“Cuanto más trabaje tu dinero, menos tendrás que trabajar tú”

T. H. Eker

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T. H. Eker

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PepsiCo – Tesis de inversión

Un dividendo en máximos, Norteamérica renqueando, una máquina de caja todavía muy seria y un mercado que ya no está dispuesto a pagar por la promesa. Ésta es la tesis que pongo sobre la mesa para que los Cazadores del Profit decidáis si estamos ante una oportunidad… o ante una trampa de valor con muy buen marketing.

Hay empresas que uno analiza porque parecen baratas o grandes oportunidades para el futuro. Y luego están las empresas como PepsiCo, que obligan a hacerse una pregunta algo más incómoda: ¿por qué leches está barata una compañía que durante años casi nunca lo estuvo?

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PEP cotiza alrededor de los 130 dólares, con un PER forward cercano a 15 veces, un dividendo que ronda el 4,5% y una valoración bastante por debajo de la que el mercado le había concedido durante casi toda la última década. Si miramos únicamente el historial, parece una ganga. Si miramos algunos fundamentales recientes, ya no es tan sencillo.

Y eso es exactamente lo que me interesa.

No quiero decidir si PepsiCo “es buena empresa”. Eso lo sabemos. Quiero saber si el deterioro que está descontando el mercado es temporal y reparable, o si estamos viendo el principio de una etapa en la que PEP seguirá siendo una compañía magnífica… pero ya no merecerá cotizar como un “compounder premium” que todos deben tener en sus carteras.

Ésa es la discusión.

Y ahí es donde nos vamos a meter.


Dos modelos, dos PepSis completamente distintas

Empecemos por la contradicción más divertida.

El modelo de Geraldine Weiss, basado en el rendimiento histórico por dividendo, prácticamente grita compra. Con un yield actual alrededor del 4,45%, muy por encima del máximo histórico de referencia cercano al 3,47%, PepsiCo aparece claramente infravalorada respecto a su propia historia. Según ese enfoque, el valor razonable se dispara hacia la zona de 195 dólares… espera no corras aun a comprar y lee esta tesis completa.

Por qué entonces llega Gordon, mira el mismo activo y nos baja a tierra con una colleja de realidad. Con un bono alrededor del 5,01%, una prima de riesgo del 4,5% y una rentabilidad exigida del 9,51%, el modelo de dos fases me lleva a un valor próximo a 90 dólares.

Uno nos dice que estamos ante una ganga y el otro que aún podríamos estar pagando demasiado. Perfecto, esto ya se parece más a invertir de verdad. La explicación está en que ambos modelos miran cosas diferentes.

Weiss compara a PepsiCo con la PepsiCo del pasado. Gordon la compara con el coste actual del dinero.

Y ese detalle lo cambia todo.

Durante años era relativamente fácil pagar un premium por PEP cuando el bono ofrecía poco más que las gracias. Hoy el Treasury se mueve alrededor del 5%. De repente, una acción que paga un 4,5% de dividendo tiene que justificar muy bien por qué merece que asumamos riesgo empresarial, volatilidad, deuda y ejecución operativa.

Por eso no creo que podamos elegir alegremente uno de los dos modelos y tirar el otro a la basura.

Creo que precisamente la distancia entre ambos nos está describiendo el problema.


El mercado ya no discute la calidad. Discute el crecimiento.

PepsiCo sigue siendo una de las franquicias de consumo más potentes del mundo.

Las históricas Pepsi, Gatorade, Lay’s, Doritos, Quaker, Cheetos, Tropicana… y ahora además de nuevas apuestas como Poppi y Siete… una red de distribución extraordinaria, presencia global y unas economías de escala que siguen siendo muy difíciles de replicar. Y es que nada de eso ha desaparecido; pero lo que sí ha desaparecido es la paciencia del mercado.

Durante años PEP podía crecer poco y cotizar caro porque tenía tres cosas a su favor: tipos bajos, estabilidad y una confianza casi automática en que la compañía sabría trasladar precios sin destrozar el volumen.

Ahora la última parte está en discusión, sobre todo en Norteamérica.


Norteamérica es el problema. Y no deberíamos maquillarlo.

Los últimos resultados tienen una apariencia bastante mejor de lo que realmente son.

Los ingresos publicados crecieron con fuerza, pero cuando limpiamos adquisiciones, divisas y comparables, el crecimiento orgánico es bastante más discreto. El problema se concentra especialmente en PepsiCo Foods North America, donde la compañía ha tenido que empezar a corregir precios, aumentar promociones y reconstruir parte de la relación con un consumidor que sencillamente ha dicho “hasta aquí”.

Durante años, Pepsi aprovechó la inflación para subir precios con una eficacia envidiable. El margen aguantaba y el consumidor seguía comprando; hasta que dejó de hacerlo.

La presión sobre categorías como Lay’s y Doritos ha obligado a reducir precios en determinados productos, en algunos casos de forma bastante agresiva. La idea es recuperar frecuencia de compra, tráfico y volumen. Con la buena noticia de que empiezan a aparecer señales de estabilización.

La mala es que todavía no está claro que el problema fuese sólo el precio. Y aquí empieza el análisis que de verdad importa, ya que existen dos lecturas.

La amable es que hemos vivido una simple resaca inflacionaria: demasiadas subidas, consumidor cansado, unos trimestres de ajuste y vuelta gradual a la normalidad.

La más incómoda es que estemos asistiendo a cambios algo más estructurales: mayor sensibilidad al precio, crecimiento de marca blanca, menor consumo de snacks tradicionales, búsqueda de proteína y fibra, preocupación por ingredientes y, sí, también el posible impacto progresivo de los GLP-1 en los hábitos de consumo, que ya las cadenas de comida rápida han puesto sobre la mesa.

No digo que Ozempic vaya a acabar con los Doritos, por que no es cuestión de ponerse tan dramático, pero si la categoría crece menos y además necesitas bajar precios para recuperar volumen, el modelo económico cambia.

Ahí está probablemente el mayor riesgo de la tesis.


Bebidas tampoco nos da todavía permiso para descorchar nada

En bebidas norteamericanas la lectura es parecida. Los ingresos publicados parecen mejores gracias a adquisiciones y cambios de perímetro, pero el volumen subyacente sigue flojo.. bastante flojo.

Eso explica buena parte de la estrategia de Pepsi en los últimos años. La compañía no se está limitando a defender Pepsi, Mountain Dew o Gatorade. Está comprando y desarrollando categorías que encajan mejor con el consumidor que viene: bebidas funcionales, hidratación, menos azúcar, energía y propuestas que entran mejor dentro de un discurso de salud o bienestar.

Poppi tiene sentido precisamente por eso. No es una ocurrencia exótica. Es una señal de que Pepsi sabe que el crecimiento futuro probablemente no vendrá sólo de vender más de lo mismo. Aunque todos recordamos intentos anteriores de PepsiCo en diversificar en bebidas energéticas con compras millonarias, que resultaron un fiasco… esto hay que vigilarlo queridos Cazadores.


