Elegimos una plataforma de trading de una forma bastante curiosa y es que podemos pasar horas analizando una entrada, comparando indicadores y buscando el momento perfecto, pero después depositamos nuestro dinero en una aplicación porque tiene buen diseño, muchos activos y el registro fue muy rápido. (A veces es peor lo elegimos por que vimos un anuncio en la televisión o el famoso de turno lo metió con calzador en una promo) Vamos, rigurosidad financiera en estado puro.
Y la realidad es que la plataforma también forma parte de nuestra operativa. Sus precios, costes, spreads y calidad de ejecución pueden influir tanto en el resultado como una entrada ligeramente mejor o peor.
Por eso, antes de elegir dónde operar, hay que hacerse una pregunta muy sencilla:
¿Cómo gana dinero esta plataforma?
¡Gracias por leer Cazadores del Profit! Suscríbete gratis para recibir nuevos posts y apoyar mi trabajo.
Pero cuando hablamos de ganar dinero, no significa que sea malo o incluso sosprechoso. Las empresas tienen personal, tecnología, licencias, proveedores, seguridad y atención al cliente; así que evidentemente necesitan ingresos.
La cuestión es entender de dónde salen estos ingresos.
El pequeño universo de las comisiones
Las plataformas pueden cobrar por abrir o cerrar operaciones, convertir divisas, retirar fondos, financiar posiciones apalancadas, mantener una cuenta o incluso no utilizarla.
Y sí… de hecho algunas consiguen cobrarte tanto por hacer cosas como por no hacerlas. Hay que reconocer que tienen cierta creatividad. Fíjate que ahora te cobran por darte acceso supuestos bots con IA de trading automático con la misma fiabilidad que un algoritmo clásico de hace 10 años.
Y una cosa que tenemos que entender es que ninguno de estos costes es necesariamente injustificado. El problema aparece cuando el cliente no sabe que existen o solo descubre su impacto después de operar durante meses. Una comisión pequeña puede parecer irrelevante en una operación. Repetida cientos de veces deja de ser tan pequeña.
Los inversores hablamos mucho del interés compuesto cuando trabaja a nuestro favor. Los costes también se acumulan, aunque rara vez aparecen en las publicaciones motivacionales o un influencer le va a dedicar una cara de esas de ataque cerebral (o de profunda diarrea) hablando de esto.
También existen plataformas sin comisión de compraventa, y eso no significa necesariamente que escondan algún truco. Simplemente debemos comprender su modelo de negocio y revisar el coste total de operar, no únicamente la tarifa más visible.
¿El precio que ves es el precio del mercado?
Abrimos una plataforma, vemos una cifra y asumimos que ese es “el precio”.
Pero el precio de un activo puede variar ligeramente entre bolsas, exchanges y proveedores de liquidez. Esto es especialmente habitual en criptomonedas, divisas y productos derivados.
La diferencia puede ser completamente normal.
Lo importante es saber de dónde procede la cotización:
¿De una bolsa o exchange reconocido?
¿De varios proveedores de liquidez?
¿De un precio creado internamente?
¿Puede compararse con otras fuentes?
Una plataforma transparente debería permitirnos verificar que los precios reflejan razonablemente las condiciones reales del mercado.
No necesitamos montar una investigación forense cada vez que compramos una acción. Pero conviene saber si estamos viendo el mercado o una interpretación libre del mercado.
El spread no es una comisión escondida
El spread es la diferencia entre el precio al que podemos comprar y el precio al que podemos vender. Así simple… corto y al píe.
Existe en todos los mercados financieros. Recuerdo que de niño preguntaba por que los carteles con divisas en las puertas de los bancos había una diferencia entre la compra o la venta de dólares, libras y otras monedas.
Pues bien, el tamaño del spread depende de la liquidez, la volatilidad, el horario y la profundidad disponible. Un activo muy negociado suele tener un spread reducido. Uno mercado pequeño, ilíquido o sometido a mucha volatilidad puede tenerlo más amplio.
Eso no implica manipulación.
También explica por qué una operación suele comenzar ligeramente en negativo: compramos al precio de venta y, si cerráramos inmediatamente, venderíamos al precio de compra.
El problema aparece cuando una plataforma amplía ese spread por encima de las condiciones reales del mercado, aumentando el coste de cada operación.
Por eso debemos distinguir entre el spread natural del mercado y el margen añadido por la plataforma.
