“Cuanto más trabaje tu dinero, menos tendrás que trabajar tú”

T. H. Eker

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T. H. Eker

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Gresham y Thiers: dos leyes que parecen decir lo contrario y en realidad, cuentan lo mismo

Sabéis que es mi estilo, explicar cosas complejas de una forma sencilla, aunque hay a veces ciertos límites. Y es que hay una forma bastante buena de detectar cuándo una explicación económica se ha simplificado demasiado es cuando cabe entera en una frase y todo el mundo la repite sin cuestionar que significa, quien la dijo y bajo que parámetros. Podríamos hacer casi una serie de, frases económicas que no significan lo que crees…

Con la Ley de Gresham pasa exactamente eso.

“La moneda mala expulsa a la buena.”

Hay que reconocer que la frase es buena. Tiene ritmo, se recuerda fácilmente y da esa agradable sensación de haber entendido algo importante en seis palabras y que la repetirla eres más listo que el resto. El problema aparece cuando uno se cruza con la Ley de Thiers, que viene a decir justo lo contrario: que la moneda buena acaba expulsando a la mala.

Y entonces conviene hacerse una pregunta bastante incómoda.

¿Cómo pueden ser ciertas las dos?

La respuesta es más interesante que la contradicción, porque Gresham y Thiers no describen dos comportamientos humanos opuestos. Describen, en realidad, casi el mismo comportamiento bajo dos sistemas monetarios distintos y esto no es más que el principio de la historia. Vamos al lio.

Gresham no va de monedas malas. Va de precios mal puestos

Thomas Gresham fue un comerciante y financiero inglés del siglo XVI que trabajó para la Corona Británica en un momento en el que Europa llevaba ya bastante tiempo descubriendo una de esas cosas que los gobiernos parecen empeñados en redescubrir cada cierto número de generaciones: cambiar el valor nominal de algo no cambia necesariamente su valor real.

En aquella época podían convivir monedas que oficialmente tenían el mismo valor, aunque unas contuvieran más metal precioso que otras. Si una moneda tenía más plata y otra menos, pero ambas servían exactamente igual para pagar una deuda, la decisión del ciudadano era bastante previsible.

Entregaba la peor.

Y se quedaba con la mejor.

No hacía falta conocer a Gresham, estudiar economía monetaria ni tener un especial ojo clínico por los desequilibrios del sistema. Bastaba con entender que, si puedes pagar una libra entregando una moneda que vale menos metal, no existe un gran incentivo para desprenderte de la que vale más.

Cuando todo el mundo hace lo mismo, la consecuencia acaba apareciendo sola: las monedas de peor calidad siguen circulando, mientras que las buenas se guardan, salen del país o directamente se funden.

De ahí aquello de que la moneda mala expulsa a la buena. La expulsa del intercambio, de la circulación, pero no la elimina.

Pero hay un detalle fundamental que suele perderse por el camino: Gresham funciona porque existe una relación de valor impuesta que no refleja correctamente lo que el mercado piensa de ambas monedas.

Ese es el verdadero corazón de la ley.

No basta con que exista una moneda “buena” y otra “mala”. Tiene que haber alguna regla que obligue a tratarlas como si fueran equivalentes, o que mantenga entre ambas una relación artificial.

Dicho de otra manera, Gresham no nos está contando únicamente qué dinero preferimos. Nos está contando qué ocurre cuando alguien decide que dos cosas distintas deben valer lo mismo.

La historia económica está llena de momentos maravillosos construidos sobre esa idea.

Y entonces llega Thiers y parece cargarse todo lo anterior

La llamada Ley de Thiers plantea el fenómeno contrario: cuando dos monedas pueden competir y una empieza a perder suficiente credibilidad, la moneda considerada mejor puede acabar desplazando a la peor.

Pensemos en un país donde conviven una moneda local y el dólar, pero donde el tipo de cambio entre ambas puede moverse.

Al principio no tiene por qué ocurrir nada dramático. La gente cobra en moneda local, compra comida en moneda local, paga impuestos en moneda local y, cuando consigue ahorrar algo, convierte una parte en dólares. Esto en si mismo no es aun una revolución monetaria. Es simplemente una población intentando que los ahorros sobrevivan mejor que el sueldo.

El asunto empieza a cambiar cuando la pérdida de confianza avanza.

Primero las viviendas y ciertos bienes de consumo, normalmente los de más valor o los que dependen directamente de importación se empiezan a valorar en dólares. Después aparecen contratos que también se expresan en dólares. Algunos proveedores prefieren cobrar en dólares. Las empresas empiezan a pensar en dólares aunque sigan facturando en moneda local y, llegado cierto punto, determinadas transacciones dejan de tener sentido si no se realizan directamente en la moneda fuerte.

Lo que había empezado como una preferencia de ahorro termina afectando a las demás funciones del dinero.

Y ahí sí sucede algo importante: la moneda buena deja de estar escondida en una cuenta o debajo del colchón y empieza a circular.

La mala, en cambio, empieza a ser rechazada.