Fuera de Estados Unidos encontramos una historia bastante mejor

Aquí cambia bastante el tono de este análisis. Mientras Norteamérica necesita cirugía de precisión, el negocio internacional sigue comportándose con bastante solidez.

Europa, Oriente Medio y África mantienen crecimiento razonable. Latinoamérica sigue aportando. Asia continúa aumentando volumen. Y el negocio internacional de bebidas mantiene una dinámica que, en algunos segmentos, es claramente superior a la de Estados Unidos. Esto creo que es muy importante porque el mercado puede estar mirando demasiado a Norteamérica y demasiado poco a la transformación geográfica del grupo.

PepsiCo se está convirtiendo progresivamente en algo distinto.

Norteamérica sigue siendo la gran máquina de caja, pero el crecimiento está desplazándose cada vez más hacia internacional. Si el negocio estadounidense simplemente se estabiliza y el internacional continúa creciendo a ritmos medios-altos, la compañía no necesita ninguna resurrección milagrosa.

Le basta con dejar de autolesionarse… y eso, en una empresa de casi 100.000 millones de ingresos, ya sería bastante.


Los márgenes aún dicen que la franquicia sigue viva

Hay un dato que me tranquiliza más de lo que podría parecer: el margen bruto ronda todavía el 54%, bastante en línea con su rango histórico. Eso importa mucho, hazme caso.

Porque cuando una compañía de consumo pierde de verdad su poder de fijación de precios, normalmente empezamos a verlo en el margen bruto y eso por ahora no está ocurriendo.

El margen operativo ronda el 16%, igualmente bastante estable en perspectiva histórica, aunque los últimos trimestres muestran presión. ¿Por qué?

Porque Pepsi está haciendo varias cosas a la vez: reduce precios, promociona más, gasta en publicidad, absorbe costes logísticos y de materias primas y, al mismo tiempo, intenta sacar eficiencias del sistema… lo malo que con tocar tantos palos no sabremos que es lo que funcionó o fue la combinación de todo.

En cualquier caso, no estamos viendo una erosión descontrolada. sino el coste de reparar Norteamérica.

La compañía promete unos 100 puntos básicos de expansión acumulada del margen operativo core durante los próximos tres años. Para lograrlo está simplificando referencias, cerrando o reorganizando activos, automatizando procesos y replanteando buena parte de la estructura norteamericana.

Aquí tenemos una de las mayores oportunidades de la tesis, como decíamos, con casi 100.000 millones de ingresos, incluso pequeñas mejoras de eficiencia mueven bastante el beneficio.

Eso sí: si dentro de dos años esos 100 puntos básicos se han convertido en 100 diapositivas en un Power Point explicando por qué no llegaron, tendremos otro problema y eso no resolverá con buenas palabras en el siguiente Earning.


La productividad puede ser el verdadero motor de 2027–2028

Ésta es probablemente una parte del caso que me parece algo infravalorada. PepsiCo tiene una red gigantesca de fábricas, almacenes, distribución y transporte. Durante décadas esa infraestructura ha sido una ventaja competitiva enorme, pero también se ha convertido en una estructura costosa y compleja.

Ahora la compañía está intentando simplificarla. Ram Krishnan ha asumido el liderazgo de PepsiCo North America con el mandato de integrar mejor alimentos y bebidas, racionalizar cadena de suministo y revisar el go-to-market.

Además, la compañía está metiendo automatización, planificación digital, inteligencia artificial y logística autónoma allí donde realmente puede generar productividad.

No voy a convertir PepsiCo en una historia de IA porque todavía me queda mucho respeto por vosotros, pero es innegable que si gracias a las mejoras de procesos y optimizaciones que vienen de la IA una compañía de este tamaño consigue quitar un 1% de costes estructurales, el efecto en beneficios es mucho más interesante que cualquier titular sobre algoritmos.


Y ahora sí: vayamos donde se separa una buena empresa de una buena inversión

Financieramente, Pepsi sigue siendo una máquina de generar caja.

El flujo de caja operativo TTM ronda los 13.460 millones de dólares, mientras el CapEx ha bajado hacia 4.170 millones, frente a niveles bastante superiores en años anteriores.

Eso deja un Free Cash Flow cercano a 9.280 millones, esto nos deja una buena noticia y otra bastante menos cómoda.

La buena es que la caja está mejorando mientras el CapEx se modera. Si Pepsi logra mantener el OCF y normalizar inversión, el FCF podría seguir creciendo incluso con ventas bastante discretas, pero la menos buena es lo que ocurre después.

Con un dividendo anual de alrededor de 5,92 dólares por acción, Pepsi destina aproximadamente 8.000 millones de dólares al año a dividendos.

Eso significa que el dividendo consume alrededor del 85–87% del Free Cash Flow… a ver el dividendo está cubierto, pero no sobra dinero.

Y ésa es una diferencia que a veces se nos olvida cuando hablamos de “Dividend Kings” como si el dividendo fuese una fuerza mágica de la naturaleza. Y es que después de pagar al accionista quedan poco más de 1.000 millones largos de caja libre para recompras, reducción de deuda, adquisiciones y demás necesidades. Para PepsiCo es un flujo más bien exiguo


La deuda no me preocupa por solvencia. Me preocupa por libertad.

Pepsi tiene aproximadamente 53.000 millones de dólares de deuda bruta, unos 10.000 millones entre caja e inversiones y, por tanto, más de 42.000 millones de deuda neta.

¿Es demasiado? Para una compañía con esta estabilidad de ingresos, esta capacidad de generación de caja y una cobertura de intereses muy holgada, no veo un riesgo real de solvencia.

Pero sí creo que existe un riesgo de flexibilidad financiera; la diferencia puede parecer sutil pero es importante.

Durante los próximos años Pepsi afrontará vencimientos significativos, en torno a varios miles de millones anuales. Y no todo ese dinero se refinanciará al coste al que se emitió originalmente.

Con los tipos actuales, sustituir deuda antigua barata por deuda nueva más cara va absorbiendo parte del crecimiento. No es que rompa el balance, pero hace que cada dólar de FCF tenga más pretendientes.

  • Dividendo.

  • Deuda.

  • Recompras.

  • CapEx.

  • Adquisiciones.

Y todos quieren cobrar, y eso hace que el verdadero debate financiero de Pepsi no es si puede pagar la deuda; de momento puede, pero nos translada al debate de qué rentabilidad puede conseguir con el siguiente dólar después de CapEx y dividendo.

Ahí es donde empieza a decidirse si PEP vuelve a ser compounder o se convierte simplemente en una gran empresa defensiva.


Poppi, Siete y la estrategia de comprar el crecimiento que falta

Pepsi pagó cerca de 2.000 millones por Poppi y alrededor de 1.200 millones por Siete Foods. Ambas operaciones tienen bastante sentido estratégico.

