dedo, la foto era esta:
XLK (tecnología): 21,95 % : cuando su sitio, por la fase del ciclo en expansión tardía debería ser el 8 %.
Financieras e industriales, ocho puntos por debajo de donde debían estar.
Una cartera que decía ser Expansión Tardía pero seguía comportándose como Expansión Temprana. La rotación estaba anunciada pero no ejecutada.
Ojo… que en realidad por el momento nos ha salido bien, dado que la tecnología ha seguido soplando con el viento a favor, pero no es fiel a la estrategia compartida.
Qué hice ayer, 3 de agosto
Dos operaciones, en este orden.
Primero, el rebalanceo. La regla es clara: si un sector se desvía más de diez puntos de su objetivo, se corrige. Solo uno lo hacía, tecnología, con casi catorce puntos de exceso, así que solo uno se tocó.
Vendí 610 dólares de XLK y los repartí entre los sectores que iban cortos, en proporción a lo que le faltaba a cada uno:
Fijaos en un detalle importante: el rebalanceo no mete ni saca dinero. Vendí 610$ y compré 610$. Sólo cambié el dinero de sitio, de un sector sobrecargado a los que estaban subvalorados. Hasta aquí ni un dólar nuevo, que no tengo impresora de billetes verdes.
Después, la aportación de siempre. Los cien dólares del mes, repartidos con los pesos de Expansión Tardía. Esa parte no cambia: pase lo que pase, el primer día hábil entran cien dólares. Esta es la aburrida disciplina que sostiene todo el sistema de una cartera a largo plazo como SPI.
Cómo quedó la cartera
Después de las dos operaciones, a precios de cierre de hoy:
Y por fin, los pesos que deberían haber estado ahí desde febrero:
Las diferencias que encuentras entre la tabla y el gráfico de sectores viene dado por que este último tiene en cuenta la liquidez que hay en la cuenta por los dividendos cobrados y aun no reinvertidos.
Tecnología ha quedado clavada en el 8 %. Ese era el objetivo de la operación y se cumplió al decimal. Lo cíclico (financieras, industriales y materiales) ya manda en la cartera, que es como debe ser en esta fase.
No todo quedó perfecto, y no os lo voy a vender como si lo estuviera. La regla de los diez puntos corrige el exceso grande, pero no llega a alinearlo todo: financieras e industriales siguen dos o tres puntos por debajo de su objetivo, porque el dinero de la venta no daba para más. Consumo discrecional sigue algo alto. Se irá ajustando con las aportaciones y con la próxima revisión. Una cartera no se ordena de un día para otro, y quien os prometa lo contrario miente.
Y seguimos detrás del índice
Toca el trago amargo, porque en este substack el trago amargo también se publica.
El mismo dinero, en las mismas fechas, comprando simplemente el S&P 500, valdría hoy 4.583 dólares. Yo tengo 4.471. Voy 111 dólares por detrás.
Y la brecha ha crecido desde la última vez que os la enseñé, eran 84, ahora son 111. ¿Por qué? Porque el mercado ha seguido subiendo, la tecnología ha seguido tirando, y yo acabo de reducir tecnología a propósito. En una expansión que no para, protegerse cuesta dinero. Cada dólar que saco de XLK es un dólar que renuncia a la subida del líder pero que me ayuda a fortalecer esa beta cuando el mercado reaccione a las caidas.
Esto no es un fallo del plan. Es el plan. SPI está diseñado para ir cediendo terreno mientras la fiesta dura, a cambio de resistir mejor cuando la música pare. Si me juzgáis por el marcador de hoy, voy perdiendo. Si me juzgáis por lo que fue diseñado para hacer, ese examen todavía no ha llegado.
En cualquier caso estos son los números y la evolución actualizada a 3 de agosto.
La tesis para los próximos meses
Aquí es donde miramos adelante.