Eso es Thiers.

Pero entonces, ¿son realmente leyes opuestas?

Aquí está la parte que me parece más interesante de todo el asunto. Y es que en ambos casos, las personas hacen básicamente lo mismo.

Prefieren conservar aquello que consideran mejor dinero y desprenderse de aquello que consideran peor.

La conducta no cambia.

Lo que cambia son las reglas.

En Gresham, si dos monedas están obligadas a circular bajo una relación que el mercado considera falsa, nadie quiere entregar la buena. La mala sigue utilizándose precisamente porque puede hacerlo en condiciones artificialmente favorables.

La buena desaparece de circulación.

En Thiers ocurre algo distinto. El mercado puede expresar esa diferencia de calidad mediante el precio y, además, quien recibe el dinero puede empezar a exigir la moneda que considera mejor.

Entonces la mala ya no tiene garantizado su uso.

Y acaba siendo desplazada.

Por eso llamar a ambas leyes “inversas” es correcto si miramos únicamente el resultado final, pero resulta bastante engañoso si miramos el comportamiento que hay debajo.

Podríamos resumirlo así.

En Gresham:

“Si me obligas a tratar dos monedas distintas como si fueran iguales, te pago con la peor.”

En Thiers:

“Si me dejas elegir qué moneda quiero recibir, acabaré pidiéndote la mejor.”

La persona es la misma. La preferencia es la misma, pero lo único que ha cambiado es la capacidad del sistema para expresar esa preferencia.

Argentina ayuda bastante a entenderlo

Argentina es un ejemplo especialmente útil porque permite observar distintas fases del problema sin necesidad de irnos muy atrás en la historia o recurrir a sestercios romanos ni el real de a 8 español.

Durante la convertibilidad de 1991 a 2002, el peso estaba ligado al dólar mediante una paridad fija. Mientras esa relación era creíble, el sistema podía funcionar con bastante normalidad. El problema aparecía cuando el mercado empezaba a pensar que ambas monedas ya no merecían ser tratadas como equivalentes.

Si puedes cancelar una obligación (traducido para todos pagar una deuda o hacer un pago) utilizando pesos o dólares bajo una relación fijada y consideras que los dólares son más valiosos, la decisión resulta bastante sencilla: gastas pesos y conservas dólares. En ese paradigma, la lógica de Gresham aparece inmediatamente.

Pero una vez desaparece esa paridad artificial, la historia cambia. Si el dólar cotiza libremente frente al peso y empieza además a utilizarse para fijar precios, ahorrar, contratar o realizar ciertas transacciones, ya estamos entrando en una dinámica diferente.

El dólar no está desapareciendo porque la gente quiera guardarlo, sino que está empezando a ocupar funciones que antes correspondían a la moneda local.

Ahí la lógica se parece mucho más a Thiers.

Y ese cambio es importante porque explica algo que a veces se interpreta mal: un mismo país puede pasar de una dinámica cercana a Gresham a otra cercana a Thiers sin que la población haya cambiado de opinión sobre cuál de las dos monedas considera mejor.

Lo que cambia es el régimen monetario.

Y sí, aquí acaba apareciendo Bitcoin

Como casi siempre que hablamos de dinero y como saben de mi interés por este activo, tarde o temprano alguien termina metiendo Bitcoin en la conversación.

“Yo gasto euros y ahorro Bitcoin. Gresham.”

Ahí es donde discrepo… no necesariamente.

Si utilizas euros o dólares para pagar y compras Bitcoin porque esperas que se revalorice, eso puede ser simplemente una decisión de inversión. También puedes gastar euros y comprar oro, acciones o un piso sin necesidad de resucitar o traer a colación a ningún economista del siglo XVI. Claro que como estamos en un país que explica cada cosa que ocurre, por quien gobernaba hace 80 años, esto es tentador…

Perdón, que me desvío… la cuestión empieza a ser monetariamente interesante cuando un activo empieza a competir por las funciones del dinero.

Si una parte creciente de la población no solo ahorra en Bitcoin, sino que empieza a querer cobrar en Bitcoin, fijar precios en Bitcoin, hacer contratos en Bitcoin o utilizarlo directamente como medio de intercambio, entonces la naturaleza del fenómeno cambia.

Hay además una ironía difícil de ignorar cuando metemos a Bitcoin en esta conversación. Satoshi Nakamoto no presentó Bitcoin como “oro digital” ni como un activo para guardar diez años esperando que se multiplicara su precio; el propio título del white paper hablaba de un sistema de dinero electrónico entre pares, pensado para permitir pagos directos sin necesidad de una entidad financiera intermediaria. Casi dos décadas después, ese objetivo original se ha cumplido solo de forma parcial: Bitcoin puede utilizarse para pagar, pero su uso dominante se parece mucho más al de una reserva de valor, un activo especulativo o una inversión de largo plazo que al del dinero con el que compramos el pan. Y aquí Gresham y Thiers vuelven a resultar incómodamente útiles, porque quizá una de las razones sea precisamente que mucha gente considera BTC demasiado valioso, o con demasiado potencial de apreciación, como para gastarlo o pagar con él en el consumo del día a día.. Satoshi quería crear dinero que circulase; una parte importante del mercado ha decidido, por ahora, que prefiere guardarlo.