Uno responde a la liquidez.
El otro puede responder a una reunión del departamento comercial o la necesidad de exprimir a sus clientes.
Tener razón no siempre garantiza una buena ejecución
Podemos analizar correctamente el mercado y enviar la orden en el momento adecuado. Todavía falta que se ejecute.
En periodos de alta volatilidad o baja liquidez, el precio puede moverse antes de completar la operación. También puede no existir suficiente volumen en el nivel solicitado.
Es lo que conocemos como slippage o deslizamiento.
Que una orden se ejecute a un precio diferente no significa automáticamente que exista manipulación. El mercado tiene la fea costumbre de seguir moviéndose mientras pulsamos el botón.
Lo importante es saber:
Cómo se ejecutan las órdenes.
Qué liquidez existe.
Si la política de ejecución es clara.
Si las diferencias pueden producirse tanto a favor como en contra del cliente.
Una mala ejecución repetida puede erosionar una estrategia aunque el análisis sea correcto. En este sentido es muy importante cada vez que me presentan una estrategia de trading, incluso con trabajados “backtesting” siempre pregunto ¿tiene incluidos fees, comisiones, spreads e impuestos? Si me dicen que no, no pierdo ni un minuto en evaluar.
Los conflictos de interés existen
Algunas plataformas ganan dinero por el volumen negociado. Otras mediante spreads, financiación, servicios adicionales, datos o actuando como contraparte en determinados productos. Ningún modelo es automáticamente malo, pero no todos generan los mismos incentivos.
Si una empresa gana más cuanto más operan sus clientes, tendrá motivos para facilitar una mayor actividad. De ahí las alertas, promociones, nuevos activos, herramientas rápidas y productos apalancados.
Todo eso puede ser útil. También puede hacernos pensar que el mercado exige nuestra participación permanente. Y tengo una noticia para ti; no la exige.
Que una plataforma permita abrir cien operaciones al día no significa que nuestra estrategia necesite ninguna.
La responsabilidad final es nuestra, pero entender los incentivos de la empresa ayuda a utilizar mejor sus herramientas y sobre todo usarlas donde es preciso. Por ejemplo, si un broker cobra comisiones por dejar operaciones abiertas, es obvio examinarlo como posible lugar para hacer scalping o intradía. Al contrario, si tiene un spread excesivo, puede ser un lugar donde operar swing trading o posicional.
Qué deberíamos revisar
Antes de elegir una plataforma conviene conocer:
Cómo genera ingresos.
Qué comisiones y costes aplica.
De dónde obtiene sus precios.
Si los spreads reflejan el mercado.
Cómo ejecuta las órdenes.
Qué producto estamos comprando realmente.
Qué regulación y protección existe.
Qué posibles conflictos de interés aparecen.
No se trata de buscar una plataforma perfecta. Es muy probable que no exista. Se trata de encontrar una cuyas condiciones sean transparentes, verificables y sobre todo y principalmente compatibles con nuestra forma de operar.
En mi vida he probado decenas de broker y exchanges y a veces he visto plataformas aceptables o incluso buenas, pero he terminado diciendo “pero no es para mi”.
Porque una buena plataforma no convierte una mala estrategia en rentable, pero una plataforma inadecuada sí puede estropear una estrategia razonable. Los inversores dedicamos mucho tiempo a decidir qué comprar. Quizá deberíamos dedicar un poco más a decidir desde dónde lo compramos.
¿Sabes exactamente cómo gana dinero la plataforma que utilizas?
Te leo en comentarios.
¡Gracias por leer Cazadores del Profit! Suscríbete gratis para recibir nuevos posts y apoyar mi trabajo.
Hay dos tipos de traders que uno se encuentra por internet.
El primero es el que entra al mercado como si le estuviera yendo la vida en ello. Ve una velita verde, le da un subidón de dopamina, compra, y al día siguiente está publicando en Twitter: “El mercado me odia”. El segundo tipo es el que parece que está en modo zen. Lleva semanas mirando el mismo gráfico, el precio apenas se mueve, el volumen está bajo… y él sigue ahí, tranquilo, como si estuviera esperando que el microondas termine de calentar la comida.
¡Gracias por leer Cazadores del Profit! Suscríbete gratis para recibir nuevos posts y apoyar mi trabajo.
En Cazadores del Profit nos identificamos más con el segundo.