Seguimos en Expansión Tardía, y ahí nos quedamos hasta que los datos digan otra cosa. No voy a rotar por nervios ni por titulares. La cartera cambia de fase cuando la señal lo confirma, no cuando el mercado tiene un mal día. Mientras tanto, lo cíclico pesado (financieras, industriales y materiales) es donde quiero estar más cargado, pero sin perder de vista hacía donde vamos. Tenía la opción de rotar parcialmente, pero la regla escrita no me dió mas opciones.
Qué vigilo de aquí a la próxima revisión:
La señal de cambio de ciclo. El salto de Expansión Tardía a Recesión Temprana es el movimiento grande, el que de verdad justifica todo este sistema. Cuando llegue, la cartera se vuelve más defensiva: salud, consumo básico y utilities pasan a mandar, y la beta se desploma. Ese es el día para el que existe SPI. Todavía no lo veo, pero lo estoy mirando.
Los sectores que quedaron cortos. Financieras e industriales van a seguir recibiendo el grueso de las aportaciones mensuales hasta acercarse a su 20 %.
La próxima ventana de rebalanceo: febrero de 2027. Salvo que cambie la fase antes, el siguiente ajuste por bandas es dentro de seis meses. Ni antes ni después. Las reglas no se saltan porque el gráfico asuste.
El plan es no tener prisa. La tentación, cuando vas por detrás del índice, es hacer algo, cualquier cosa, para recortar distancia. Esa tentación es exactamente la que arruina las carteras. Mi trabajo de aquí a diciembre es sencillo, aburrido y poco heroico: aportar cien dólares cada mes, vigilar la señal y no tocar nada más hasta que toque.
A principio de año haré una aportación extraodinaria que espero pueda llegar a los 1.000 USD, como cada año. Esto también nos ayudará a seguir con el plan de ahorro y crecimiento en un cartera con objetivo de largo plazo
Nos vemos en la próxima
Hoy ejecuté lo que prometí. En febrero de 2027, o antes, si el ciclo sigue avanzando y cambia a recesión temprana, o hay algo interesante a destacar volveré a abrir la cartera aquí, con los números al lado, y os enseñaré si esto tuvo sentido o si me equivoqué.
Ese es el trato de siempre: la cartera de verdad, los aciertos y los errores con nombre, y ningún resultado escondido. Si el ciclo gira en los próximos meses, este va a ser un sitio muy interesante para estar.
Registro público de una cartera personal. No es asesoramiento financiero. Precios de cierre reales del 3 de agosto de 2026. La venta de tecnología genera una plusvalía realizada con su propia tributación, que cada uno debe resolver por su cuenta. Rentabilidades pasadas no garantizan nada. Haz tu propio análisis y no creas en rendimientos mágicos ni gurús de finanzas sin formación o experiencia acreditada.
Wall Street comienza la semana con subidas, impulsada por una de esas noticias que el mercado siempre está dispuesto a celebrar antes de comprobar la letra pequeña: Donald Trump canceló el ataque previsto contra Irán ante la posibilidad de alcanzar un acuerdo que incluya la reapertura completa del estrecho de Ormuz y avances sobre el programa nuclear iraní. La reacción ha sido inmediata. El petróleo WTI cae cerca de un 7%, las bolsas europeas avanzan y los futuros estadounidenses prolongan el buen tono del cierre semanal. De momento, la diplomacia vuelve a cotizar al alza, aunque los inversores ya saben que en Oriente Medio la palabra “acuerdo” suele tener una vida más corta que las promesas de Sanchez.
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La caída del crudo es, en principio, una buena noticia para los activos de riesgo ya que reduce las presiones inflacionarias, alivia los costes empresariales y aligera aunque sea de una forma parcial, el temor de que la Reserva Federal tenga que endurecer todavía más su política monetaria. Pero la situación está lejos de ser tranquila; la semana pasada, los rendimientos de los bonos repuntaron hasta niveles no vistos desde comienzos de 2025 y dos miembros de la Fed defendieron nuevas subidas de tipos para acelerar el regreso de la inflación al 2%. Es decir, el petróleo ofrece ahora un respiro, pero el banco central no suelta presión en la soga del los mercados.
