Los futuros de Wall Street arrancan este viernes con cierto movimiento pero sin roturas: el mercado digiere la semana más volátil del tramo largo del Tesoro en años y llega al cierre sin grandes problemas a la vista, lo que en este contexto ya cuenta como una victoria. En la apertura, Nasdaq sufre S&P queda plano y DOW toma fuerza. ¿Ya alguien dijo la palabra rotación en el día de hoy?
La sesión previa dejó un mercado todavía procesando el movimiento de Bessent. El Tesoro duplicó el tamaño de sus recompras de deuda a largo plazo,de 2.000 a 4.000 millones por operación, y el mercado lo leyó como lo que era: una señal de que alguien en Washington tiene ojo en el tramo largo. El rendimiento del bono a 30 años tocó 5,337% el martes, su nivel más alto desde junio de 2007, y desde entonces ha cedido hasta rondar el 5,24%. El de 10 años repuntó hasta 4,70% antes de estabilizarse. No es que el riesgo haya desaparecido, pero recuerda que un riesgo que dimensionas y operas, ya se percibe como menos riesgo.
Para los próximos días la agenda macro es escasa, lo que deja el campo libre a las lecturas de esta semana para seguir reposando. Los datos de actividad de agosto,PMIs de servicios y manufactura en Europa, ya se publicaron hoy con un panorama mixto. Tampoco los bancos centrales ni los datos inflación estadounidense aparecen en el radar inmediato, aunque el BCE sigue con su ambigüedad clásica: Kazāks recordó hoy que la decisión de septiembre depende de los datos y que hay argumentos tanto para subir como para no hacerlo, que es otra forma de decir que no saben. Ya saben: “Estos son mis principios, si no les gustan tengo otros”
En renta variable estadounidense, el foco sigue en el giro defensivo del consumo. Walmart ha profundizado esta semana su advertencia sobre la demanda, lo que está tiñendo de precaución el sentimiento de los resultados del tercer trimestre demasiado pronto. Sin nuevos datos de índices en el contexto de la sesión de hoy, el mercado americano llega al viernes sin catalizador propio, anclado al movimiento de yields y al dólar.
Las plazas europeas cierran la semana con ganancias moderadas. Los PMIs de agosto mostraron una imagen partida: Alemania sorprendió al alza en manufactura con un 54,1 frente al 52,0 esperado, pero Francia sigue en contracción y arrastrando al conjunto. El EUR/USD probó niveles por encima de 1,1700 y la libra tocó máximos de seis meses en 1,3660, ambas ayudadas por la debilidad del dólar. El Reino Unido también entregó un PMI de servicios de agosto de 52,8, mejor de lo esperado, aunque con la advertencia de que las presiones de costes siguen siendo elevadas.
Asia no genera señales propias relevantes en el contexto de hoy, y los movimientos regionales quedan subordinados al pulso del dólar y los yields estadounidenses que marca el ritmo global esta semana.
El oro es el activo de la semana sin discusión: alcanzó brevemente los 4.600 dólares y cotiza en torno a 4.596, con una subida del 1,7% en la jornada. La plata tocó los 70 dólares y se mantiene cerca de 69,90, un 2,6% arriba. Ambos metales se benefician del mismo cóctel: dólar débil, yields que no terminan de subir y un telón de fondo geopolítico en Oriente Medio que el mercado no descuenta del todo pero tampoco olvida.
Lo que importa de aquí al lunes no es un dato concreto sino si el “Bessent put” sobrevive a la pausa consciente del fin de semana. Ese es el verdadero termómetro: si los yields del tramo largo aguantan lejos de los máximos del martes, el mercado cierra la semana con el relato intacto; si vuelven a presionar, la narrativa se complica más rápido de lo que cualquier PMI puede remediar.
En el lado crypto, hemos visto a Bitcoin y gran parte del mercado de las criptomonedas, empujando con una fuerza más típica de un bull run, que de la fase en la que nos encontramos. En la semana se concentraron varios anuncios que impulsaron a estos activos, que se encontraban en un profundo letargo desde el mes de mayo. Veremos ahora si este impulso tiene continuidad o es un capitulo típico previo a buscar la zona de capitulación. Muy atentos a los movimientos del mercado de aquí al 15 de septiembre.
Con el ciclo SPI en expansión tardía a 123,7 grados y el 10 años en 4,65%, los sectores que mejor encajan siguen siendo financiero, industrial y materiales,XLF, XLI y XLB,, que son precisamente los que más se juegan con cada movimiento del tramo largo, si bien la situación macro nos lleva a una zona más “baja” de este ciclo, más pegado a la expansión temprana… ver para creer.