Desde 2020 venimos trabajando algo que llamamos La Letanía. No es un sistema milagroso ni una fórmula secreta. Es simplemente una forma de mirar el mercado que acepta una verdad bastante incómoda: la mayoría de los movimientos grandes no llegan cuando todo el mundo está gritando como en oportunidad de gol en la final del mundial. Llegan cuando el mercado se ha cansado de hacer ruido y decide, por fin, moverse de verdad.
Y sí, suena aburrido. Porque lo es. Hasta que deja de serlo.
Déjame contarte una historia que se repite más veces de las que uno quisiera.
El caso de “El Impaciente” y “El de la Letanía”
Imagina a dos traders mirando el mismo gráfico de una acción. Llevan tres semanas en una fase rara: el precio sube un poco, baja un poco, hace un lateral estrecho, sube otra vez… nada dramático. El volumen va bajando poco a poco.
El Impaciente no aguanta más, es como el vaquero de gatillo facil. ”Ya está, esto tiene que romper ya” se dice a sí mismo, como dándose fuerzas o convenciéndose de algo de lo que no está convencido. Así que entra largo porque “el precio ya lleva tiempo sin caer mucho”. Al día siguiente el precio baja un poco más, se pone nervioso. Al otro día sube, se emociona. Dos días después vuelve a bajar y decide que “mejor salgo con pérdidas pequeñas”. Cierra la operación con -3%.
Dos semanas después, el precio rompe con fuerza hacia arriba, con volumen decente, y hace un movimiento limpio de más del 25% en menos de un mes.
El de la Letanía, mientras tanto, siguió mirando el mismo gráfico. Vio que el precio seguía haciendo mínimos más altos aunque el movimiento era pequeño. Vio que el volumen seguía cayendo. Vio que el precio seguía respetando ciertas medias importantes. Y, sobre todo, vio que el mercado se había quedado sospechosamente callado. No entró. Esperó. Y cuando finalmente el precio rompió el nivel donde antes había habido volumen, y ese breakout vino acompañado de volumen nuevo… ahí sí entró.
El Impaciente ya estaba fuera, frustrado, hablando de “manipulación” en algún grupo de Telegram o X. El de la Letanía, en cambio, estaba dentro de un movimiento mucho más limpio, con un stop más ajustado y una recompensa potencial bastante más interesante.La diferencia no fue inteligencia. Fue paciencia. Y, sobre todo, fue saber qué esperar.
¿Qué es realmente la Letanía?
La Letanía es, en el fondo, una forma de cazar compresiones de calidad.
Esos momentos en los que el mercado deja de hacer ruido innecesario y empieza a comportarse de forma más ordenada. No es que el precio se quede completamente quieto. Es que los movimientos se van haciendo más pequeños, más contenidos. El precio va dibujando mínimos cada vez más altos, como si estuviera subiendo una escalera de forma muy prudente. El volumen va disminuyendo, como si los vendedores se hubieran cansado de pelear.
Y mientras todo esto pasa, el precio suele seguir respetando ciertas medias importantes (la de 25 y la de 200). Cuando el precio las respeta mientras se está comprimiendo, suele significar que hay alguien ahí que sigue interesado en que el precio no se desplome.
Aquí es donde entra la herramienta que usamos para medir si realmente hay tendencia o solo estamos viendo ruido. Cuando esa lectura está por encima de cierto nivel, al menos sabemos que el mercado tiene una dirección dominante y no está simplemente dando vueltas sin sentido.
Pero el ingrediente que más nos gusta de la Letanía es el volumen.
No el volumen que aparece cuando todo el mundo está emocionado. Sino el volumen que desaparece durante la compresión. Porque cuando el volumen baja mientras el precio se estrecha, suele significar que la oferta se está agotando. Luego, cuando el precio rompe un nivel donde antes había habido volumen importante y esa ruptura viene con volumen nuevo… ahí es cuando la Letanía suele dar sus mejores resultados.
La ironía de esta forma de operar
La parte más divertida (y más dolorosa) de la Letanía es que te obliga a estar fuera del mercado la mayor parte del tiempo.
Mientras otros traders están operando todos los días, publicando operaciones y discutiendo en grupos si tal acción va a subir o bajar… tú estás mirando un gráfico que parece muerto. El precio apenas se mueve. El volumen está bajo. Y tu cerebro te susurra: “¿Y si esta vez es diferente? ¿Y si se va sin ti?”.