Y hablando de mercados, el de EEUU llega además con una inercia favorable. El viernes, el Nasdaq avanzó un 1%, el S&P 500 un 0,7% y el Dow Jones un 0,5%, completando una semana positiva para los tres índices. Amazon fue la protagonista absoluta, con una subida superior al 15% después de presentar mejores ingresos y un crecimiento sólido de su negocio en la nube. El movimiento arrastró al sector minorista y volvió a demostrar que, cuando una gran tecnológica supera expectativas, el mercado está dispuesto a perdonarle casi cualquier pecado anterior.
En Europa, el DAX alemán y el CAC francés avanzan con fuerza, mientras el FTSE británico se queda ligeramente rezagado. En Asia, la sesión fue mucho más irregular. Las acciones vinculadas a semiconductores y a inteligencia artificial sufrieron recogidas de beneficios después de las fuertes subidas previas, especialmente en Corea del Sur, donde Samsung Electronics y SK Hynix cayeron alrededor de un 9%. Japón también terminó a la baja, penalizado por la apreciación del yen tras una intervención coordinada de las autoridades japonesas y estadounidenses… ya sabes, si sube el Yen, los activos que se miden contra el suelen caer. China retrocedió, aunque Alibaba subió con fuerza después de presentar su nuevo modelo de inteligencia artificial.
Para los inversores, la lectura inmediata es favorable, pero aun llena de trampas en el medio plazo. Una desescalada real en Oriente Medio podría consolidar la caída del petróleo, moderar las expectativas de inflación y sostener la renta variable. Sin embargo, el mercado sigue dependiendo de titulares geopolíticos, de una Fed más incómoda con la inflación de lo que algunos quisieran y del informe de empleo que se publicará el viernes. Antes llegarán el ISM manufacturero y los datos de construcción, que permitirán comprobar si la economía estadounidense continúa creciendo sin recalentar todavía más los precios.
No podemos dejar de mirar la combinación de 4,68% en el bono a diez años con inflación al 3,73% deja un tipo real positivo pero muy estrecho, y cualquier dato que sugiera que la inflación no está terminando de ceder podría enviar los rendimientos más arriba con consecuencias directas sobre las valoraciones de los activos de larga duración.
El ciclo SPI en expansión tardía a 125,7 grados. Aquí no tenemos aun una señal de alarma inmediata, pero sí es el tipo de momento en el que conviene tener claridad sobre lo que se está mirando y sobre todo estar vigilando sobre posibles rotaciones. Los sectores con mayor peso en esta fase, financieras, industriales y materiales, tienen la lógica de un ciclo que todavía no ha terminado pero que empieza a mostrar la fatiga de un cuarentón en el “after” sin ayudas químicas ilegales.
El consumo aguantando al 3,2% mientras el PIB decepciona sugiere que el crecimiento se está concentrando en el gasto de los hogares mientras otros componentes, gobierno, inventarios, inversión fija, restan. Eso es un ciclo que avanza a la pata coja, y las señales que vigilar en las próximas semanas son el dato de empleo del viernes, los earnings la semana y cualquier comunicación adicional de la Fed que aclare si “dependemos de los datos” significa que los están leyendo o simplemente que esperan que cambien solos. La expansión tardía no es el fin del mundo, pero es el momento del ciclo en el que los errores de posicionamiento cuestan más, porque el margen para equivocarse y recuperar se estrecha con cada mes que pasa sin que la inflación ceda del todo ni el crecimiento repunte con convicción.
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Cada semana, en el análisis de liquidez de Estados Unidos, aparecen siglas como SOFR, ON RRP, TGA o SRF. Una combinación perfecta para que el lector piense que se ha equivocado de boletín y ha terminado dentro del manual de un sistema de refrigeración industrial.
