“Cuanto más trabaje tu dinero, menos tendrás que trabajar tú”

T. H. Eker

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Market Tracker | 17 de agosto de 2026

Los futuros del S&P 500 arrancan el lunes con un avance del 0,1% y los del Nasdaq suben 0,5%, suficiente para que todos hablen de “rebote técnico”, aunque la dirección real de la sesión dependerá de si el mercado decide seguir digiriendo el decepcionante dato de ventas minoristas del viernes o simplemente pasarlo por alto hasta que llegue algo más grande.

Ese dato de ventas débil del viernes fue el detonante que arrastró la semana: los analistas recortaron la probabilidad de otra subida de la Fed en septiembre desde el 50% hasta el 30%, el dólar entró en modo defensivo y el mercado de bonos encajó el movimiento con cierta calma, con el yield del 10 años bajando apenas 1 punto básico hasta 4,686%, aunque el bono a 30 años marcó su nivel más alto desde 2007. Piénsalo 2007… creo que esto dice bastante sobre dónde está el verdadero nervio del mercado.

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La agenda macro de los próximos días no ofrece grandes municiones propias, porque no hay datos relevantes de EEUU esta semana, pero los earnings de las grandes cadenas de reatail serán el verdadero termómetro del consumidor americano; ya saben que el indicador Wallmart dice más que estadísticas sesudas mas complejas. Además “tenemos” Jackson Hole la semana siguiente; el evento que todo el mundo tiene marcado en rojo. Como dato bueno nos quedamos con el Indice Manufacturero de agosto salió en 20,60 frente a una estimación de 11,00, el dato más alto en cuatro años, aunque con señales claras de presión en cadenas de suministro: tiempos de entrega más largos, suministro que empeora y el índice de precios pagados al alza.

En EEUU el tono dominante esta mañana es el de un dólar a la baja contra todas las principales divisas, con el peso cayendo sobre el billete verde mientras el mercado sigue procesando el mensaje implícito del viernes: menos Fed hawkish de lo que se pensaba hace una semana. No hay movimientos de acciones individuales destacados en el contexto de apertura, aunque el sector tecnológico busca un rebote que, de momento, los futuros del Nasdaq respaldan modestamente.

Europa se movió con cambios leves, con los índices del continente prácticamente planos mientras los inversores mantienen un ojo en el Mediterráneo y el otro en las actas y declaraciones que vendrán de Jackson Hole. El EUR/USD tocó un máximo intradiario de 1,1615 y se estabilizó en torno a 1,1590, mientras la libra acompañaba el movimiento con un avance del 0,19% frente al dólar.

En Asia la jornada transcurrió sin grandes convulsiones, con China aportando datos que confirmaron lo que ya se sospechaba: las ventas minoristas de julio decepcionaron, la producción industrial se desaceleró y los precios de la vivienda nueva extendieron su caída, todo ello atribuido oficialmente a las condiciones meteorológicas extremas de julio, que es la explicación oficial favorita cuando los datos no acompañan (vamos, como el cambio climático para culpar de los incendios). El USDJPY se mantiene prácticamente inmóvil en 159,20, síntoma de que el yen tampoco tiene un catalizador claro a la espera de las próximas decisiones del BoJ.

El WTI cotiza en 83,02 dólares, con el ruido geopolítico de fondo como único motor real: Irán ha fijado un plazo de “pocas semanas” para la implementación del memorando de entendimiento, al tiempo que reafirma que las negociaciones formales con EEUU no han comenzado todavía. El oro avanza 0,6% hasta 4.402 dólares, moviéndose en línea con el tono general de debilidad del dólar más que con una huida hacia activos refugio frente a unas expectativas Fed que se van moderando.

La semana se juega en dos frentes: la credibilidad del consumidor americano, que los earnings de las cadenas de retail pondrán a prueba en los próximos días, y la temperatura del mercado de bonos, donde el 30 años marcando máximos desde 2007 es una señal que no debería quedarse algo anecdótico. El tono es de cautela contenida, no de pánico, pero el mercado opera con márgenes de error estrechos cuando la curva 10Y-2Y está en 0,51 y el CPI sigue en 3,54%.

Con el SPI en expansión tardía a 123,7 grados, los sectores que históricamente aguantan mejor esta fase son financieros, industriales y materiales: exactamente los que necesitan que la economía siga creciendo lo suficiente sin que la inflación obligue a la Fed a dar otro paso que nadie quiere.