Esa voz es peligrosa. Porque casi siempre miente.
La realidad es que la mayoría de los días el mercado no está preparando un gran movimiento. Está simplemente haciendo ruido. Y el que opera el ruido termina quemado, frustrado y con la cuenta más pequeña de lo que debería.
La Letanía no te promete operaciones todos los días. Te promete que cuando operes, vas a tener una razón bastante más sólida que “el precio subió un poco y me dio ansiedad”.
Este artículo es solo la introducción. En los próximos posts vamos a entrar en profundidad en cómo funciona realmente la Letanía: qué buscamos exactamente durante la compresión, cómo leemos el volumen, cómo gestionamos las entradas y salidas, y varios ejemplos reales de cómo la aplicamos en 4H y Diario (incluso las confirmaciones semanales).
Si te interesa este enfoque más paciente y quirúrgico de hacer swing trading, te recomiendo que te suscribas para no perderte los siguientes artículos.
¿Has vivido alguna vez esa sensación de entrar por impaciencia y ver cómo el movimiento bueno llegaba justo después de que salieras? Cuéntamelo en los comentarios. Me gusta leer esas historias (y reconocer que yo también las he vivido).
¡Gracias por leer Cazadores del Profit! Suscríbete gratis para recibir nuevos posts y apoyar mi trabajo.
El lunes los índices americanos terminaron en números rojos: el S&P 500 cayó un 0,19% hasta los 7.443 puntos, el Nasdaq perdió un 0,05% y el Dow Jones cedió 307 puntos, un 0,59%.
El telón de fondo lo dominan dos frentes abiertos que no terminan de cerrarse.
Estados Unidos lleva nueve días consecutivos atacando objetivos iraníes, con Irán respondiendo en la misma dirección.
Aunque mediadores están presionando por un alto el fuego de diez días, lo que ayudó a aliviar algo el crudo en la sesión asiática del martes, la presión sobre los mercados de energía no cede. A eso se suma que la administración Trump anunció aranceles adicionales del 50% sobre una amplia gama de productos canadienses, firmados mediante tres proclamas presidenciales que entrarán en vigor en 30 días, invocando una disposición de 1930 que los analistas describen como “masiva incertidumbre” para la economía global si se extiende a otros socios comerciales. Recordemos que Canada, Estados Unidos y México tienen vigente, aunque con muchas dudas de continuidad, un tratado de libre comercio…
En el plano corporativo, la nota positiva la puso General Motors: GM publicó esta mañana un BPA ajustado de 3,57 dólares con ingresos de 48.000 millones, superando las estimaciones del mercado, y elevó su guía de beneficio para todo el año 2026.
El contexto macro del Tracker encaja con precisión en este escenario. Con el ciclo en Expansión Tardía a 124,9 grados, el modelo lleva semanas señalando que la economía real aguanta, pero que los márgenes de seguridad se estrechan. Un GDP del 2,1% con un CPI que ronda el 3,73% y la Fed Funds en el 3,63% dibuja una situación en la que el banco central no tiene prisa por actuar, pero tampoco espacio para relajarse.
Las tensiones con Irán han empujado el Brent por encima de los 90 dólares y el bono a 10 años norteamericano por encima del 4,6%, y analistas como Art Hogan advierten de que un crudo sostenido en esa franja podría traducirse en rebajas de estimaciones de beneficios y aumentar la probabilidad de una corrección más amplia.
El spread 10Y-2Y en 39 puntos básicos confirma que la curva sigue positiva, pero apenas, y cualquier deterioro inflacionario vía petróleo o aranceles puede tensarla de nuevo.
Para el posicionamiento de medio plazo, la lectura del día no es sencilla.
La energía fue el gran ganador del lunes en el S&P 500, mientras julio está siendo doloroso para los inversores en IA y momentum, con nombres de infraestructura IA cayendo cerca de un 20% desde máximos recientes.
Esa rotación es coherente con lo que indica la fase actual del ciclo: el Tracker sobrepondera financieras (XLF), industriales (XLI) y materiales básicos (XLB), sectores que históricamente absorben mejor un entorno de crecimiento nominal alto con tipos estables.
Los nuevos aranceles sobre Canadá, con el riesgo de una nueva oleada de caos económico e inflación más elevada, refuerzan la lógica de evitar duración larga y de mirar con cautela a los consumidores cíclicos con exposición a cadenas de suministro norteamericanas. La geometría del mercado en este momento premia más la solidez de balance que el crecimiento a múltiplos elevados.