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Pero detrás de esas siglas hay una idea bastante sencilla: saber cuánto dinero circula por el sistema financiero, de dónde procede y con qué facilidad puede utilizarse.
Para entenderlo, imaginemos una hoguera. Está idea me la dió una lectora de a la que le agradezco el inicio de la analogía que hoy os voy a detallar.
Se que algunos, jamás salieron al campo, fueron scout o hicieron una hoguera, pero los principios básicos se pueden aprender en un momento con mucha facilidad. Costó miles de años dominar el fuego, pero nuestro cerebro ya está mas evolucionado y en el rato de dediques a leer esto, entenderás como funciona el fuego y por ende como funciona el sistema de liquidez… nos ponemos a ello.
Una buena hoguera no se construye lanzando hojas secas sin parar. Necesita troncos gruesos, carbón, oxígeno y tiempo. Cuando todo funciona, se forma una base sólida de brasas capaz de mantener el calor incluso cuando baja la llama.
Con la liquidez sucede lo mismo. Hay combustible que ayuda a formar buenas brasas y hay combustible que solo produce una llamarada rápida. Ambos pueden elevar el fuego, pero no tienen la misma calidad ni la misma duración.
Reservas bancarias: el lecho de brasas
Las reservas bancarias son el dinero que los bancos comerciales mantienen depositado en la Reserva Federal para liquidar pagos y operar entre ellos. En nuestra hoguera, representan el lecho de brasas que ya existe.
No son algo que se arroje directamente al fuego. Son el resultado de una hoguera que ha contado con suficiente combustible estructural y unas condiciones de financiación estables.
Cuando las reservas son abundantes, el sistema puede absorber mejor las tensiones. Los bancos tienen más margen para liquidar operaciones, financiar activos y mover dinero sin que cualquier imprevisto se convierta en un incendio distinto, o una necesidad puntual ahogue nuestra fuego.
Cuando disminuyen demasiado, es como si se empezara a retirar brasas. La llama y el calor puede continuar durante un tiempo, especialmente si se añaden ramas secas, pero la base de la hoguera se vuelve más débil.
Por eso las reservas son uno de los indicadores más importantes. No nos dicen si el mercado subirá mañana, pero sí muestran la solidez del fuego que sostiene al sistema.
TGA: el almacén de combustible del Tesoro
La TGA, o Treasury General Account, es la cuenta que utiliza el Tesoro estadounidense en la Reserva Federal.
Podemos verla como su almacén particular de combustible. Cuando el Tesoro recauda impuestos o emite deuda y acumula efectivo, guarda dinero dentro de la TGA. Ese dinero sale temporalmente del sistema privado. Es como retirar combustible de la zona de la hoguera y almacenarlo aparte.
Cuando el Tesoro gasta, la TGA baja y el dinero regresa a empresas, trabajadores, proveedores y bancos, así que vuelve combustible al fuego.
Una caída de la TGA suele mejorar la liquidez a corto plazo, pero no necesariamente fortalece las brasas. Muchas veces actúa como un montón de ramas o matorral seco: eleva la llama con rapidez, anima a los mercados y ofrece una agradable sensación de calor.
El problema es que dura poco.
Por eso una caída de la TGA puede apoyar un rally sin mejorar realmente la estructura de fondo. Sería más como gasolina fiscal temporal, no una fuente infinita de calor.
ON RRP: combustible aparcado junto a la hoguera
El ON RRP es una facilidad de la Reserva Federal en la que fondos monetarios y otras entidades pueden colocar su efectivo durante una noche a cambio de un interés.
En nuestra analogía, es combustible que está disponible, pero permanece almacenado al lado de la hoguera.
Cuando el saldo del ON RRP disminuye, ese dinero sale de la Fed y puede utilizarse para comprar deuda del Tesoro o financiar otras operaciones.
Eso suele ser favorable para la liquidez porque permite absorber emisiones de deuda sin retirar tantas brasas del sistema bancario.