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Market Tracker y Análisis de liquidez | 14 de agosto – Semana 33 de 2026

Los futuros de Wall Street entran al viernes con avance mínimo, sin fuerza ni convicción pero tampoco con prisa por vender: el mercado lleva semanas practicando el arte de subir en silencio y hoy viernes no parece dispuesto a romper el hábito.

La sesión del jueves dejó otro récord en el S&P 500, lo que a estas alturas ya suena casi algo rutinario. El dato que arrancó el viernes con fuerza fue las ventas retail de julio: -0,6% frente al +0,1% esperado, el peor mes para el grupo de control desde septiembre de 2025, con automóviles cayendo 1,8% y ventas no presenciales hundidas un 2,2%. Algunos analista apuntan a lo importante del dato que incluye el Prime Day de julio incluida. Al final, es un dato aislado que no hace tendencia, pero sí nos va dejando ruido de fondo.

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La agenda macro para los próximos días es bastante tranquila después de una semana cargada, lo que deja más espacio para que el mercado digiera lo que ya tiene: la caída del consumo de julio, las actas de la Fed si las hubiera, y cualquier señal adicional desde el frente geopolítico. El evento de fondo que gana peso es el Banco de Japón: Reuters recoge que los mercados ya descuentan cerca de un 80% de probabilidad de subida en la reunión del 17-18 de septiembre incluso con rumores de que el ritmo de endurecimiento podría acelerarse más allá del habitual dos veces al año. Aquí tenemos que poner el foco y más hoy que veremos como la liquidez tienen amenazas y esto suma.

En renta variable estadounidense el tono sigue siendo constructivo pero con grietas visibles. El S&P 500 cerró en récord ayer y los futuros aguantan, pero vemos que la selectividad empieza a importar: los riesgos del petróleo elevado y una reacción defensiva en earnings recientes complican el argumento de comprar cualquier cosa con siglas de IA. Hablando de IA, OpenAI ya supera los 40.000 millones de dólares de ingresos anualizados con la vista puesta en una eventual salida a bolsa, dato que alimenta el relato pero no necesariamente la valoración.

Europa cerró la sesión sin grandes movimientos, con los índices apenas cambiados. El EUR/USD subió 0,35% hasta 1,1567 probando de nuevo la media de 100 días, y el dato de PIB del segundo trimestre de la eurozona confirmó el +0,4% trimestral de la estimación preliminar, sin sorpresa. Suiza, al margen, reportó un crecimiento estimado del 1,5% en el segundo trimestre, y la inflación francesa aceleró en julio con el componente subyacente al alza, lo que añade presión al BCE antes de que nadie lo pida en voz alta, pero el camino de más subidas de tipos en Europa no parece un escenario tan lejano.

Asia operó con el BOJ como protagonista absoluto. El yen subió 0,22% frente al dólar llevando al USDJPY hacia el entorno de 159,00, aunque los estrategas recuerdan que las subidas de tipos japonesas tienen un techo estructural severo dado el coste del servicio de deuda y los tipos reales profundamente negativos. Los datos de China no ayudaron al optimismo regional: los nuevos préstamos bancarios en julio volvieron a contraerse, segunda vez en el año, señal de que la demanda crediticia interna sigue sin arrancar. En este caso estamos viendo algo distinto a otros lugares del mundo. El estado (por que ese es el sistema) está dando todo para que fluya el crédito, posibilidades y buen precio… y aun así no se arriesgan, señal más que clara de contracción.

El petróleo es el dato que más cuesta ignorar: el WTI cotiza en 81,64 dólares, un 0,5% al alza en la sesión, y acumula más de un 5% de ganancia semanal con el Estrecho de Ormuz en un cierre que podríamos decir “de facto” después de que Irán volviera a amenazar embarcaciones, esta vez de Emiratos Árabes. El oro rebotó hasta 4.362 dólares tras tocar mínimos de sesión en 4.311, borrando las pérdidas iniciales aunque el sesgo técnico a corto plazo sigue siendo neutral después de perder la media horaria de 100 períodos.

Lo que importa vigilar en las próximas horas no es tanto la agenda de datos como la arquitectura de riesgos que se está formando: un consumidor americano que en julio dejó de gastar según lo previsto, un petróleo que no baja y que encadena una semana excepcional, y un yen que sube por razones que el propio mercado no termina de creer del todo. El dólar cae frente a todas las divisas principales hoy, con el USDCAD tocando 1,3868 y perforando el 50% de Fibonacci del tramo junio-mayo; eso dice algo sobre hacia dónde fluye el riesgo. Aunque ya sabes, parte de las valoraciones y niveles de precios del S&P500 se están impulsando en el contravalor, el dolar que sigue en una etapa débil.