Si se usara para esto, ya no estaríamos hablando simplemente de una preferencia patrimonial, sino que estaríamos hablando de competencia monetaria.

Y ahí Thiers es donde se podría aplicar con mayor autoridad.

Lo mismo podría ocurrir entre dólar y euro, por cierto. Que EUR/USD suba o baje no tiene nada que ver con Thiers. Eso es simplemente un tipo de cambio moviéndose. Pero si dentro de una misma economía la gente empieza a abandonar una moneda para ahorrar, contratar, cobrar y fijar precios en la otra, entonces sí estamos viendo cómo una moneda comienza a desplazar funcionalmente a la otra.

La diferencia parece pequeña, pero no lo es.

Al final, la pregunta siempre es la misma

Cuando hablamos de dinero solemos fijarnos mucho en quién lo emite, qué banco central lo respalda, cuál es su tipo de interés o qué dice la legislación. Bueno, eso es lo que deberíamos hacer, si fuéramos un poco críticos con el sistema monetario y no borregos que ya han metido dentro de un cómodo establo.

Y es que de verdad, todo eso importa.

Pero al final hay una pregunta bastante más básica que termina decidiendo muchas cosas:

¿qué dinero quiero entregar y qué dinero quiero recibir?

Gresham y Thiers no son realmente dos historias distintas, lo que sí son dos respuestas posibles a esa misma pregunta cuando cambian las reglas del juego que normalmente impone un estado.

Si alguien impone una equivalencia que el mercado no cree, la moneda mala tenderá a circular y la buena a desaparecer.

Si el mercado puede elegir y la pérdida de confianza es suficientemente grande, la moneda buena puede acabar ocupando el espacio de la mala.

Así que quizá la forma más útil de recordar ambas leyes no sea pensar que una dice blanco y la otra negro sin más bien diría que cuentan la misma historia desde dos lados diferentes.

La gente siempre sabe bastante bien qué dinero quiere quedarse.

Y por si faltaba una última ironía, ni Gresham formuló exactamente la Ley de Gresham ni Thiers dejó escrita la Ley de Thiers tal y como hoy las repetimos. Sus nombres llegaron después, porque a los economistas también les gusta poner etiquetas retrospectivas y fingir que la historia siempre estuvo perfectamente ordenada… como cuando explican a toro pasado, por que cayo ese activo o que decisiones de la Fed fueron equivocada. Este artículo se me ocurrió, tras ver en un vídeo de una creadora que admiro por como explica las cosas, pero que equivocaba citaba la ley de Gresham cuando precisamente se quería referir al efecto que Thiers describía. Es por eso, que conviene seguir leyendo, contrastando y dudando incluso de las frases que parecen demasiado redondas. Si algo merece la pena aprender de todo esto no es solo qué dice cada ley, sino no dejar de hacerse preguntas cuando una explicación parece demasiado fácil.

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Market Tracker | 24 de agosto 20266

Los futuros de renta variable americana abren la semana con algo de impulso vendedor: el Nasdaq-100 cotiza en torno a 29.115-29.125, zona que ha aguantado como soporte dos veces consecutivas pero por ello no es la zona más optimista y los rendimientos del Tesoro caen en el tramo largo de la curva, lo que en otra época habría sido una buena noticia y hoy es simplemente la señal de que alguien vuelve a preocuparse.

La sesión del viernes cerró con el USDCAD tocando mínimos en 1.37317, cerca de soportes de mediados de mayo, tal vez empujado por cierto optimismo negociador que duró exactamente lo que tardó el fin de semana en llegar. Las conversaciones comerciales entre Washington y Ottawa se rompieron: Estados Unidos dice haber ofrecido concesiones significativas, Canadá quería más, y el resultado es que los aranceles del 50% han vuelto a entrar en vigor. No tardarán en verse algunas consecuencias. De todos modos, esto hace unos meses hubiera castigado las bolsas y hoy parece que es una noticia más en el ruido de fondo.

La agenda de los próximos días es escasa en datos de primer nivel, lo que convierte la conferencia de prensa de Bessent de hoy a las 14h ET, donde se esperan las “sanciones más duras de la historia” contra Irán, podría ser el evento central de la semana. Más allá, el mercado seguirá procesando la dinámica en torno al programa de recompra de bonos del Tesoro y si la TGA, con casi un billón de dólares en caja, se usará para financiarlo sin necesidad de emitir más deuda a corto plazo. Todo esto empezaremos a ver los efectos en el Market Tracker del viernes, en el que analizamos la liquidez.