Alphabet y Tesla reportan mañana martes tras el cierre, y constituyen el examen más importante de la semana.
Los inversores estarán particularmente atentos a los márgenes de Google Cloud y a cualquier comentario sobre el gasto en capital ligado a la inteligencia artificial.
De las cincuenta compañías del S&P 500 que ya han publicado resultados, el 88% ha superado las expectativas de los analistas, lo que da soporte al mercado en el corto plazo, pero la reacción a esos números dependerá tanto de lo que digan los números como de si las hostilidades en Oriente Medio dan algún respiro antes del fin de semana. Vale la pena también seguir de cerca los posibles aranceles adicionales que Trump podría anunciar esta semana sobre otras decenas de países, cuya pausa temporal de 30 días está programada para expirar el viernes.
Market Tracker · SPI Sector Pulse Investing · Datos: Yahoo Finance + FRED El Excel completo con todos los activos está disponible en el canal de Discord.
La semana arranca con el conflicto entre Estados Unidos e Irán como telón de fondo dominante. Trump confirmó una nueva ronda de ataques durante la madrugada del lunes, marcando la novena noche consecutiva de operaciones militares estadounidenses contra objetivos iraníes.
El Brent llegó a rozar los 92 dólares por barril antes de ceder algo de terreno, convirtiendo la escalada en el principal input macro de la jornada: la desinflación que celebraron los mercados la semana pasada ahora tiene que sobrevivir a un nuevo shock energético.
En ese contexto, los futuros sobre renta variable americana abrían en verde moderado, con el S&P 500 sumando un 0,3% y el Nasdaq-100 cerca del 0,7%, tratando de recuperar algo del terreno perdido en una semana que castigó especialmente a los semiconductores.
Irán, por su parte, anunció la suspensión del acuerdo de entendimiento negociado recientemente, mientras el tráfico de petroleros por el Estrecho de Ormuz continúa reduciéndose.
El cuadro macro que recoge el Tracker hoy refleja bien la tensión de fondo: un ciclo en Expansión Tardía (125,1°) con el GDP creciendo al 2,1%, pero con la inflación todavía en el 3,73% y el bono a 10 años anclado en el 4,57%.
El CPI de junio mostró cierta moderación respecto al mes anterior, pero sigue muy por encima del objetivo de la Fed, y los mercados ya están descontando que la institución podría mantener, o incluso subir, los tipos en la reunión del 29 de julio.
El petróleo caro complica esa lectura: el alivio de inflación de la semana pasada era dato mirado hacia atrás; el crudo que sube ahora es un shock que apunta hacia delante, y los 10 años reaccionaron ayer cayendo en precio.
Con la curva 10Y-2Y en apenas 37 puntos básicos, el mercado de tipos no está cediendo demasiado espacio de maniobra.
La rotación que lleva semanas gestándose es cada vez más visible: dinero saliendo de semiconductores, que acumulan ya una caída cercana al 20% desde sus máximos de junio, y entrando en financieras, industriales y energía. El S&P 500 Equal Weight ha aguantado mejor que el índice capitalizado, señal clara de que el movimiento va hacia nombres de menor capitalización y sectores más ligados al ciclo físico.
BlackRock es un ejemplo elocuente: sus acciones saltaron un 6,6% tras anunciar activos bajo gestión récord de 15 billones de dólares, con entradas netas de 192.000 millones en su franquicia de ETFs y el margen operativo en máximos de cinco años.
Es exactamente el tipo de nombre que el Tracker sobreponderaría en esta fase del ciclo, donde XLF acumula el 20% de la cartera modelo.
Lo que verdaderamente definirá el tono de la semana llegará en los próximos días: Alphabet y Tesla reportan resultados, junto con ServiceNow, Intel, Texas Instruments y una batería de industriales y aeroespaciales como Lockheed Martin, RTX, Northrop Grumman, GE Vernova y Union Pacific.
El foco está puesto en si los grandes compradores de infraestructura de inteligencia artificial empiezan a mostrar que esa inversión masiva se traduce en crecimiento real de ingresos.
En Europa, el BCE se reúne el jueves con un 84% de probabilidad implícita de que mantenga el tipo de depósito en el 2,25%, aunque cualquier tono más hawkish de Lagarde ante el repunte del crudo podría mover el euro. Son demasiadas variables encima de la mesa al mismo tiempo, y eso, en un ciclo tardío con el petróleo escalando y las valoraciones tecnológicas bajo escrutinio, no suele resolverse sin volatilidad adicional.