Con el ciclo SPI en 124,3 grados de Expansión Tardía, los sectores que el modelo pondera, financiero, industrial y materiales, siguen siendo los que mejor cuadran con un entorno donde los tipos son altos, el crecimiento aguanta y la inflación no empeiza a ceder.

Análisis de liquidez

Última foto disponible: SOFR y ON RRP al 13 de agosto de 2026; reservas y TGA semanal al 12 de agosto. La semana vuelve a deteriorarse por el balance: TGA sube con fuerza y las reservas caen por debajo del umbral de US$2.95T. El funding, sin embargo, mejora ligeramente.SOFR cerró el 13 de agosto en 3.62%, tres puntos básicos por debajo del jueves anterior, mientras el ON RRP award rate permanece en 3.50%. El spread SOFR–RRP baja así de 15 a 12 pb: una mejora clara en el precio del funding y, de momento, sin señales de dislocación en repo.

El problema lo tenemos en otro sitio. Las reservas bancarias caen desde US$2.993T hasta US$2.944T, una pérdida semanal de unos US$49.3B, y perforan por primera vez en esta secuencia reciente nuestro umbral de US$2.95T. Al mismo tiempo, el TGA sube de US$907.3B a US$963.95B, unos US$56.6B adicionales estacionados en la cuenta del Tesoro. La correspondencia vuelve a ser bastante limpia: el Tesoro acumula caja y el sistema pierde reservas.

Además, el ON RRP cae a apenas US$450M. Es irrelevante como amortiguador: frente al umbral de US$100B que venimos utilizando, está completamente agotado. Por eso, cada dólar adicional que el Tesoro absorbe mediante emisión tiene mucha más probabilidad de competir directamente con reservas bancarias y cash privado que hace dos años.

La emisión sigue siendo la pieza crítica

El Tesoro acaba de confirmar que mantendrá los actuales tamaños de las subastas de bills durante las próximas semanas, contempla incluso un CMB corto a finales de agosto y solo espera reducir temporalmente las emisiones cortas durante septiembre por la entrada de impuestos. En octubre volvería a incrementarlas con un objetivo de US$950B de TGA a final de septiembre y admite un posible pico de US$1.05T ± US$50B en octubre.

Eso hace especialmente relevante el dato actual de US$963.95B: el TGA ya está por encima del objetivo de cierre de septiembre, mientras las reservas acaban de caer bajo US$2.95T. El Tesoro estima además US$739B de endeudamiento neto negociable privado para julio-septiembre, por lo que la presión de absorción de cash no desaparece e incluso anticipamos un drenaje aun mayor de liquidez si se quiere llegar a los objetivos.

Nivel de riesgo de liquidez

🟠 Medio-alto, acercándose a alto.

Pues tengo que subir un grado la vigilancia esta semana. Por primera vez coinciden claramente:

TGA > US$950B + reservas < US$2.95T + ON RRP prácticamente en cero.

La razón por la que todavía no lo considero rojo es importante: SOFR mejora, el spread cae a 12 pb y el SRF no muestra demanda material. Es decir, la cantidad de liquidez se está deteriorando, pero el sistema todavía funciona correctamente. Pero visto lo visto y si no hay cambios entre septiembre y octubre es muy factible que veamos el riesgo de liquidez de nuevo en alto.

Implicaciones de mercado

Para renta variable y Bitcoin, la lectura es menos favorable que hace una semana. El mercado puede seguir subiendo, pero ya no cuenta con un viento de cola de liquidez doméstica: necesita entradas privadas, resultados y narrativa para compensar el drenaje fiscal. Eso aumenta la fragilidad de los rallies y la sensibilidad ante cualquier catalizador negativo.

Para bonos y money markets, la siguiente prueba es muy clara: comprobar si el mercado sigue absorbiendo la elevada oferta de bills sin que SOFR vuelva a separarse del RRP. Si las reservas siguen cayendo y el spread vuelve por encima de 15–20 pb, la señal pasaría de simplemente incómoda a realmente preocupante.