En los índices americanos, el Nasdaq-100 tiene que recuperar y mantener los 29.210 para que cualquier rebote tenga credibilidad técnica; por encima de 29.295-29.300 empezaría a hablar de algo más que un simple intento de reparación. El bono a 10 años cede rendimiento, en coherencia con un yield que lleva tiempo en la zona del 4.69% según nuestros propios indicadores y el movimiento bajista de hoy en el extremo largo de la curva, tiene más de alivio nervioso que fuerza real compradora. La rotación sectorial que veníamos siguiendo se confirma: industriales y tecnología están enfriándose juntos.

En Europa, la sesión ha sido lo que los traders llaman “sin catalizadores”: rango estrecho, volumen bajo y el único titular digno de mención fue Cipollone del BCE recordando que la inflación en la eurozona está lejos de los escenarios severos y que la estanflación sigue siendo un riesgo remoto. Dicho sencillo: el BCE no tiene urgencia, y el mercado tampoco pareció tenerla.

Asia cerró sin grandes movimientos, lo que en una semana con tensión geopolítica latente, la rupia india apuntando a mínimos históricos ante el bloqueo del estrecho de Ormuz, dice más sobre la inercia de la sesión asiática que sobre calma real.

El oro sigue sostenido de cara al evento de Jackson Hole, con el interés renovado en activos de cobertura frente a la devaluación después de que la posibilidad de usar la TGA para recomprar bonos largos reavivara los argumentos de “debasement”. En esto no solo está el oro, sino curiosamente Bitcoin que sigue sosteniendo el mercado crypto y ya en la apertura de los futuros empujaba el precio a la zona de 79k.

El crudo está bajo la influencia de las tensiones con Irán, Bessent hablará hoy y el mercado ya descuenta buena parte del titular, aunque el contexto geopolítico con el estrecho de Ormuz en juego mantiene el riesgo de alza en el precio del petróleo.

Lo que importa vigilar en las próximas horas es si el dólar consolida la recuperación o si la narrativa del Tesoro usando la TGA para suprimir yields largos vuelve a presionar al billete verde. El tono general de la semana es de precaución: poco datos duros, mucho posicionamiento político y un mercado que lleva días interpretando cada señal del Tesoro como si fuera política monetaria. Eso no siempre termina bien… de hecho casi nunca termina bien.

Con el ciclo SPI en expansión tardía a 124.2 grados, financieras y materiales siguen siendo los sectores estructuralmente favorecidos; que industriales y tecnología se estén enfriando a la vez no contradice el ciclo, lo confirma.

Market Tracker · SPI Sector Pulse Investing · Datos: Yahoo Finance + FRED
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Bitcoin Hoy – Semana 34 – Año 2026

Cuando llegue este post a tu correo o a tu app de substack, estaré volando camino de mis vacaciones, aunque estás serán semi activas, por lo que seguro te llega alguna que otra publicación. En cualquier caso no quise faltar a la cita y te actualizo este post quincenal, en el que analizamos la situación de Bitcoin con análisis técnico en distintas temporalidades, viendo la liquidez del activo, la liquidez macro, opciones y los principales indicadores on-chain. Es una versión escrita, completa y con análisis aun más profundo del que hacemos en los LIVE que la comunidad de #CazadoresDelProfit.

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Análisis Técnico

Bitcoin gráfico de 4 horas: (Aplicar para las próximas 24h)

Salimos del “spagueti” del cruce entre acción del precio y las EMAS de la forma más explosiva posible. Rompimos los frenos de la zona de 67k con un buen incremento de volumen, aunque empezamos a ver como este se seca. Es importante vigilar si BTC consigue rellenar la mecha de la vela en la que “testeo” los 79k altos. Si se llena y continua entrando volumen, tenemos señal fuerte de continuidad.

Las noticias, la vuelta a la palestra en la conversación pública y política y la posible mejora en las condiciones de liquidez por la recompra de bonos del tesoro de los Estados Unidos ha impulsado a BTC a la zona alta de su rango que termina en 81k. El movimiento, no era esperado, si bien las señales de los ETFs, de las que ya avisamos hace 15 días, empezaban a mostrar cierta fortaleza que aun no llegaba ni al precio ni al volumen.

Este momento, es temprano para indicar si con esto acabamos con el “bear market”, pero en análisis técnico de 4h, la señal es de lateralizacióon entre 79k y 76k, para los próximos 2-3 días. Es más… eso sería una magnífica noticia para todo el mercado crypto. Toma en consideración que este análisis estará hecho casi 15 horas antes de lo recibas, por lo que actualiza precio y actúa en consecuencia.

Bitcoin gráfico de 24 horas: (Aplicar para las próximas 72h)

En diario, la ruptura de la caja de compresión, la limpieza de las resistencias de liquidez y ataque a la EMA de 200, donde resistió un par de horas y luego rompió. limpiamente, podría parecer una ruptura con fuerza y clara. DMI/ADX entra la fuerza en la tendencia alcista, con bastante claridad y SQZ se mueve a la fase de movimiento alcista. Todo parece hermoso… pero hay algo que no convence. El volumen. Lo he visto en distintos exchanges y a falta de afinar un poco, es muy similar. Aun es pronto para decir si tenemos una divergencia en volumen, sobre todo por que últimamente este ha estado muy ausente como para comparar con fidelidad. Hace quince días insistía que la señal de “v” en el DMI/ADX podría demostrar el ataque a la zona alta de 67k. Ahí se dio. Falta la continuidad y los posibles retesteos en pullback.