Poppi acerca el portfolio a bebidas funcionales y a un consumidor más joven. Siete introduce alimentos con una percepción más limpia y moderna. La lógica de compra no tiene falla, pero hay un problema con el precio.

Cuando compras crecimiento pagando múltiplos elevados necesitas que el crecimiento aparezca después, como dicen en México “Luego luego”. No dentro de diez años… tiene que ser a renglón seguido.

Pepsi ya ha tenido alguna experiencia recordándonos que una marca comprada con entusiasmo también puede terminar generando un perdida de valor bastante menos interesante.

No estamos diciendo que Poppi o Siete sean malas adquisiciones, pero ahora queremos ver retorno sobre el capital.

Porque si el negocio tradicional crece menos y además necesitamos gastar miles de millones comprando nuevas categorías, la calidad económica de ese crecimiento cambia completamente.


Elliott: alguien más también está haciendo estas preguntas

Este es otro elemento interesante. Elliott Investment Management entró en PepsiCo con una posición enorme y empezó a presionar para mejorar la rentabilidad norteamericana, racionalizar la cartera, revisar distribución y elevar la eficiencia del capital.

Y la compañía respondió. Pepsi presentó un plan de simplificación, productividad, reducción de SKU, mejora del valor percibido y revisión del sistema norteamericano. Elliott, en lugar de seguir sacando el lanzallamas y tijeras, apoyó públicamente algunas de esas medidas y eso fue bien recibido por el mercado y el accionista, porque significa que existe presión real por mejorar ejecución, pero sin necesidad de destrozar la compañía para conseguir una subida bursátil de seis meses.

La gran actualización sobre cadena de suministro y entrada en mercado que debería llegar hacia finales de 2026, y esta puede ser bastante relevante, ya que ahí empezaremos a saber si esta transformación genera hechos y no palabras.


También ha cambiado gente importante

El nuevo CFO, Steve Schmitt, viene de Walmart U.S., donde tuvo bastante experiencia en transformación operativa, omnicanalidad y disciplina de costes. Ram Krishnan asume una Norteamérica más integrada. También Joaquin Duato, de Johnson & Johnson, se incorpora al consejo.

Todo esto encaja bastante bien con lo que Pepsi necesita ahora: menos complacencia, más disciplina de capital y una visión más moderna del portfolio de consumo. Esto en sí, no garantiza nada, pero al menos parece que están contratando gente para solucionar los problemas que existen, no otros que todavía no tenemos… no es un mal comienzo.


¿Qué están haciendo los insiders?

Aquí no encuentro una señal especialmente alcista.

Hay ventas de directivos, aunque ninguna me parece por sí sola preocupante porque buena parte de estas compañías remuneran enormemente mediante acciones y los ejecutivos venden por impuestos, diversificación o planes previamente establecidos.

Pero tampoco veo algo que me habría encantado encontrar: compras relevantes en mercado abierto a estos precios.

No están y me gustar recalcarlo, por que suele ser una señal de que los propios trabajadores de alto nivel creen que los cambios se verán en el precio en un tiempo razonable.

Las “compras” que aparecen en algunos Form 4 corresponden en buena parte a compensación diferida, reinversión de dividendos o planes corporativos y eso no es lo mismo que un directivo levantándose una mañana y diciendo: “A 130 dólares quiero meter un par de millones de mi patrimonio aquí”.

PepsiCo sí ha recomprado acciones por encima de los 150 dólares, lo que al menos nos dice que la propia compañía consideraba esos niveles suficientemente interesantes para asignar capital, pero ni de lejos lo convertiría en una señal mágica.


El múltiplo ya no es el de una empresa intocable

Aquí empezamos a encontrar el atractivo. PEP cotiza cerca de 17 veces beneficio trailing y menos de 15 veces beneficio forward.

Durante años, el mercado pagó 25, 28 e incluso más de 30 veces por Pepsi; ese premium prácticamente ha desaparecido… y tiene todo el sentido del mundo.

PEP, no merece 30 veces mientras no consiga demostrar que puede recuperar crecimiento orgánico y margen, pero es que tampoco necesitamos volver a 30x para ganar dinero.

Si Pepsi recupera simplemente una valoración de 17–18 veces beneficios futuros, el potencial cambia bastante desde aquí, ya que para que la tesis funcione no necesitamos volver a la euforia y hacer un x2 en los ratios… y esto me parece interesante.


El consenso de analistas ronda aproximadamente 155 dólares, con una horquilla muy amplia entre los más pesimistas y los más optimistas.

No utilizaría nunca esa cifra como valor fundamental, pero sí sirve para visualizar que buena parte del entorno vendedor, considera que el mercado actual está aplicando un descuento importante. Pero olvídate de las valoraciones, piensa más en si los números empiezan a justificarlo.


Gordon contra Weiss: ahora podemos entender la pelea

Volvamos al principio. Weiss dice que PEP está baratísima porque el yield actual del 4,5% está muy por encima de su rango histórico… y tiene toda la razón. Pero ese histórico se construyó con tipos mucho más bajos y un negocio que crecía mejor.

Gordon dice que, si exigimos un 9,5% de rentabilidad y el crecimiento de largo plazo se modera, el valor puede ser bastante inferior, y que creen… también tiene razón.

La forma que encuentro para reconciliarlos es bastante sencilla. Con un dividendo alrededor del 4,5% y un crecimiento sostenible del negocio del 4–5%, podemos aspirar aproximadamente a una rentabilidad total del 8,5–9,5% antes de cambios de múltiplo.

Curiosamente, eso nos deja muy cerca de la rentabilidad que estamos exigiendo.

Ahí está probablemente el precio actual. A 130 dólares, Pepsi necesita volver a crecer alrededor del 4–5% para ser una inversión razonable y si lo consigue y además el mercado vuelve a concederle algo de premium, tenemos seguro subida del precio de la acción.

Pero, si se queda en crecimiento del 2%, los 130 dólares pueden dejar de parecer baratos rápidamente… y eso es muchísimo más útil que discutir si vale exactamente 90 o 195.


Entonces, ¿dónde está la oportunidad?

Para mi hay que buscarla en 5 puntos:

  • El primero es Norteamérica. Si las bajadas de precio recuperan volumen sin destrozar margen, el mercado empezará a asumir que el problema era cíclico.

  • El segundo es la productividad. Un negocio de este tamaño puede conseguir mucho beneficio con mejoras pequeñas.

  • El tercero es internacional, que sigue funcionando mucho mejor que el mercado estadounidense.

  • El cuarto es la propia valoración. A menos de 15x forward ya no estamos pagando prácticamente ningún premium por calidad.

  • Y el quinto es la presión de Elliott y la reorganización interna, que pueden acelerar decisiones que probablemente Pepsi habría tardado más en tomar por sí sola.