Con la analogía de la hoguera que tanto ha gustado, esta semana el Tesoro ha vuelto a sacar brasas de la hoguera. Lo curioso es que el humo todavía no molesta: el funding incluso mejora. Pero con las reservas ya por debajo de US$2.95T y el viejo colchón del RRP prácticamente desaparecido, queda bastante menos madera entre el fuego y el suelo.

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La salud financiera no cabe en una hoja de Excel

Últimamente veo hablar mucho de salud financiera. Influencers de inversión, de ahorro, de productividad y hasta perfiles que nunca habían mostrado demasiado interés por el tema han descubierto que ordenar las finanzas personales es importante. Entiendo la motivación. Es un contenido “Ever green” que incluso funciona cuando la economía no va bien.

Sea cual sea el motivo que los trajo, bienvenido sea.

Lo que me preocupa profundamente, es cuando reducimos algo tan complejo a cuatro porcentajes, tres reglas de ahorro y una plantilla de Excel, por supuesto hecha con IA que se usa más como gancho para conseguir suscriptores en redes, que por que sea práctico y útil. Porque llevo años trabajando en salud financiera y cuanto más lo hago, menos creo en las recetas prefabricadas.

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No llegué aquí hace más de un lustro, por una moda ni porque ahora resulte atractivo hablar de bienestar financiero. Más de 300 alumnos han pasado por mis formaciones en Cultta, ya hemos tenido mas 226 personas en mentorías individuales y grupales especificas sobre bienestar financiero y cerca de 1.000 trabajadores y colaboradores de empresas en México por las formaciones que hemos desarrollado junto a MiWellnessFinanciero. También llevo tiempo llevando estas conversaciones a otros formatos, como La Cartera Rebelde (con más de 15k reproducciones entre youtube y las principales plataformas de podcast), y mezclándolas inevitablemente con mi trabajo en inversión, mercados y trading.

Y cuando digo inevitablemente lo hago con conocimiento de causa, porque al final, todo termina conectado.

Durante todos estos años he hablado con personas que ganaban poco y administraban extraordinariamente bien sus recursos y con otras que tenían ingresos que muchos considerarían privilegiados y aun así vivían bajo una enorme presión financiera. He visto gente obsesionada con conseguir un 2% más de rentabilidad mientras ignoraba agujeros mucho mayores en sus propias finanzas. También traders técnicamente buenos tomando malas decisiones no por falta de conocimiento, sino porque estaban operando con un dinero al que su cabeza ya había asignado otro destino.

Ahí es donde la salud financiera deja de ser una cuestión de matemáticas. Por que las matemáticas son universales, pero la relación que tenemos cada uno con el dinero no es la misma.

No todos vivimos la misma realidad

Decirle a alguien que debe ahorrar el 20% de sus ingresos queda estupendo en Instagram. El principal problema es que las personas no vivimos dentro de una plantilla.

No tiene la misma realidad financiera una persona de 25 años sin hijos que alguien que mantiene una familia. Ni quien cobra una nómina fija que quien vive de ingresos variables. Ni quien tiene una red familiar capaz de ayudarle ante una emergencia que quien sabe que, si las cosas se tuercen, está mas solo que la una. Ni que decirte de las enormes diferencias que existen si vives en un estado con garantías laborales y protección social a uno que no tenga esos sistemas.

Incluso dos personas con exactamente los mismos ingresos pueden necesitar estrategias completamente diferentes.

Por eso siempre he entendido la salud financiera de una manera mucho más amplia: ingresos y gastos, sí, pero también deuda, protección, ahorro, patrimonio, capacidad para soportar imprevistos, objetivos personales, entorno familiar y por supuesto, comportamiento.

Porque detrás de cada decisión financiera hay una persona y si algo he aprendido es que las personas somos bastante menos racionales de lo que nos gusta pensar, menos predecibles que lo que una plantilla dice y menos cuadriculados que el último excel fantástico que hiciste y nunca le diste seguimiento.

Por que tu Excel no toma las decisiones, pero tú sí.

Podemos diseñar un presupuesto perfecto un domingo por la tarde y destrozarlo el miércoles (si bien nos va llegamos hasta el viernes).

Podemos saber racionalmente que una compra no tiene sentido y encontrar cinco argumentos impecables para justificarla.

Podemos prometer que invertiremos a largo plazo para descubrir que cuando nuestra cartera cae un 25%, nuestro supuesto perfil de riesgo era bastante más valiente cuando todo subía.