Bitcoin gráfico de semanal: (Aplicar para los próximos 30-90 días)

Bitcoin continua quiere ir a buscar la zona de distribución superior, este último tramo no es fácil. La resistencia en la zona de 77k, requiere algo más que una reunión en la Casa Blanca, aunque hay otros catalizadores que algunos no están analizando con profundidad. En cuanto al volumen, estamos viendo un volumen similar al que vimos en la subida de la semana del 9 de marzo, donde ahí subimos cerca de 10%. En esta semana, la subida fue de un 22,8% hasta el cierre de este artículo… con el mismo volumen. Esto no significa que esta subida no tiene fuerza, pero no tiene tanta fortaleza como algunos quieren ver. En cualquier caso la zona de distribución sobre los 82k, sería el objetivo para los próximos 15 días. De confirmarse, estaríamos viendo posiblemente una nueva zona de acumulación de cara a la fase de recovery.

Análisis de liquidez

Las zonas de liquidez inmediata sobre pools creados en las ultimas 72 horas son el claro ejemplo de un activo que toma un movimiento con fuerza, empezando a dejar zonas de liquidez interesantes entre 70k y 71k. De momento no son tan interesantes como para ir a buscarlos pero debemos fijar la vista en el desarrollo de la liquidez amplia de pool como una zona donde ir a buscar un pull back en algún momento.

Con una vista más amplia a los pools de liquidez disponible por liquidación de posiciones apalancadas, vimos como se limpiaron las zonas de liquidez que comentamos en el último #BitcoinHoy entre 68,5k y 70k. Por lo pronto poco freno en zona baja y un una zona atractiva de buscar entre 82k y 85k, que coincide con la zona de distribución inmediatamente superior.

Los futuros de Bitcoin CME, se dejaron un pequeño gap entre 69k y 68k, no creo que sea suficiente por si mismo, pero es un nivel a vigilar si hubiera una corrección. El Open Interest del Bitcoin CME Futures, había subido levemente desde el último #BitcoinHoy, peor aun ni captura el ultimo movimiento ni rompe por máximos más mayores la tendencia bajista, hay que estar muy atento a ver si un cambio importante aquí pudiera también de alguna manera sumarse a los indicadores que pudieran confirmar la continuidad del movimiento alcista o no.

Sí ya avisamos hace dos semanas, de que en los ETFs algo se estaba moviendo y dábamos ahí la primera señal de cambio. La “supuesta” compra institucional que traen los ETFs siguió cerrando en positivo pero sobre todo el día anterior a la subida, registraba una importante entrada. ¿Seña, anticipación o consecuencia? No lo sabemos pero una vez más, y no te digo que me creas, compruebalo por ti mismo, llevamos semanas avisando de que, al menos en las compras institucionales, veíamos que lo pero ya estaba pasando. Volvió a salir a los titulares, el Clarity Act, que parece que se votará el 15 de septiembre si no surgen nuevos inconvenientes.

Los flujos de los ETFs, en su media móvil de 30 días, entro en positivo, el mismo día que inicio BTC este ultimo rally. Los flujos a 90 días se acercan también al lado positivo. Recordamos que este indicador es básico, como ya vimos en el anterior parte del ciclo, así que seguiremos atentos a las compras institucionales que nos seguirían abonando a la tesis de que el suelo quedó atras.

Análisis del ciclo de Bitcoin

Aquí sí merece la pena ser muy claros. En ningún ciclo de Bitcoin hemos visto estas subidas tan fuertes estando tan cerca de la fase de “Recover” La situación del ciclo de Bitcoin avanza lentamente, estaríamos a 12 semanas de la teórica zona donde se debería entrar en la fase, en la que sería congruente con algunas subidas. Recuerda que esto no es más una estadística basada en la historia anterior, pero este movimiento en esta fase, “no corresponde” con algo habitual. Lo que tendremos que responder en las próximas tres semanas, es si es un catalizador puntual o algo ha cambiado en el ciclo.

Análisis macro y de liquidez del sistema

Según el ciclo económico nos encontramos en una fase final del ciclo expansivo… ahí seguimos, incluso hemos mejorado ligeramente en la situación macro, alejándonos de momento de la fase recesiva. Aunque el petroleo sigue caro, sigue en precios no tan “críticos” pero el bono sigue acusando el miedo que viene de toda esta situación geopolítica. Esto ha empujado al Oro, Plata, Bitcoin y otros activos de renta variable.

Las compras de bonos por parte de los Estados Unidos, con el fin de mantener el rendimiento controlado, tiene una doble lectura y las próximas semanas tendrá impacto en la liquidez.