Pero podemos caer en la explicación fácil que suele confundir a muchos:
Cuando el ON RRP baja, luego todo ese dinero va directo al Nasdaq y a Bitcoin.
No.
Gran parte puede terminar comprando letras del Tesoro. El dinero cambia de ubicación, pero no se convierte automáticamente en demanda de activos de riesgo.
Lo importante es que el ON RRP ha funcionado como un colchón. Mientras había mucho efectivo aparcado allí, el Tesoro podía emitir deuda y encontrar compradores sin presionar demasiado a las reservas bancarias.
Cuando ese colchón se agota, el sistema pierde una fuente cómoda de combustible de calidad y muy accesible en caso de necesidad.
T-Bills: cuando el Tesoro recoge combustible
Los T-Bills son letras del Tesoro con vencimientos inferiores a un año. Fondos monetarios, bancos y grandes empresas los compran porque ofrecen seguridad y rentabilidad a corto plazo.
En nuestra hoguera, representan la forma en que el Tesoro recoge combustible.
Cuando emite T-Bills, los inversores entregan efectivo a cambio de esos títulos. Ese dinero acaba en la TGA y, hasta que el Gobierno lo vuelve a gastar, queda apartado de la hoguera.
Pero el efecto depende de dónde proceda el efectivo, ya que si los T-Bills se compran con dinero que estaba aparcado en el ON RRP, el impacto sobre el fuego es pequeño: se utiliza combustible que ya estaba almacenado fuera de la hoguera.
Si se compran con depósitos bancarios o con dinero que estaba circulando por los mercados, el Tesoro está retirando combustible que sí estaba ayudando a mantener el fuego.
Por eso una gran emisión de T-Bills no es buena ni mala por sí misma.
La pregunta importante es: ¿el Tesoro está recogiendo combustible almacenado al margen o lo está sacando directamente de la hoguera?
Cuando el ON RRP todavía tiene recursos, puede absorber buena parte de esas emisiones sin dañar demasiado las reservas. Cuando ese colchón se agota, los T-Bills empiezan a competir de forma más directa por el dinero del sistema y pueden debilitar las brasas.
Después, cuando el Tesoro gasta lo recaudado, ese combustible regresa.
El problema no es solo cuánto dinero recoge, sino de dónde lo saca y cuánto tarda en devolverlo.
SOFR: el precio del combustible inmediato
SOFR es el tipo de interés al que las instituciones obtienen financiación durante una noche utilizando deuda del Tesoro como garantía. Dicho de forma sencilla, mide cuánto cuesta conseguir efectivo inmediato en el mercado de repos.
Es el precio de conseguir combustible para mantener viva la hoguera durante la noche. Cuando sobra efectivo y los participantes están dispuestos a prestarlo, SOFR se mantiene estable pero cuando muchas entidades necesitan dinero al mismo tiempo, el precio sube.
Un aumento puntual no tiene por qué ser grave. Puede deberse a cierres de trimestre, pagos de impuestos o liquidaciones de deuda.
Pero si SOFR se mantiene elevado o empieza a separarse de los tipos marcados por la Reserva Federal, puede indicar que el combustible existe, pero no está llegando con facilidad a quienes lo necesitan.
Una hoguera también puede debilitarse aunque haya leña cerca, si nadie consigue acercarla.
Spread SOFR–RRP: cuánto cuesta mover el combustible
El spread SOFR–RRP compara el coste de obtener dinero en el mercado de repos con el interés que ofrece la Fed por aparcarlo en el ON RRP. Este es uno de los mejores indicadores para detectar tensiones en la financiación a corto plazo.
Un spread reducido indica que el efectivo circula con normalidad, por eso a veces le dicen la tubería de la liquidez, por que detectamos facil si esta fluyendo. Pero un spread creciente señala que conseguir financiación se está volviendo más caro y que aparecen fricciones dentro del sistema.
En nuestra analogía de la hogera, mide cuánto esfuerzo cuesta trasladar el combustible desde donde está almacenado hasta donde realmente hace falta.
