El otro día tras una sesión privada de análisis de portafolio me escribió el cliente entusiasmado:
“Rafael, mira esto. Un ETF que está pagando más del 80% anual en dividendos. ¿Lo metemos o no?”
Me mandó un listado que había encontrado de empresas y ETFs con en la que se podían ver varios nombres y una columna con yields que parecen sacados de un sueño: 60%, 90%, 130%…
Mi respuesta fue corta y directa:
“Ni con un palo.”
Le explique todo, fue una sesión no programada pero que le dió a el una lección que no esperaba y a mi una oportunidad en explicar conceptos ocultos detrás de un “%” demasiado alto.
Pero déjame contarte por qué reaccioné así… porque la historia no termina en un “no” rotundo.
La tentación es real
Entiendo perfectamente la emoción. Cuando ves un yield de tres dígitos, el cerebro hace clic: “Esto resuelve mis problemas de ingresos”. Es el mismo impulso que nos hace mirar casas con rentabilidad del 12% en zonas “prometedoras” o bonos que nadie más quiere.
El tipo que me escribió no era un novato. Sabe de finanzas y llevo más de 2 años acompañándole en una estrategia de inversión de medio plazo y otra de planificación para el retiro. Pero el número grande hipnotiza. Y los “vendedores” de estos productos lo saben muy bien.
Por qué dije que no (Ni con un palo)
Porque detrás de ese yield loco suele haber destrucción de NAV (el valor real del ETF se va comiendo) y mucho ROC (Return of Capital), que no es ganancia… es que te devuelven tu propio dinero.
Pero te voy a hacer una comparación que entenderás a la primera. Sería similar a tener una cuenta de ahorros que te paga 8% al mes… pero cada mes te saca del capital principal para pagarte. Al principio te sientes rico. A los dos años te das cuenta que tu capital se está evaporando.
En muchos de estos ETFs (sobre todo los single-stock como TSLY, MSTY, CONY, ULTY) pasa exactamente eso:
Pagan yields brutales.
Pero el valor de tu participación cae 40-70% en uno o dos años.
Al final, el total return (lo que realmente ganas) es mucho peor que un S&P 500 normal.
Es caza de rendimientos disfrazado de inteligencia financiera.
Pero… ¿siempre hay que decir que no?
Aquí viene la parte que más me gusta contar: no es blanco o negro.
Hay escenarios donde estos productos sí pueden tener sentido (aunque sigan sin ser mi primera opción):
Cuando el mercado está lateral o choppy (sin tendencia fuerte).
Cuando la volatilidad es alta (VIX por encima de 18-20), las primas de opciones son caras y el yield se justifica mejor.
Cuando solo usas una porción muy pequeña de tu cartera (5% máximo) y tienes horizonte corto-medio.
Cuando realmente necesitas flujo de caja mensual urgente y aceptas que estás pagando con parte de tu capital.
Y así de refilón y dependiendo del país como estrategia fiscal… ahí lo dejo.
Lo que deja claro es que son herramientas tácticas, no un pilar de tu portafolio.
La lección que quiero que te lleves
Nunca dejes que un yield alto te haga olvidar la pregunta más importante:
¿Qué le está pasando a mi capital mientras me pagan?
Un 8% real con NAV estable y creciendo casi siempre vence a un 80% que te devuelve tu propio dinero disfrazado de dividendo.
El mercado está lleno de sirenas que cantan yields hermosos. Mi trabajo (y el de este Substack) es recordarte que Ulises se ató al mástil por algo.
¿Has visto alguno de estos ETFs de alto yield y te tentaron? Cuéntame en comentarios qué pensaste. Y si quieres la guía completa que estoy armando (con escenarios, indicadores y tickers analizados), pronto estará disponible en la sección premium, con el acceso a una herramienta que te dirá cuando sí y bajo que condiciones.
Vamos Cazadores del Profit, que esto apenas comienza.
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