Precisamente en este sentido, tenemos peores números sobre lo mostrado sobre lo mostrado hace dos semanas. El SOFR se mantiene estable , pero hay drenaje en TGA y continua la fuerte emisión de bills que sigue generando algo estrés adicional. Ahora sumamos cierta incertidumbre al consumo en USA y la realidad es mucho peor de lo que los índices y las valoraciones nos muestran.

Estos datos los tienes actualizados de forma diaria en el Market Tracker y una vez a la semana con el análisis de liquidez que tanto nos ayuda en la estrategia de rotación de activos SPI.

Indicadores On-chain de Bitcoin

Esta quincena sí tenemos un cambio bastante más interesante que en las anteriores ediciones de #BitcoinHoy. El MVRV Z-Score salta de 0,41 a 0,68 y el NUPL pasa de 0,187 a 0,275. Es decir, la valoración de mercado se está alejando de la zona deprimida y, al mismo tiempo, aumenta de forma significativa el beneficio latente de los inversores. El NUPL cruza además aproximadamente la frontera del 0,25, entrando en una zona más cercana al optimismo que a la simple reconstrucción. Newhedge registra estos valores con Bitcoin alrededor de 73.000 dólares.

Pero para mí el dato más importante es el SOPR. Llevábamos varias revisiones viéndolo pegado o ligeramente por debajo de 1. Ahora sube a 1,02, lo que significa que las monedas que se están moviendo vuelven a realizarse, en conjunto, con beneficio. Si este comportamiento consigue mantenerse por encima de 1 en las próximas lecturas, tendríamos una de las confirmaciones que llevábamos tiempo esperando para considerar que la fase de reconstrucción está evolucionando hacia una recuperación más consistente.

Además, las reservas en exchanges bajan de 3,666 a 3,623 millones de BTC, aproximadamente un 1,16%, reduciendo nuevamente la oferta disponible para venta. El Puell Multiple mejora ligeramente hasta 0,80, aunque permanece por debajo de su media histórica y todavía muy lejos de una situación de sobrecalentamiento de los ingresos mineros.

Este panorama es, por tanto, sensiblemente mejor: los cinco indicadores se mueven ahora en una dirección compatible con recuperación. MVRV y NUPL aceleran, SOPR recupera el nivel 1, las reservas en exchanges vuelven a caer y Puell mejora ligeramente. Ya no hablaría simplemente de “zona baja esperando confirmación”; con estos datos empezamos a tener argumentos para hablar de salida de la zona baja y transición hacia una fase de recuperación, aunque necesitaríamos varias lecturas más con SOPR >1 y NUPL >0,25 para considerar el cambio plenamente consolidado.

Todo esto, si se mantiene, sería compatible con una fase de “recover” adelantada.

Opciones

La lectura para #BitcoinHoy es que el vencimiento inmediato del 22 de agosto tiene el centro en 73.500–74.000, así que si BTC pierde fuerza tras el rebote, esa sería la primera zona razonable de “magnetismo” de corto plazo; pero el vencimiento realmente importante es el 28 de agosto, porque es mensual y concentra casi 78.000 BTC de open interest, con max pain en 66.000, muy por debajo del precio actual, lo que nos dice que el mercado se ha movido bastante por encima de donde el libro de opciones estaba más cómodo. Mientras BTC siga por encima de 75.000–78.000, el sesgo de precio manda más que el max pain, pero si aparece rechazo o falta volumen, las zonas a vigilar por debajo son 74.000, luego 70.000, y después 66.000–67.000 como área de fricción mensual. Por arriba, el mercado empieza a entrar en zona cargada de calls, especialmente entre 78.000, 80.000 y 82.000, y en el trimestral del 25 de septiembre destacan también 70.000 como gran centro de gravedad y 100.000 como strike aspiracional con mucho interés abierto. En resumen: 22 de agosto es táctico, 28 de agosto es el vencimiento clave de corto plazo, y 25 de septiembre es el mapa estructural; mientras BTC aguante sobre 75k, el mercado sigue fuerte, pero si pierde esa zona, las opciones dibujan una ruta bastante clara hacia 73,5k / 70k / 66k. Estos niveles irán apareciendo visibles desde la herramienta de BitcoinWar.

Si no la has usado no sabes de lo que te estás perdiendo. Recuerda que el acceso es gratuito, para todos los suscriptores de substack. Nada más comparte tu correo en el momento de usarlo. En BitcoinWar, puedes ver de una forma sencilla y muy ilustrativa no solamente el order book, sino también niveles de liquidación y donde están las zonas con puts y call en próximos vencimientos. No dejes de probarla y dame tu opinión en comentarios.

Para cerrar…

Rompimos la lateralización, al menos de momento. La concentración de catalizadores y noticias “pro crypto”, la promesa de mejora en las condiciones de liquidez y la compra institucional, han servido para da un empuje, casi inesperado, al precio de Bitcoin.