¿Y dónde puede estar la trampa?

También tengo cinco puntos importantes a vigilar.

  • Que la bajada de precios no consiga recuperar volumen.

  • Que el cambio de hábitos hacia alimentos menos procesados sea más estructural de lo que Pepsi espera.

  • Que el ahorro de costes desaparezca absorbido por promociones, materias primas y marketing.

  • Que el dividendo siga aumentando mientras el FCF no acompaña y termine eliminando casi toda la flexibilidad financiera.

  • Y que las adquisiciones que deberían traer crecimiento terminen ofreciendo retornos mediocres sobre el capital.

Si cualquiera de esas cosas ocurre de forma aislada, se puede gestionar, pero si ocurren varias a la vez, entonces sí podemos empezar a hablar de trampa de valor.


El próximo examen importa bastante

El siguiente resultado trimestral va a ser mucho más importante de lo habitual. Pero no me obsesionaría con si Pepsi supera el EPS esperado por tres céntimos.

Quiero ver volumen en Foods North America, volumen en Beverages North America, crecimiento orgánico, margen operativo core, comentarios sobre materias primas y evolución del Free Cash Flow.

Pero sobre todo quiero responder una pregunta:

Después de bajar precios y aumentar promociones, ¿el consumidor estadounidense está volviendo?

Si la respuesta empieza a ser sí, la tesis mejora mucho.

Si seguimos escuchando “mejora secuencial”, “consumidor cauteloso” y “esperamos recuperación progresiva” durante otros dos o tres trimestres, habrá que empezar a sospechar que Gordon estaba intentando avisarnos de algo.


Mi lectura para los Cazadores del Profit

Queridos Cazadores; En PepsiCo no veo ahora mismo una empresa rota, pero tampoco veo una compra automática.

Lo que si veo es algo bastante más interesante: una compañía extraordinaria a la que el mercado ha dejado de conceder el beneficio de la duda.

Pepsi sigue teniendo marcas, escala, distribución, caja y una presencia internacional que muchas empresas matarían por conseguir. El margen bruto continúa estable, el FCF ha mejorado y el balance sigue siendo perfectamente manejable.

Pero también tiene un problema real en Norteamérica, un dividendo que ya consume buena parte de la caja disponible, más de 50.000 millones de deuda bruta y varias adquisiciones que todavía tienen que justificar el precio pagado.

Por eso no compraría Pepsi únicamente porque “nunca había pagado un 4,5%”… ese sería exactamente el tipo de razonamiento que convierte una estadística histórica en una trampa.

Pero está claro que lo que sí tenemos es una compañía a menos de 15 veces beneficios futuros donde buena parte de la decepción ya está reflejada en precio y creo que aquí está la oportunidad.

Si Norteamérica se estabiliza, internacional sigue creciendo, el margen recupera y la productividad funciona, no necesitamos volver a pagar 25 veces Pepsi para obtener una rentabilidad interesante.

Con algo tan poco espectacular como volver a 17–18 veces beneficios, el mercado ya tendría que reconocer bastante valor, por eso, si tuviera que resumirlo ante un comité de inversión, lo diría así:

PepsiCo no necesita volver a ser perfecta. Necesita demostrar que todavía sabe crecer.

A 130 dólares, el mercado ya no está pagando por la promesa, está esperando pruebas, y sinceramente, me parece un punto de partida bastante más sano.


¿Qué vigilaría yo?

Venga créate una alerta y agéndate revisar durante los próximos trimestres tendría cuatro números delante: volumen en Norteamérica, margen operativo, Free Cash Flow y payout del dividendo.

Después añadiría deuda y retorno de las nuevas adquisiciones y si esos datos empiezan a mejorar a la vez, el mercado probablemente llegará tarde. De todos modos, si empeoran, tampoco tendremos demasiadas excusas para decir que no lo vimos venir.


Ahora os toca a vosotros

Éste es el análisis; la decisión no.

Quiero que cada uno de los Cazadores del Profit llegue a su propia conclusión: ¿estamos ante una PepsiCo temporalmente castigada, con margen para recuperar crecimiento y múltiplo, o el mercado está empezando a valorar correctamente una compañía que ya no crece como antes?

Y lo que ya sería la caña, es que algunos Cazadores, levantaran la mano y dijeran

“Yo me encargo de revisarla los próximos trimestres y actualizo los datos para ver como se cumplen”

Tal vez sea un sueño que llevamos mucho tiempo rondando… pero no me dirás que no es bonito.

En cualquier caso, dejadme también en comentarios qué empresa queréis que llevemos después a la mesa de análisis. Intentaré escoger las que más se repitan y aplicar el mismo proceso: negocio, balance, caja, riesgos, valoración y, sobre todo, qué puede demostrarnos que nuestra tesis estaba equivocada.

Porque buscar razones para comprar es fácil, per buscar razones para no hacerlo suele ahorrar bastante más dinero.

Recuerda que en esa misma linea de ser lo más cuidadoso posible con nuestras finanzas hay que elegir un buen broker para operar. En Quantfury, puedes comprar este y otros activos sin comisiones ni costes por mantener tu operación abierta. Si usas mi código de invitación RAFA a la hora de abrir tu cuenta y comprar acciones de PepsiCo u otros activos, podrás recibir una acción o crypto por valor de hasta 250$ USD


Aviso importante

Este contenido tiene una finalidad exclusivamente informativa y educativa y refleja mi análisis personal de PepsiCo en el momento de publicarlo. No constituye una recomendación de compra, venta o mantenimiento de acciones de PEP ni asesoramiento financiero, fiscal o de inversión personalizado.

Los modelos de valoración dependen de hipótesis sobre crecimiento, tipos de interés, dividendos, márgenes y rentabilidad exigida que pueden cambiar. Una gran empresa puede ser una mala inversión si se paga demasiado por ella, y una acción aparentemente barata puede seguir cayendo si sus fundamentales se deterioran.

Antes de invertir, revisa la información financiera de la compañía, entiende sus riesgos y comprueba que la inversión encaja con tu cartera, horizonte temporal y tolerancia al riesgo.

Y si tu tesis entera consiste en “Pepsi lleva toda la vida subiendo el dividendo”, quizá todavía no tienes una tesis.

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Market Tracker | 20 de septiembre 2026

Los futuros del S&P 500 arrancan el lunes con una subida del 0,7% y los del Nasdaq con un 1,0%, con el mercado en modo “ya fue suficiente drama” después de lo que dejó la semana pasada. La apertura parece que confirma el movimiento que vigilaremos a lo largo del día para ver su fortaleza o debilidad frente a las noticias que se vayan dando. Así iniciamos la semana con un panorama que parece constructivo: caen los rendimientos de bonos, sube el apetito por riesgo y el crudo se desinfla, que es exactamente la combinación que los alcistas llevan semanas esperando y que aun es demasiado pronto para saber si es el principio del cambio o un escalón de parada en la larga subida.