Porque la liquidez no depende únicamente de la cantidad de dinero existente, también importa dónde se encuentra y si puede moverse.
SRF: el combustible de emergencia
La Standing Repo Facility, o SRF, permite a determinadas instituciones obtener efectivo directamente de la Reserva Federal entregando deuda pública como garantía.
Es el almacén de emergencia. Cuando el mercado privado se tensiona demasiado, la Fed puede aportar combustible para evitar que la hoguera pierda fuerza de forma descontrolada.
Su existencia es tranquilizadora. Su utilización persistente, bastante menos da señales de algo no funciona bien… es tu cuñado echando 8 pastillas de encendido de barbacoa y no consigue un fuego en condiciones ni para hacer morcillas.
Cuando nadie necesita acudir a la SRF, funciona como una red de seguridad. Pero si las entidades empiezan a utilizarla con frecuencia, puede significar que el mercado privado no está siendo capaz de distribuir el efectivo correctamente.
No es combustible añadido porque todo marche estupendamente. Es combustible de emergencia porque alguien ya tiene frio y las brasas no consiguen calentar.
No toda la liquidez tiene la misma calidad
Esta es la idea fundamental del análisis semanal y que quiero que entendamos, la liquidez puede aumentar y, aun así, ser frágil.
Una caída de la TGA puede producir una buena llamarada, pero no necesariamente mejora las brasas.
Una reducción del ON RRP puede ayudar a financiar al Tesoro, pero ese colchón no es infinito.
Una subida de las reservas fortalece la base del sistema, mientras que un aumento del uso de la SRF puede indicar que la Fed está conteniendo una tensión.
Todo arde. Pero no todo mantiene el calor.
Las ramas secas sirven para levantar la llama. Los troncos gruesos y el carbón permiten que, con tiempo, se forme una base de brasas estable.
El error consiste en mirar únicamente la altura de la llama y concluir que la hoguera está perfecta.
Cómo leer la hoguera cada semana
El orden en como lo hacemos es muy importante y te propongo este checklist de cada viernes para que entiendas por ti mismo los datos que te comparto y que tu puedes buscar por ti mismo.
Iniciamos observando las reservas bancarias para saber si el lecho de brasas se mantiene o empieza a reducirse.
Después revisamos SOFR y el spread SOFR–RRP para comprobar si el combustible circula sin tensiones.
A continuación analizamos la TGA y el ON RRP para identificar si está entrando liquidez temporal y de dónde procede.
También miramos las emisiones de T-Bills para entender quién está financiando al Tesoro y qué parte del sistema está aportando el dinero.
Por último, vigilamos la SRF. Mientras permanezca tranquila, es solo un mecanismo de seguridad. Si empieza a utilizarse, la cosa cambia.
Ningún dato debe interpretarse de forma aislada ni es válido por si mismo. La TGA puede bajar y apoyar al mercado, pero si al mismo tiempo caen las reservas y sube SOFR, la llamarada será mucho menos tranquilizadora.
Entendiendo la liquidez del sistema con la pregunta correcta
La liquidez no es un interruptor con dos posiciones: encendida o apagada. Es una hoguera en movimiento y las reservas nos muestran la calidad de las brasas.
La TGA puede añadir combustible temporal.
El ON RRP actúa como un almacén auxiliar.
Los T-Bills compiten por el dinero disponible.
SOFR y su spread frente al RRP nos indican si el combustible circula correctamente.
Y la SRF permanece preparada para actuar cuando algo empieza a atascarse.
Por eso, cuando alguien diga que “la liquidez está subiendo”, no basta con mirar la llama. Hay que agacharse un poco y observar la base.
Esta es la foto de la “hoguera” de esta semana 31 del año 2026. Viendo esta foto y la sucesión de los últimos meses te puedes hacer preguntas interesantes cada semana.
¿Se están formando buenas brasas o solo hemos lanzado otro puñado de matorral seco?
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