Market Tracker · SPI Sector Pulse Investing · Datos: Yahoo Finance + FRED El Excel completo con todos los activos está disponible en el canal de Discord.
El otro día tras una sesión privada de análisis de portafolio me escribió el cliente entusiasmado:
“Rafael, mira esto. Un ETF que está pagando más del 80% anual en dividendos. ¿Lo metemos o no?”
Me mandó un listado que había encontrado de empresas y ETFs con en la que se podían ver varios nombres y una columna con yields que parecen sacados de un sueño: 60%, 90%, 130%…
Mi respuesta fue corta y directa:
“Ni con un palo.”
Le explique todo, fue una sesión no programada pero que le dió a el una lección que no esperaba y a mi una oportunidad en explicar conceptos ocultos detrás de un “%” demasiado alto.
Pero déjame contarte por qué reaccioné así… porque la historia no termina en un “no” rotundo.
La tentación es real
Entiendo perfectamente la emoción. Cuando ves un yield de tres dígitos, el cerebro hace clic: “Esto resuelve mis problemas de ingresos”. Es el mismo impulso que nos hace mirar casas con rentabilidad del 12% en zonas “prometedoras” o bonos que nadie más quiere.
El tipo que me escribió no era un novato. Sabe de finanzas y llevo más de 2 años acompañándole en una estrategia de inversión de medio plazo y otra de planificación para el retiro. Pero el número grande hipnotiza. Y los “vendedores” de estos productos lo saben muy bien.
Por qué dije que no (Ni con un palo)
Porque detrás de ese yield loco suele haber destrucción de NAV (el valor real del ETF se va comiendo) y mucho ROC (Return of Capital), que no es ganancia… es que te devuelven tu propio dinero.
Pero te voy a hacer una comparación que entenderás a la primera. Sería similar a tener una cuenta de ahorros que te paga 8% al mes… pero cada mes te saca del capital principal para pagarte. Al principio te sientes rico. A los dos años te das cuenta que tu capital se está evaporando.
En muchos de estos ETFs (sobre todo los single-stock como TSLY, MSTY, CONY, ULTY) pasa exactamente eso:
Pagan yields brutales.
Pero el valor de tu participación cae 40-70% en uno o dos años.
Al final, el total return (lo que realmente ganas) es mucho peor que un S&P 500 normal.
Es caza de rendimientos disfrazado de inteligencia financiera.
Pero… ¿siempre hay que decir que no?
Aquí viene la parte que más me gusta contar: no es blanco o negro.
Hay escenarios donde estos productos sí pueden tener sentido (aunque sigan sin ser mi primera opción):
Cuando el mercado está lateral o choppy (sin tendencia fuerte).
Cuando la volatilidad es alta (VIX por encima de 18-20), las primas de opciones son caras y el yield se justifica mejor.
Cuando solo usas una porción muy pequeña de tu cartera (5% máximo) y tienes horizonte corto-medio.
Cuando realmente necesitas flujo de caja mensual urgente y aceptas que estás pagando con parte de tu capital.
Y así de refilón y dependiendo del país como estrategia fiscal… ahí lo dejo.
Lo que deja claro es que son herramientas tácticas, no un pilar de tu portafolio.
La lección que quiero que te lleves
Nunca dejes que un yield alto te haga olvidar la pregunta más importante:
¿Qué le está pasando a mi capital mientras me pagan?
Un 8% real con NAV estable y creciendo casi siempre vence a un 80% que te devuelve tu propio dinero disfrazado de dividendo.
El mercado está lleno de sirenas que cantan yields hermosos. Mi trabajo (y el de este Substack) es recordarte que Ulises se ató al mástil por algo.
¿Has visto alguno de estos ETFs de alto yield y te tentaron? Cuéntame en comentarios qué pensaste. Y si quieres la guía completa que estoy armando (con escenarios, indicadores y tickers analizados), pronto estará disponible en la sección premium, con el acceso a una herramienta que te dirá cuando sí y bajo que condiciones.
Vamos Cazadores del Profit, que esto apenas comienza.
¡Gracias por leer Cazadores del Profit! Suscríbete gratis para recibir nuevos posts y apoyar mi trabajo.