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La sesión del viernes dejó al mercado digiriendo la última decisión de la Fed, que subió tipos 25 puntos básicos hasta el rango 3,75%-4,00% tal como se esperaba, con el foco puesto en el dot plot que apunta a dos subidas adicionales en 2026 y una más en 2027. El giro de hoy no es consecuencia de ningún dato nuevo: es el mercado decidiendo que sobrereaccionó al comunicado del FOMC, con Goolsbee sumando leña al advertir que una demanda fuerte podría estar alimentando la inflación y que el sesgo alcista en tipos se endurece. El mercado escucha, fruce el ceño y luego compra tecnología. Clásico pero moderno.

La agenda de los próximos días viene cargada en lo político y en lo comercial. El miércoles arranca la visita de Xi Jinping a Washington, con la reunión central con Trump programada para el jueves en la Casa Blanca, donde el foco estará en la extensión de la tregua arancelaria, los productos agrícolas estadounidenses, los minerales de tierra rara chinos y las restricciones tecnológicas.

El S&P 500 extiende ganancias en el arranque de la semana, con las tecnológicas tirando del índice al alza y los operadores aprovechando para reposicionarse tras la sacudida de la Fed. El USD/CAD tocó 1,4023 en la sesión, su nivel más alto desde el 8 de agosto, antes de perder fuelle al no poder alcanzar el retroceso del 61,8% en 1,4050; el par regresa ahora hacia la zona de soporte 1,3990-1,4003, que lleva meses funcionando como campo de batalla. El dólar se mueve de forma mixta: sube frente a yen y libra, cede frente al AUD y NZD, y el aussie encabeza la tabla de divisas principales ante las esperanzas de avance en el frente comercial.

En Europa, los índices abren la semana con ganancias superiores al 1% en la sesión de mañana, ayudados por la relajación de los rendimientos soberanos. El bono alemán a 10 años cae más de 6 puntos básicos hasta el 3,45%, mientras que los mercados procesan también la propuesta de Ursula von der Leyen de convertir a Canadá en el primer “miembro asociado” de la UE, un concepto que, con franqueza, no existe en ningún tratado todavía, pero que al menos da algo de lo que hablar en Estrasburgo.

Los mercados asiáticos permanecen en segundo plano hoy por la festividad en Japón, que deja al USD/JPY expuesto a liquidez fina cerca de 157,00 con el riesgo de intervención del Banco de Japón como telón de fondo permanente. El resto de Asia no aporta datos relevantes en el contexto disponible, aunque la perspectiva de la visita de Xi a Washington esta semana pesa de fondo en los activos sensibles a China.

El crudo Brent cede más de un 2% hasta los 101,30 dólares al retroceder la prima de riesgo geopolítico que se había acumulado en torno al conflicto en Oriente Medio, con la posibilidad de que la Asamblea General de la ONU sirva de marco para algún tipo de distensión con Irán. El oro baja un 0,3% hasta los 4.362 dólares, en espera de que los contactos diplomáticos de la semana aclaren si el riesgo real justificaba los niveles previos. Bitcoin, en cambio, roza brevemente los 85.000 dólares con Solana destacando entre las criptomonedas grandes por el avance regulatorio y las entradas en ETFs.

Lo que importa vigilar esta semana no es tanto la agenda económica en sí como la lectura política de Washington: si la reunión Trump-Xi del jueves produce señales de distensión comercial, el movimiento en renta variable y divisas de materias primas puede ser brusco en cualquier dirección. El riesgo real es que las expectativas ya se han adelantado en los precios esta mañana, lo que deja poco margen para decepciones.

Con el ciclo SPI en Expansión Tardía a 138,3 grados y el yield a 10 años en 4,94%, el peso en XLF, XLI y XLB sigue siendo coherente con una fase donde el crédito y la actividad industrial todavía aguantan, pero el margen de error se estrecha con cada subida adicional de tipos.

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La Regla de Taylor se equivoca de enemigo.

La Regla de Taylor se equivoca de diagnóstico en el escenario macroeconómico actual. Trata un shock de costos, sobre todo energética, como si fuera un simple exceso de demanda. Eso no encaja con la realidad… pero espera que me meto en el lío sin dar los pasos correctos. Vamos por el principio.

La Regla de Taylor es una fórmula que muchos, y por mucho tiempo, lo usan como brújula: si la inflación está por encima del objetivo o la economía crece por encima de su potencial, hay que subir tipos; si ocurre lo contrario, bajarlos. El problema es que parte de una premisa concreta: que la inflación viene sobre todo de “demasiado dinero persiguiendo pocos bienes”. Es decir, de un exceso de demanda. Cuando la inflación llega por otro canal, la receta automática pierde el blanco o al menos hierra en la dosis.

Pero para diagnosticar hay que volver a 2020. No a la fórmula teórica, sino a lo que ocurrió de verdad.

Venga recordemos que paso. Primero se cerró la oferta. Confinamientos, fábricas paradas, puertos congestionados, chips que no llegaban, gente que no podía trabajar. Al mismo tiempo se rotó el gasto: menos servicios, más bienes. Esa combinación ya de por sí, era inflacionaria. Encima llegó la energía. La recuperación global tensó algo el petróleo y gas, aunque moderadamente ya que la recuperación de China no llegaba, pero lo que si llegó fue la invasión de Ucrania en 2022. Esto disparo el coste de petroleo y gas. No fue eso de que “la gente está comprando de más”. Es un choque de costos que se cuela en envíos, alimentos, electricidad y claro en un mercado laboral competitivo al que se filtro (en algunos países), en salarios y servicios.

Y claro si sumamos la situación de ahora con Irán no hace todo más que complicarse y añadir nuevas guindas a un pastel cada vez más difícil de tragar.

Pero no fue solo oferta. Los gobiernos abrieron el grifo como si no hubiera mañana. Cheques, ERTE eternos, rescates, planes de recuperación, crédito barato y bancos centrales comprando deuda a mansalva. No digo que este mal, ya que parte de eso evitó un colapso en 2020. El problema es lo que vino después: el gasto de emergencia no volvió a casa. Se quedó y se convirtió en estructural. Déficits altos con la economía ya no en coma. Deuda pública global cerca del 94% del PIB y camino del 100%. Estados Unidos, en pleno empleo, sigue con agujeros fiscales de 7-8% del PIB. Europa, con el mismo vicio a otra escala. La cartera se abrió y los políticos hicieron lo que mejor hacen… gastar. Y así el Estado no gastó “un rato” se instaló en gastar.

Ahí está el origen híbrido de esta inflación: oferta rota + energía cara + demanda dopada por tesoros públicos y dinero fácil. Quien diga que fue “sólo Putin” miente por omisión o por interés. Quien diga que fue “sólo el estímulo” también. Fueron las dos cosas. Sobre la segunda habría control, y la segunda no se ha ido.