¿Cómo opero esta fase? La cercanía a la zona de distribución me hace suspender el DCA, ya que me fue por encima de mi precio objetivo de compra que estaba ya en 71k. Estas dos próximas semanas, será el momento en el que ver si hay motivos para seguir con el movimiento alcista o en que niveles podríamos construir una posible acumulación. Sí me acerco al precio objetivo, vuelvo a activar el DCA y se activaría el SMDC por debajo de 68,5k… que ahora parece lejano. Y recuerda que puedes usar mi código de invitación RAFA, en Quantfury para comprar Bitcoin al mejor precio del mercado sin complicaciones, pero en cualquier caso debes hacer tu propio análisis y sobre todo, comentar esta publicación para que llegue a mas gente y des tu propio punto de vista coincidente o no para que todos sigamos aprendiendo.

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Market Tracker y Análisis de liquidez | 21 de agosto semana 34

Los futuros de Wall Street arrancan este viernes con cierto movimiento pero sin roturas: el mercado digiere la semana más volátil del tramo largo del Tesoro en años y llega al cierre sin grandes problemas a la vista, lo que en este contexto ya cuenta como una victoria. En la apertura, Nasdaq sufre S&P queda plano y DOW toma fuerza. ¿Ya alguien dijo la palabra rotación en el día de hoy?

La sesión previa dejó un mercado todavía procesando el movimiento de Bessent. El Tesoro duplicó el tamaño de sus recompras de deuda a largo plazo,de 2.000 a 4.000 millones por operación, y el mercado lo leyó como lo que era: una señal de que alguien en Washington tiene ojo en el tramo largo. El rendimiento del bono a 30 años tocó 5,337% el martes, su nivel más alto desde junio de 2007, y desde entonces ha cedido hasta rondar el 5,24%. El de 10 años repuntó hasta 4,70% antes de estabilizarse. No es que el riesgo haya desaparecido, pero recuerda que un riesgo que dimensionas y operas, ya se percibe como menos riesgo.

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Para los próximos días la agenda macro es escasa, lo que deja el campo libre a las lecturas de esta semana para seguir reposando. Los datos de actividad de agosto,PMIs de servicios y manufactura en Europa, ya se publicaron hoy con un panorama mixto. Tampoco los bancos centrales ni los datos inflación estadounidense aparecen en el radar inmediato, aunque el BCE sigue con su ambigüedad clásica: Kazāks recordó hoy que la decisión de septiembre depende de los datos y que hay argumentos tanto para subir como para no hacerlo, que es otra forma de decir que no saben. Ya saben: “Estos son mis principios, si no les gustan tengo otros”

En renta variable estadounidense, el foco sigue en el giro defensivo del consumo. Walmart ha profundizado esta semana su advertencia sobre la demanda, lo que está tiñendo de precaución el sentimiento de los resultados del tercer trimestre demasiado pronto. Sin nuevos datos de índices en el contexto de la sesión de hoy, el mercado americano llega al viernes sin catalizador propio, anclado al movimiento de yields y al dólar.

Las plazas europeas cierran la semana con ganancias moderadas. Los PMIs de agosto mostraron una imagen partida: Alemania sorprendió al alza en manufactura con un 54,1 frente al 52,0 esperado, pero Francia sigue en contracción y arrastrando al conjunto. El EUR/USD probó niveles por encima de 1,1700 y la libra tocó máximos de seis meses en 1,3660, ambas ayudadas por la debilidad del dólar. El Reino Unido también entregó un PMI de servicios de agosto de 52,8, mejor de lo esperado, aunque con la advertencia de que las presiones de costes siguen siendo elevadas.

Asia no genera señales propias relevantes en el contexto de hoy, y los movimientos regionales quedan subordinados al pulso del dólar y los yields estadounidenses que marca el ritmo global esta semana.

El oro es el activo de la semana sin discusión: alcanzó brevemente los 4.600 dólares y cotiza en torno a 4.596, con una subida del 1,7% en la jornada. La plata tocó los 70 dólares y se mantiene cerca de 69,90, un 2,6% arriba. Ambos metales se benefician del mismo cóctel: dólar débil, yields que no terminan de subir y un telón de fondo geopolítico en Oriente Medio que el mercado no descuenta del todo pero tampoco olvida.

Lo que importa de aquí al lunes no es un dato concreto sino si el “Bessent put” sobrevive a la pausa consciente del fin de semana. Ese es el verdadero termómetro: si los yields del tramo largo aguantan lejos de los máximos del martes, el mercado cierra la semana con el relato intacto; si vuelven a presionar, la narrativa se complica más rápido de lo que cualquier PMI puede remediar.

En el lado crypto, hemos visto a Bitcoin y gran parte del mercado de las criptomonedas, empujando con una fuerza más típica de un bull run, que de la fase en la que nos encontramos. En la semana se concentraron varios anuncios que impulsaron a estos activos, que se encontraban en un profundo letargo desde el mes de mayo. Veremos ahora si este impulso tiene continuidad o es un capitulo típico previo a buscar la zona de capitulación. Muy atentos a los movimientos del mercado de aquí al 15 de septiembre.