Ahí entran nuestra psicología, nuestros sesgos y esos dos sistemas de pensamiento que funcionan permanentemente dentro de nosotros: uno rápido, automático y emocional; otro más lento, reflexivo y racional.

El segundo sistema es capaz de diseñar un gran plan financiero, pero el primero sigue teniendo acceso a la tarjeta de crédito. Esto que pudiera parecer una anécdota, es la parte central de cualquier estrategia seria de salud financiera.

Por eso me cuesta cada vez más separar las finanzas personales de la psicología, del entorno y de la propia historia de cada persona. Nuestra relación con el dinero se construye también con lo que vimos en casa, el entorno en el que crecimos, nuestras experiencias, nuestros miedos, nuestras ambiciones y hasta con lo que significa para nosotros sentir que “nos va bien” o sobre lo que es “importante para mi”.

¿Y cual es para mí, la verdadera salud financiera?

No consiste en gastar poco y ahorrar en el café que nos gusta o la suscripción que usamos; ni en ganar mucho, ni mucho menos en invertir bien.

Consiste en construir una estructura que nos permita tomar decisiones sin que el dinero tenga permanentemente una pistola encima de la mesa.

Poder afrontar un imprevisto sin convertirlo automáticamente en deuda. Poder invertir sin necesitar que el mercado nos dé la razón el próximo mes. Poder cambiar de trabajo, emprender, ayudar a alguien o simplemente dormir mejor porque existe cierto margen de seguridad. Y ese margen será diferente para cada persona.

Esta es probablemente la razón por la que llevo tantos años interesado en este tema y por la que seguirá apareciendo por aquí. Algunos de estos artículos no son precisamente los que más suscriptores traen. Incluso más de una vez me han recomendado no publicarlos porque, supuestamente, “se alejan del foco” de este Substack, pero considero que de no hacerlo, dejo una “pata” muy importante de lo que creo que mis lectores necesitan.

Lo entiendo desde el punto de vista editorial. Si alguien llega aquí buscando mercados, macro, inversión o trading, hablar de salud financiera puede parecer una desviación, pero yo lo veo justo al revés.

Sería extraño dedicar tantas horas a analizar cómo se mueve el dinero en los mercados y no hablar también de cómo ese mismo dinero condiciona nuestras decisiones cuando vuelve a casa.

Porque inversión, patrimonio, ahorro, deuda, protección, comportamiento o planificación no son compartimentos estancos. Forman parte de una misma realidad financiera. Y dejar fuera esa parte más personal quizá haría este contenido más fácil de clasificar, pero también bastante menos útil.

Así que seguirán apareciendo por aquí estas conversaciones, igual que seguirán apareciendo la liquidez, Bitcoin, la macro, las carteras o los mercados. No para sustituir unas por otras, sino porque todas ayudan a responder una pregunta que, al final, es bastante más importante que acertar el próximo movimiento del mercado:

¿estamos utilizando el dinero para ampliar nuestras opciones o estamos construyendo una vida cada vez más condicionada por él?

Después de años trabajando con personas, inversores, alumnos y trabajadores de realidades muy distintas, esa pregunta me interesa cada vez más.

Y creo que merece que hablemos de ella.

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Market Tracker | 12 de agosto de 2026

Los futuros de Wall Street llegan al miércoles con buena parte del trabajo ya hecho. El S&P 500 avanza un 0,45%, el Dow suma unos 150 puntos y el Nasdaq 100 gana alrededor de 100. Todo después de que el IPC hiciera exactamente lo que se esperaba de él: nada extraordinario. Y tal y como están las cosas, que no haya sorpresas ya parece motivo suficiente para tirar algún cohete.

Europa había pasado buena parte de la sesión en modo espera. La gran cita macro de la semana era el IPC de julio en Estados Unidos y nadie parecía demasiado dispuesto a tomar decisiones importantes antes de conocerlo. El petróleo sí tuvo su pequeño episodio de emoción: un rumor sobre una posible extensión del alto el fuego entre Estados Unidos e Irán llevó al WTI hasta los 82,50 dólares, pero Teherán se encargó rápidamente de enfriar el entusiasmo. El pacto, dijeron, “no existe”. El barril volvió entonces hacia los 83,18 dólares y prácticamente borró el movimiento.

Los metales preciosos iban por libre. Antes incluso de conocerse la inflación, el oro subía un 1,1% hasta los 4.413 dólares y la plata un 2,5%, hasta 66,29.