La Regla de Taylor no está hecha para ese cóctel. Como decíamos, en esencia es una brújula: si la inflación supera el objetivo o la economía corre por encima de su potencial, sube tipos; si ocurre lo contrario, bájales. Y conviene recordarle que funciona cuando el problema es demanda pura: demasiado gasto persiguiendo pocos bienes. Es entonces donde encarecer el crédito enfría consumo e inversión y los precios ceden. Pero cuando una parte grande del problema es de costos, apretar la demanda con la misma intensidad que dicta la fórmula no ataca la raíz. Puede enfriar la economía más de lo necesario y, aun así, dejar viva la presión que viene de energía, cuellos de botella y esto es lo que no se quiere decir, de un sector público que no para de emitir demanda y más en un momento donde la presión fiscal no ha dejado de crecer.

Por eso el escenario pide un modelo híbrido. No vamos a tirar la regla a la basura. Se usa como referencia y luego se ajusta con criterio. La pregunta deja de ser “¿qué número sale en la fórmula?” y pasa a ser “¿qué riesgo corro si me equivoco?”. Equivocarse por el lado restrictivo cuesta crecimiento y empleo. Equivocarse por el lado laxo cuesta inflación persistente y credibilidad. Gestionar esos dos riesgos, y no seguir una ecuación a ciegas, es el trabajo que tal vez tenga que salir de la ortodoxia donde algunos bancos centrales se han instalado.

Ahí entra el QT, el endurecimiento cuantitativo. Los tipos no son la única palanca. El banco central también decide cuánto y a qué ritmo reduce su balance: deja de reinvertir bonos que vencen y retira liquidez… vamos como alimenta y de que la famosa hoguera. Si lo hace demasiado rápido, tensa la deuda y dispara primas de riesgo. Si lo hace demasiado lento, mantiene condiciones holgadas mientras el discurso dice “restrictivo”. Calibrar el QT es tan importante como el nivel de la tasa. Sobre todo cuando el mayor cliente del mercado de bonos es el propio Estado.

Porque el telón de fondo es este: deuda alta y riesgo de dominancia fiscal. Cada punto de tipos encarece el servicio de esa deuda. En el extremo, el gobierno, con números o con presión política, empuja al banco central a no subir tanto o a recortar antes de tiempo. La política monetaria deja de ser independiente. Deja de ser un árbitro y se convierte en el departamento de refinanciación del Tesoro. Un Estado mínimo no pide eso. Un Estado mínimo cubre defensa, justicia y un suelo muy estrecho; no vive de que el banco central le maquille el déficit. Cuando el gasto público va desatado, pedir tipos bajos “para no ahogar la recuperación” es, en la práctica, pedir que la inflación pague la fiesta. Claro que estamos muy lejos de esa utopía de un Estado mínimo.

¡¡¡¡ Minarquistas del mundo, Uníos!!!!

Si vamos a seguir aplicando la regla clásica, se techo de tasas termina será más alto de lo que la visión hibrida podría dar. Eso sería un ancla: mercados y gobiernos tienen que entender que no se va a ceder a la primera señal de debilidad para salvar el gasto político del año.

Eso implica un sacrificio consciente, pero no un sacrificio único ni ciego. Para que la inflación de fondo baje de forma creíble, parte de la economía tiene que enfriarse. No hace falta una recesión de manual. Sí una desaceleración controlada del PIB. El punto híbrido es cómo se reparte ese coste: no todo por la tasa, no todo aplastando demanda privada mientras el Estado no se mueve. Si el gobierno sigue gastando como en emergencia, el banco central se ve arrastrado a un trade-off o aun peor a endurece de más o convive con una inflación que no termina de morir. Quien quiera menos tipos y menos dolor en el PIB tiene que hablar, antes, de menos Estado en el gasto.

La condición previa a cualquier relajación sigue siendo la misma. No basta con que el IPC general baje un poco porque la energía ya no sube al ritmo de 2022. Hay que ver que el core, alimentos y energía fuera, la inflación que se mete en salarios y servicios, converge de forma sostenible hacia la meta. Mientras eso no ocurra, abrir espacio a bajar tipos es prematuro y claro frenar el QT para “compensar” al Tesoro es la misma capitulación sólo que con otro nombre.

En mi opinión, creo que la fórmula automática no sirve cuando el choque empezó en la oferta, se agravó con la energía en distintos escenarios y se alimentó con unos Estados que no ha vuelto a su tamaño. La respuesta no es “solo más tasas”. Es un híbrido: gestión de riesgos, calibración del QT, una señal de techo terminal que no invite a recortar pronto, y la honestidad de que sin contención fiscal el banco central trabaja con una mano atada. El objetivo no es castigar la actividad. Es que la inflación de fondo quede controlada sin convertir la política monetaria en el único ajuste de un gobierno que no se ajusta. Solo entonces tiene sentido hablar de flexibilizar.

P.D. Este un artículo de opinión basado en mis ideologías y experiencia. Nada me haría más feliz que encontráramos en los comentarios un punto de discusión siempre basada en el respeto que me de otros puntos de vista de un problema que nos esta afectando a todos, cada día más. El empobrecimiento de la clase media, ya sea programado o accidental, me parece el ejercicio más peligroso y que terminará destruyendo parte del sistema social e incluso la convivencia. Ojala me equivoque, pero si no… tiempo al tiempo.

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Bitcoin Hoy – Semana 38 – Año 2026

Adelante, tienes listo este nuevo #BitcoinHoy que cada dos semanas te actualizo. Este es un contenido 100% gratuito que lo único que necesita es que le des tu like, compartas y por supuesto comentes para animar la conversación. Recuerda que en este contenido quincenal analizamos la situación de Bitcoin con análisis técnico en distintas temporalidades, viendo la liquidez del activo, la liquidez macro, opciones y los principales indicadores on-chain. Es una versión escrita, completa y con análisis aun más profundo del que hacemos en los LIVE que la comunidad de #CazadoresDelProfit. Vamos al lio…

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Análisis Técnico

Bitcoin gráfico de 4 horas: (Aplicar para las próximas 24h)

La acción del precio se mantiene por encima de ambas EMAS y testeando la zona alta del rango que se marca entre 76k y 81.7k… (Así justo empezó el análisis de hace 15 días y aun sigue vigente). Si quieres encontrar señales, aquí es la típica zona, como veremos con más detalle en el análisis diario, donde se forman las letanías… fijate si se sigue secando volumen y este crece en las zonas altas del rango, si no, nos quedaremos en esta zona de distribución/acumulación a ver si se llena y continua entrando volumen y no termina dando una señal fuerte de continuidad.

El principal motor de empuje de este último “arreón” fue la búsqueda de liquidaciones de shorts, que estaban creciendo de forma constante. Gasolina para un salto pero vuelve a encontrar la misma zona de resistencia que encontramos hace dos semanas.