Con el ciclo SPI en expansión tardía a 123,7 grados y el 10 años en 4,65%, los sectores que mejor encajan siguen siendo financiero, industrial y materiales,XLF, XLI y XLB,, que son precisamente los que más se juegan con cada movimiento del tramo largo, si bien la situación macro nos lleva a una zona más “baja” de este ciclo, más pegado a la expansión temprana… ver para creer.

Análisis de liquidez

Última foto disponible: SOFR al 19 de agosto de 2026; ON RRP y repo al 20 de agosto; reservas y TGA semanal al 19 de agosto. La semana trae una “mezclita complicada”: el TGA baja algo, pero las reservas siguen cayendo y ya se sitúan claramente por debajo del umbral de US$2.95T. El funding, de momento, sigue estable.

Lectura contextual

La semana ofrece un pequeño alivio por el lado del TGA, que baja desde US$963.95B hasta US$953.61B en promedio semanal. Es una mejora de apenas unos US$10.3B, pero sigue dejando claramente por encima del umbral de US$900B. Además, el saldo puntual del miércoles fue de US$936.4B, frente a US$959.4B una semana antes, confirmando que el Tesoro ha liberado algo de caja hacia el sistema.

El problema es que esa liberación todavía no se traduce en una recuperación de reservas. WRESBAL cae de US$2.944T a US$2.935T, una pérdida adicional de unos US$8.8B, manteniéndose por segunda semana consecutiva por debajo de nuestro umbral de US$2.95T. Aquí está la señal más delicada: el TGA deja de drenar marginalmente, pero las brasas estructurales siguen perdiendo temperatura.

El funding, sin embargo, sigue tranquilo. El último SOFR disponible está en 3.62%, exactamente en el mismo nivel que una semana atrás, mientras el ON RRP award rate permanece en 3.50%. El spread continúa en 12 pb, por debajo de nuestra zona de tensión de 15–20 pb. Además, las operaciones repo de la Fed son testimoniales: cero el 20 de agosto y apenas US$1M diarios durante varios días previos. No hay señal de que los intermediarios estén teniendo problemas para financiarse.

El ON RRP sigue en un punto de fragilidad estructural: apenas US$225M, la mitad que la semana anterior. Eso significa que prácticamente no queda colchón entre las nuevas necesidades de financiación del Tesoro y las reservas bancarias. El Tesoro mantiene además un calendario muy cargado de emisión de bills 4W, 6W, 8W, 13W, 17W y 26, y ya había confirmado en su refunding de agosto que las necesidades del trimestre seguirán cubriéndose con emisiones semanales de letras y CMBs.

Nivel de riesgo de liquidez

🟠 Medio-alto.

No lo ponemos aun en rojo porque SOFR no se tensiona y el SRF no muestra uso real… parece que todo sigue funcionando, pero tampoco lo bajaría: tenemos reservas en US$2.935T, TGA todavía en US$954B y ON RRP prácticamente extinguido. Eso significa que el margen para absorber una nueva subida del TGA o una emisión más agresiva es cada vez menor.

La combinación que cambiaría definitivamente la lectura sería la suma de estas condiciones:

  • WRESBAL < US$2.90T

  • SOFR–RRP >20 pb

  • Aparición de uso material del SRF.

De pasar esto, ahí ya no hablaríamos sólo de menor liquidez, sino de tensión efectiva en el sistema de financiación.

Implicaciones de mercado

Para renta variable y Bitcoin, esta semana es ligeramente mejor que la anterior porque el Tesoro devuelve algo de dinero al sistema, pero el soporte sigue siendo mediocre. No hay una gran ola de liquidez detrás del mercado: los rallies necesitan entradas privadas, posicionamiento y beneficios que los sostengan.

Para bonos y money markets, sigue siendo más importante observar el tramo corto que los titulares sobre el 10 o el 30 años. Mientras SOFR permanezca alrededor de 3.60–3.65% y el SRF esté vacío, el mercado está absorbiendo la emisión. Si el spread empieza a abrirse, será la primera señal de que la hoguera empieza a quedarse sin oxígeno.

Esta semana hemos tenido la noticia de las recompras de bonos largos por parte del Tesoro que pretenden mejoran la liquidez de mercado y pueden llegar aliviar las yields, pero no equivalen a crear reservas ni a hacer QE. En la analogía de la hoguera, no estamos metiendo más leña, sino intentando que la que ya hay arda mejor en una zona concreta. Eso puede favorecer bolsa, crédito y Bitcoin al relajar las condiciones financieras, pero si esas recompras terminan financiándose con más T-Bills, la presión puede trasladarse al otros puntos: más competencia por cash, menos reservas y mayor sensibilidad en SOFR. Por eso el anuncio mejora el entorno, pero no cambia todavía nuestro semáforo de liquidez estructural.

Con los datos duros, esta semana el Tesoro devuelve algunas ramitas, pero las brasas siguen enfriándose. El TGA mejora ligeramente; las reservas, no. Y mientras el ON RRP esté prácticamente en cero, cada nueva necesidad de financiación fiscal tiene muchas más posibilidades de sacar madera directamente de la hoguera.

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