Wall Street comienza la semana con subidas, impulsada por una de esas noticias que el mercado siempre está dispuesto a celebrar antes de comprobar la letra pequeña: Donald Trump canceló el ataque previsto contra Irán ante la posibilidad de alcanzar un acuerdo que incluya la reapertura completa del estrecho de Ormuz y avances sobre el programa nuclear iraní. La reacción ha sido inmediata. El petróleo WTI cae cerca de un 7%, las bolsas europeas avanzan y los futuros estadounidenses prolongan el buen tono del cierre semanal. De momento, la diplomacia vuelve a cotizar al alza, aunque los inversores ya saben que en Oriente Medio la palabra “acuerdo” suele tener una vida más corta que las promesas de Sanchez.
La caída del crudo es, en principio, una buena noticia para los activos de riesgo ya que reduce las presiones inflacionarias, alivia los costes empresariales y aligera aunque sea de una forma parcial, el temor de que la Reserva Federal tenga que endurecer todavía más su política monetaria. Pero la situación está lejos de ser tranquila; la semana pasada, los rendimientos de los bonos repuntaron hasta niveles no vistos desde comienzos de 2025 y dos miembros de la Fed defendieron nuevas subidas de tipos para acelerar el regreso de la inflación al 2%. Es decir, el petróleo ofrece ahora un respiro, pero el banco central no suelta presión en la soga del los mercados.
Y hablando de mercados, el de EEUU llega además con una inercia favorable. El viernes, el Nasdaq avanzó un 1%, el S&P 500 un 0,7% y el Dow Jones un 0,5%, completando una semana positiva para los tres índices. Amazon fue la protagonista absoluta, con una subida superior al 15% después de presentar mejores ingresos y un crecimiento sólido de su negocio en la nube. El movimiento arrastró al sector minorista y volvió a demostrar que, cuando una gran tecnológica supera expectativas, el mercado está dispuesto a perdonarle casi cualquier pecado anterior.
En Europa, el DAX alemán y el CAC francés avanzan con fuerza, mientras el FTSE británico se queda ligeramente rezagado. En Asia, la sesión fue mucho más irregular. Las acciones vinculadas a semiconductores y a inteligencia artificial sufrieron recogidas de beneficios después de las fuertes subidas previas, especialmente en Corea del Sur, donde Samsung Electronics y SK Hynix cayeron alrededor de un 9%. Japón también terminó a la baja, penalizado por la apreciación del yen tras una intervención coordinada de las autoridades japonesas y estadounidenses… ya sabes, si sube el Yen, los activos que se miden contra el suelen caer. China retrocedió, aunque Alibaba subió con fuerza después de presentar su nuevo modelo de inteligencia artificial.
Para los inversores, la lectura inmediata es favorable, pero aun llena de trampas en el medio plazo. Una desescalada real en Oriente Medio podría consolidar la caída del petróleo, moderar las expectativas de inflación y sostener la renta variable. Sin embargo, el mercado sigue dependiendo de titulares geopolíticos, de una Fed más incómoda con la inflación de lo que algunos quisieran y del informe de empleo que se publicará el viernes. Antes llegarán el ISM manufacturero y los datos de construcción, que permitirán comprobar si la economía estadounidense continúa creciendo sin recalentar todavía más los precios.
No podemos dejar de mirar la combinación de 4,68% en el bono a diez años con inflación al 3,73% deja un tipo real positivo pero muy estrecho, y cualquier dato que sugiera que la inflación no está terminando de ceder podría enviar los rendimientos más arriba con consecuencias directas sobre las valoraciones de los activos de larga duración.
El ciclo SPI en expansión tardía a 125,7 grados. Aquí no tenemos aun una señal de alarma inmediata, pero sí es el tipo de momento en el que conviene tener claridad sobre lo que se está mirando y sobre todo estar vigilando sobre posibles rotaciones. Los sectores con mayor peso en esta fase, financieras, industriales y materiales, tienen la lógica de un ciclo que todavía no ha terminado pero que empieza a mostrar la fatiga de un cuarentón en el “after” sin ayudas químicas ilegales.
El consumo aguantando al 3,2% mientras el PIB decepciona sugiere que el crecimiento se está concentrando en el gasto de los hogares mientras otros componentes, gobierno, inventarios, inversión fija, restan. Eso es un ciclo que avanza a la pata coja, y las señales que vigilar en las próximas semanas son el dato de empleo del viernes, los earnings la semana y cualquier comunicación adicional de la Fed que aclare si “dependemos de los datos” significa que los están leyendo o simplemente que esperan que cambien solos. La expansión tardía no es el fin del mundo, pero es el momento del ciclo en el que los errores de posicionamiento cuestan más, porque el margen para equivocarse y recuperar se estrecha con cada mes que pasa sin que la inflación ceda del todo ni el crecimiento repunte con convicción.
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