En una semana en la que los datos macro, no acompañan, el bono está disparado, subida de tipos y Bitcoin saltó de la zona baja del rango a la alta en unas pocas horas, cuando menos curioso, más cuando vemos que algunas “alts” no sólo acompañaron la subida sino que la superaron.

Bitcoin gráfico de 24 horas: (Aplicar para las próximas 72h)

En diario, mientras aumentamos la caja de compresión el precio ha ido a buscar los máximos de mayo de este mismo año, que fueron los mismo que buscamos hace escasos 15 días. DMI/ADX sigue con mucha fuerza y mantiene la confirmación alcista. SQZ confirma la tendencia alcista. Una vez que vimos el tamaño de la corrección en el impulso bajista, que fue bastante contenido, ahora entramos en la fase de impulso alcista con la vista en romper la zona de 81k-82k; ahí tenemos la confirmación alcista y debe ir acompañado de una entrada de volumen en la parte alta del rango para poder romper la zona anteriormente comentada. El volumen sigue bajo, apenas da para mantener la tendencia, no obstante esto le hace mas sensible al peso de las opciones y zonas de liquidez interesante… como ya hemos visto.

Bitcoin gráfico de semanal: (Aplicar para los próximos 30-90 días)

Bitcoin llega de nuevo a la zona de distribución superior. Lo lógico sería esperar acumular volumen en esa zona antes de retomar subidas. El volumen de esta semana fue más bajo y siguen por debajo de la media de volumen semanal, por lo que no hay capacidad para empezar una compresión en estos niveles que sería muy prometedora. Al igual que en la edición anterior de BitcoinHoy y seguimos viendo como el DMI/ADX en semanal aun sigue perdiendo la fuerza de la tendencia bajista… sí bajista. Alguno le sorprenderá pero no tenemos la señal de entrada de fuerza en la tendencia alcista y eso se nota en la falta de convicción.

Análisis de liquidez

Las zonas de liquidez inmediata sobre pools creados en las ultimas 72 horas son el claro ejemplo de un activo tras un salto en el que aun no pudo buscar la principal zona de liquidez en 82.5k tras la limpieza de la que había en 78.5k. Tal como avisamos la limpieza de esa zona ayudaría a consolidar el rango… y así ha sido. Aunque en cierta medida sorprende que no consiga acumular fuerza para ir a buscar la zona cercana de 82.5k es normal viendo el volumen negociado y nos da una señal clara de falta de fortaleza en la tendencia alcista.

Con una vista más amplia a los pools de liquidez disponible por liquidación de posiciones apalancadas, sigue con aun acumulando algo en la zona entre 83k a 86k, que coincide con la zona de distribución en la que estamos rozando. Poco o nada nuevo en ese sentido. Se limpia lo cercano y lo que se puede buscar con poca energía. Recordemos que en momento de rango como este, las zonas de liquidez cercana, su peso y la energía necesaria para llegar a ellas pesa mucho en esos movimientos intradía.

Los futuros de Bitcoin CME, parece que lentamente busca zonas superiores, pero de una forma lenta podríamos decir que realmente cansina, aunque parece que busca cerrar el “Gap” que quedo en la zona de 83k. Ya lo ha intentado en las ultimas semanas, ¿será esta la vencida? Si ni lo consigue será más de lo mismo… ya que el precio continua atrapado en diario en una sobrecompra bastante clara, por lo que ese parece un freno clásico de cara a continuar con el movimiento alcista, pero tampoco nos pone trabas a desarrollar un movimiento lateral, que coincide mucho con las opciones como luego veremos.

El Open Interest del Bitcoin CME Futures, sube levemente, casi mínimo el nivel del último #BitcoinHoy, aunque aun no refleja el ultimo movimiento del jueves y viernes, sin romper con máximos o mínimo más altos, la tendencia bajista, hay que estar muy atento a ver si un cambio importante aquí pudiera también de alguna manera sumarse a los indicadores que pudieran confirmar la continuidad del movimiento alcista o no, pero al igual que la acción del precio sigue sin un movimiento atractivo y claro.

Vamos con lo que considero que últimamente es el principal motor de movimiento de largo plazo de Bitcoin. La “supuesta” compra institucional que traen los ETFs nos ha dejado una de cal y otra de arena en esta ultima quincena, cerrando casi en el mismo punto en el que nos encontrábamos… curioso, que el precio también fue muy similar.

Aunque el enésimo retraso de la Clarity Act y la subida de tipos, dio dos días negativos en el flujo, estos se compensaron con las buenas compras de los últimos días.

Los flujos de los ETFs, en su media móvil de 30 y de 90 días, aunque por los pelos tras esta última caída, siguen en positivo. Esta señal, y más en el momento macro que nos encontramos, es sin duda alguna lo más positivo de todo lo que hemos visto para permitir la continuidad del ciclo alcista. Recordamos que este indicador es básico, como ya vimos en el anterior parte del ciclo, así que seguiremos atentos a las compras institucionales que nos seguirían abonando a la tesis de que el suelo quedó atrás y la consolidación de estos niveles de precio son posibles, algo que deberemos confirmar con la ruptura de 83k

Análisis del ciclo de Bitcoin

La acción del precio se va muy por encima, por el momento, de la zona de entrada en la fase de “Recover” y eso es extraño, ya no cumpliría con la lógica de años anteriores. Alguna voces dicen que ya estamos en la fase de “Recover” y que el ciclo se a adelantado por la entrada de los ETFs… En cualquier casi la situación del ciclo de Bitcoin avanza lentamente, estaríamos a 8 semanas de la teórica zona donde se debería entrar en la fase, en la que sería congruente con algunas subidas. Recuerda que esto no es más una estadística basada en la historia anterior, pero este movimiento en esta fase, “no corresponde” con algo habitual. Lo que tendremos que responder en las próximas tres o cuatro semanas, es si es un catalizador puntual o algo ha cambiado en el ciclo, tal como algunos insinúan. ¿Que opinas tu?

Análisis macro y de liquidez del sistema

Según el ciclo económico nos encontramos en una fase final del ciclo expansivo… ahí seguimos, teniendo algo de deterioro de los datos macro, que con la subida de tipos de de esta semana acelera el paso acercándonos a la fase recesiva… hemos avanzado 16° hacía la fase recesiva (si no sabes que significa esto te animo a seguir el Market Tracker). El petroleo sigue caro, el bono en niveles record de rendimiento algo que no debería dar el resultado que estamos viendo en el Oro, Plata, Bitcoin y otros activos de renta variable, que en grandes lineas contradice lo que sería lógico. ¿Como absorberá el mercado otra subida antes de acabar el el 2026?

En cuanto a la liquidez, se recupera levemente tras la “casi crisis” de hace dos semanas. ¿Como afecta la situación actual para bolsa y Bitcoin? Pues en este moento tenemos dos fuerzas contrapuestas. El drenaje fiscal de esta semana es claramente negativo para la liquidez: US$115B menos de reservas en la fotografía puntual no es ruido. Además, la subida de 25 pb de la Fed endurece las condiciones financieras.