El IPC de julio terminó llegando al 3,4% interanual, justo donde esperaba el consenso, y el dato mensual tampoco trajo sorpresas. Hay, sin embargo, un detalle interesante: los costes de vivienda explicaron aproximadamente dos tercios del incremento mensual. Si esa partida termina cediendo, algo que la Fed lleva esperando tanto tiempo que la paciencia empieza a confundirse con resignación, el aspecto de la inflación podría mejorar bastante.

El mercado interpretó el dato en esa dirección. La probabilidad de una subida de tipos en septiembre cayó desde el 46% hasta una zona del 39-42%. El bono estadounidense a dos años bajó entre 3,6 y 4,2 puntos básicos, hasta el 4,18%, mientras el diez años cedía 2,8 puntos básicos, al 4,655%.

El dólar también perdió algo de terreno, aunque sin montar ningún espectáculo. El EUR/USD apenas avanzaba un 0,03%, la libra un 0,15% y el USD/JPY se situaba en 158,92 después de cotizar en 159,04 justo antes del dato. Para quienes llevan semanas esperando el asalto a los 160, habrá que seguir esperando.

Pero conviene no convertir un IPC sin sorpresas en una sentencia definitiva. Todavía queda otro informe de inflación antes de la reunión de septiembre, así que el dato de hoy alivia es casi de puro trámite y no resuelve gran cosa; mucho menos en un momento en el que también el Banco de Japón tiene una decisión importante por delante y el mercado empieza a descontar una subida de tipos en septiembre. Algunos nuevos les sorprenderá, pero es que el yen sigue siendo, uno de los mejores termómetros para medir la distancia entre lo que dicen los bancos centrales y lo que los inversores deciden creerse.

Wall Street, mientras tanto, agradece que el IPC no haya complicado más las cosas. Los rendimientos más bajos quitan algo de presión a las valoraciones de crecimiento y la curva 10Y-2Y, alrededor de 0,48 puntos, ofrece también algo más de oxígeno. No hay grandes historias corporativas robando protagonismo: hoy manda la macro.

Europa cumplió perfectamente con su papel de sala de espera de Washington. Los índices cerraron ligeramente al alza y sin grandes movimientos. La inflación italiana de julio mostró cierta moderación, aunque la subyacente se mantuvo estable, repitiendo un patrón que estamos viendo en buena parte de la eurozona: mejora el titular, pero el núcleo se resiste bastante más. Los rendimientos de los bonos europeos acompañaron con pequeños descensos.

Asia afrontará ahora una sesión distinta a la anterior. El dato estadounidense ya está sobre la mesa, los futuros de Wall Street cotizan al alza y el dólar llega algo más débil. Es un contexto razonablemente favorable para los activos de riesgo de la región y que, de momento, también quita algo de presión al yen. El Nikkei seguirá especialmente pendiente del USD/JPY y de ese nivel de 160 que lleva semanas funcionando casi como una frontera psicológica.

El oro, por su parte, llegó a tocar los 4.422 dólares después del IPC y continúa demostrando una curiosa capacidad para convivir con cualquier narrativa sobre la Fed. La plata mantiene también el impulso tras alcanzar los 66,29 dólares. Con inflación en línea, dólar algo más débil y rendimientos a la baja, ambos tienen viento de cola por ahora.

Para los Cazadores del Profit, la pregunta ahora es sencilla: ¿el movimiento de hoy tiene continuidad o estamos viendo simplemente el alivio de un mercado que llevaba varios días conteniendo la respiración ante un dato que finalmente no dijo nada nuevo?

El siguiente IPC será bastante más importante para cerrar el argumento de cara a septiembre. Hasta entonces, yo vigilaría especialmente tres referencias: el USD/JPY alrededor de 159, el bono a dos años en el 4,18% y el oro intentando consolidarse por encima de 4.420 dólares. Entre los tres cuentan bastante bien la historia del día: algo menos de miedo a la Fed, rendimientos a la baja y un mercado que vuelve a sentirse cómodo tomando riesgo.

Y todo esto ocurre con nuestro ciclo SPI en Expansión Tardía, en 125,3 grados. Financiero, industrial y materiales siguen siendo los sectores con mayor peso en esta fase y el dato de hoy no les viene mal. Pero conviene recordar dónde estamos: en Expansión Tardía, la distancia entre estar bien colocado y llegar tarde suele ser bastante menor de lo que parece cuando todo sigue subiendo.

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