Análisis de liquidez
Última foto disponible: SOFR al 19 de agosto de 2026; ON RRP y repo al 20 de agosto; reservas y TGA semanal al 19 de agosto. La semana trae una “mezclita complicada”: el TGA baja algo, pero las reservas siguen cayendo y ya se sitúan claramente por debajo del umbral de US$2.95T. El funding, de momento, sigue estable.
Lectura contextual
La semana ofrece un pequeño alivio por el lado del TGA, que baja desde US$963.95B hasta US$953.61B en promedio semanal. Es una mejora de apenas unos US$10.3B, pero sigue dejando claramente por encima del umbral de US$900B. Además, el saldo puntual del miércoles fue de US$936.4B, frente a US$959.4B una semana antes, confirmando que el Tesoro ha liberado algo de caja hacia el sistema.
El problema es que esa liberación todavía no se traduce en una recuperación de reservas. WRESBAL cae de US$2.944T a US$2.935T, una pérdida adicional de unos US$8.8B, manteniéndose por segunda semana consecutiva por debajo de nuestro umbral de US$2.95T. Aquí está la señal más delicada: el TGA deja de drenar marginalmente, pero las brasas estructurales siguen perdiendo temperatura.
El funding, sin embargo, sigue tranquilo. El último SOFR disponible está en 3.62%, exactamente en el mismo nivel que una semana atrás, mientras el ON RRP award rate permanece en 3.50%. El spread continúa en 12 pb, por debajo de nuestra zona de tensión de 15–20 pb. Además, las operaciones repo de la Fed son testimoniales: cero el 20 de agosto y apenas US$1M diarios durante varios días previos. No hay señal de que los intermediarios estén teniendo problemas para financiarse.
El ON RRP sigue en un punto de fragilidad estructural: apenas US$225M, la mitad que la semana anterior. Eso significa que prácticamente no queda colchón entre las nuevas necesidades de financiación del Tesoro y las reservas bancarias. El Tesoro mantiene además un calendario muy cargado de emisión de bills 4W, 6W, 8W, 13W, 17W y 26, y ya había confirmado en su refunding de agosto que las necesidades del trimestre seguirán cubriéndose con emisiones semanales de letras y CMBs.
Nivel de riesgo de liquidez
🟠 Medio-alto.
No lo ponemos aun en rojo porque SOFR no se tensiona y el SRF no muestra uso real… parece que todo sigue funcionando, pero tampoco lo bajaría: tenemos reservas en US$2.935T, TGA todavía en US$954B y ON RRP prácticamente extinguido. Eso significa que el margen para absorber una nueva subida del TGA o una emisión más agresiva es cada vez menor.
La combinación que cambiaría definitivamente la lectura sería la suma de estas condiciones:
WRESBAL < US$2.90T
SOFR–RRP >20 pb
Aparición de uso material del SRF.
De pasar esto, ahí ya no hablaríamos sólo de menor liquidez, sino de tensión efectiva en el sistema de financiación.
Implicaciones de mercado
Para renta variable y Bitcoin, esta semana es ligeramente mejor que la anterior porque el Tesoro devuelve algo de dinero al sistema, pero el soporte sigue siendo mediocre. No hay una gran ola de liquidez detrás del mercado: los rallies necesitan entradas privadas, posicionamiento y beneficios que los sostengan.
Para bonos y money markets, sigue siendo más importante observar el tramo corto que los titulares sobre el 10 o el 30 años. Mientras SOFR permanezca alrededor de 3.60–3.65% y el SRF esté vacío, el mercado está absorbiendo la emisión. Si el spread empieza a abrirse, será la primera señal de que la hoguera empieza a quedarse sin oxígeno.
Esta semana hemos tenido la noticia de las recompras de bonos largos por parte del Tesoro que pretenden mejoran la liquidez de mercado y pueden llegar aliviar las yields, pero no equivalen a crear reservas ni a hacer QE. En la analogía de la hoguera, no estamos metiendo más leña, sino intentando que la que ya hay arda mejor en una zona concreta. Eso puede favorecer bolsa, crédito y Bitcoin al relajar las condiciones financieras, pero si esas recompras terminan financiándose con más T-Bills, la presión puede trasladarse al otros puntos: más competencia por cash, menos reservas y mayor sensibilidad en SOFR. Por eso el anuncio mejora el entorno, pero no cambia todavía nuestro semáforo de liquidez estructural.
Con los datos duros, esta semana el Tesoro devuelve algunas ramitas, pero las brasas siguen enfriándose. El TGA mejora ligeramente; las reservas, no. Y mientras el ON RRP esté prácticamente en cero, cada nueva necesidad de financiación fiscal tiene muchas más posibilidades de sacar madera directamente de la hoguera.
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