Pero aparece por primera vez un contrapeso bastante interesante: la Fed ha dejado de limitarse a observar el nivel de reservas y ha autorizado compras de T-Bills para mantenerlas amplias. Si esas compras comienzan a crecer mientras Treasury vuelve a gastar el dinero acumulado tras el “tax day”, podríamos pasar rápidamente de drenaje a reconstrucción de liquidez. ¿Qué pasará con estas fuerzas? ¿Se equilibrarán? ¿Tendremos un desarrollo positivo? No te pierdas el próximo Market Tracker con análisis de liquidez que publicamos cada viernes.

Por que recuerda que estos datos los tienes actualizados de forma diaria en el Market Tracker y una vez a la semana con el análisis de liquidez que tanto nos ayuda en la estrategia de rotación de activos SPI.

Indicadores On-chain de Bitcoin

Esta quincena enfría un poco la aceleración que vimos en la lectura anterior, pero no cambia todavía la estructura general. El MVRV Z-Score retrocede ligeramente de 0,80 a 0,78 y el NUPL baja de 0,347 a 0,318. Es decir, se reduce parte del beneficio latente acumulado durante el último impulso, pero seguimos claramente por encima de las lecturas de 0,41 y 0,187 que teníamos unas semanas atrás. La reconstrucción ha avanzado; simplemente esta quincena deja de acelerar.

El SOPR vuelve exactamente a 1,00, y recuerda que este es el indicador que ahora merece mayor vigilancia. El mercado está prácticamente en el punto donde las monedas gastadas se venden al mismo precio al que fueron adquiridas: ni realización clara de beneficios ni capitulación. Después de haber alcanzado 1,01 en la lectura anterior, preferiríamos verlo defendiendo >1 para confirmar que las correcciones están siendo absorbidas sin devolver al conjunto de vendedores a pérdidas, pero las cosas son como son y no como nos gustarían.

Las reservas en exchanges apenas cambian, pasando de 3,695 a 3,700 millones de BTC (+0,12%). Esto es prácticamente ruido y no justifica hablar de una entrada significativa de oferta vendedora. El movimiento interesante está en el Puell Multiple, que sube de 0,94 a 1,05: los ingresos diarios de los mineros ya están aproximadamente en línea con su media anual, frente a la situación deprimida que observábamos hace unos meses. Newhedge sitúa los grandes extremos inferiores históricos alrededor de 0,3, por lo que hemos dejado claramente atrás aquella zona de estrés minero.

La fotografía conjunta me parece bastante limpia: no hay deterioro suficiente para cuestionar la reconstrucción del ciclo, pero tampoco tenemos esta quincena una nueva confirmación alcista. MVRV y NUPL corrigen suavemente, SOPR vuelve al equilibrio, las reservas permanecen prácticamente planas y Puell continúa normalizándose. Por tanto, mantendría nuestra lectura de recuperación/reconstrucción del ciclo, pero esta vez con un pequeño asterisco: quiero volver a ver al SOPR sosteniéndose por encima de 1 y al NUPL retomando la zona de 0,35 antes de hablar de un nuevo paso adelante.

Todo esto, si se mantiene, sería compatible con una fase de “recover” adelantada aunque frena el optimismo de hace dos semanas.

Opciones

El vencimiento inmediato del 20 de septiembre tiene el max pain en 80.000 dólares, prácticamente donde cotiza Bitcoin ahora, así que esa zona puede seguir actuando como punto de equilibrio de muy corto plazo. Por arriba, 82.000 es la primera resistencia relevante; superarla con volumen abriría espacio hacia 85.000–90.000. Por abajo, perder 78.000 empezaría a deteriorar el mapa y pondría el foco en 75.000.

La fecha realmente importante es el 25 de septiembre, vencimiento trimestral, con cerca de 190.000 BTC de interés abierto y max pain en 72.000 dólares. No significa que Bitcoin tenga que ir allí, pero sí deja una secuencia clara si aparece debilidad:

78k → 75k → 72k–70k.

No son números sin peso, son donde los equilibrios de opciones y los niveles técnicos podemos ver ciertos soportes en caso de perder esos 78k. Después de ese vencimiento, el mapa cambia bastante: el 2 de octubre sitúa el equilibrio cerca de 78k, mientras que el siguiente gran vencimiento mensual, el 30 de octubre, mantiene por ahora su “max pain” en 73k.

Así, cortita y al pie para que no te pierdas: 80k es el pivote inmediato, 82k la puerta alcista y 78k–75k la zona que no interesa perder antes del gran vencimiento del 25. Estos niveles irán apareciendo visibles desde la herramienta de BitcoinWar

Si no la has usado no sabes de lo que te estás perdiendo. Recuerda que el acceso es gratuito, para todos los suscriptores de substack. Nada más comparte tu correo en el momento de usarlo. En BitcoinWar, puedes ver de una forma sencilla y muy ilustrativa no solamente el “order book”, sino también niveles de liquidación y donde están las zonas con puts y call en próximos vencimientos. No dejes de probarla y dame tu opinión en comentarios.

Para cerrar…

Estamos en un momento extraño. La Macro contradiciendo el precio y el precio contradiciendo al ciclo de bitcoin y todo ello comprometido por la fase del ciclo económico… mañana subiré un artículo de opinión sobre algo de esto. Todo esto genera dudas. El precio se sigue manteniendo sobre todo por el comportamiento de los ETFs. Algunas “alts” llevando liquidez a su molino puede restar empuje y el volumen que Bitcoin necesita hoy. Sigo pensando y el mercado de opciones parece que contempla también que aun queda alguna corrección hasta la zona de los 74k-72k en las próximas 6-8 semanas. Lo que no hay que perder de vista los datos on-chain y la compras de los ETFs, los vencimientos de opciones y los balances de liquidez para intentar ver si esto es un repunte o la confirmación del cambio de ciclo.

¿Cómo opero esta fase? Tal como avisé tras el rechazo de la zona de distribución reactivé DCA, con compras entre 78k y 75k. Compras que ya se han detenido de nuevo a estos precios hasta confirmar que continua en la acción del precio ya estamos muy por encima de mi precio objetivo actual de compra que está en 72k. En estas dos próximas semanas, seguiremos analizando si hay motivos para seguir con el movimiento alcista o en que niveles podríamos construir una posible acumulación. Los vencimientos de opciones nos puedan dar pistas así que muy atento en ese sentido. Y recuerda que puedes usar mi código de invitación RAFA, en Quantfury para comprar Bitcoin al mejor precio del mercado sin complicaciones, pero en cualquier caso debes hacer tu propio análisis y sobre todo, comentar esta publicación para que llegue a mas gente y des tu propio punto de vista coincidente o no para que todos sigamos aprendiendo.

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