Los futuros de Wall Street llegan al miércoles con buena parte del trabajo ya hecho. El S&P 500 avanza un 0,45%, el Dow suma unos 150 puntos y el Nasdaq 100 gana alrededor de 100. Todo después de que el IPC hiciera exactamente lo que se esperaba de él: nada extraordinario. Y tal y como están las cosas, que no haya sorpresas ya parece motivo suficiente para tirar algún cohete.
Europa había pasado buena parte de la sesión en modo espera. La gran cita macro de la semana era el IPC de julio en Estados Unidos y nadie parecía demasiado dispuesto a tomar decisiones importantes antes de conocerlo. El petróleo sí tuvo su pequeño episodio de emoción: un rumor sobre una posible extensión del alto el fuego entre Estados Unidos e Irán llevó al WTI hasta los 82,50 dólares, pero Teherán se encargó rápidamente de enfriar el entusiasmo. El pacto, dijeron, “no existe”. El barril volvió entonces hacia los 83,18 dólares y prácticamente borró el movimiento.
Los metales preciosos iban por libre. Antes incluso de conocerse la inflación, el oro subía un 1,1% hasta los 4.413 dólares y la plata un 2,5%, hasta 66,29.
El IPC de julio terminó llegando al 3,4% interanual, justo donde esperaba el consenso, y el dato mensual tampoco trajo sorpresas. Hay, sin embargo, un detalle interesante: los costes de vivienda explicaron aproximadamente dos tercios del incremento mensual. Si esa partida termina cediendo, algo que la Fed lleva esperando tanto tiempo que la paciencia empieza a confundirse con resignación, el aspecto de la inflación podría mejorar bastante.
El mercado interpretó el dato en esa dirección. La probabilidad de una subida de tipos en septiembre cayó desde el 46% hasta una zona del 39-42%. El bono estadounidense a dos años bajó entre 3,6 y 4,2 puntos básicos, hasta el 4,18%, mientras el diez años cedía 2,8 puntos básicos, al 4,655%.
El dólar también perdió algo de terreno, aunque sin montar ningún espectáculo. El EUR/USD apenas avanzaba un 0,03%, la libra un 0,15% y el USD/JPY se situaba en 158,92 después de cotizar en 159,04 justo antes del dato. Para quienes llevan semanas esperando el asalto a los 160, habrá que seguir esperando.
Pero conviene no convertir un IPC sin sorpresas en una sentencia definitiva. Todavía queda otro informe de inflación antes de la reunión de septiembre, así que el dato de hoy alivia es casi de puro trámite y no resuelve gran cosa; mucho menos en un momento en el que también el Banco de Japón tiene una decisión importante por delante y el mercado empieza a descontar una subida de tipos en septiembre. Algunos nuevos les sorprenderá, pero es que el yen sigue siendo, uno de los mejores termómetros para medir la distancia entre lo que dicen los bancos centrales y lo que los inversores deciden creerse.
Wall Street, mientras tanto, agradece que el IPC no haya complicado más las cosas. Los rendimientos más bajos quitan algo de presión a las valoraciones de crecimiento y la curva 10Y-2Y, alrededor de 0,48 puntos, ofrece también algo más de oxígeno. No hay grandes historias corporativas robando protagonismo: hoy manda la macro.
Europa cumplió perfectamente con su papel de sala de espera de Washington. Los índices cerraron ligeramente al alza y sin grandes movimientos. La inflación italiana de julio mostró cierta moderación, aunque la subyacente se mantuvo estable, repitiendo un patrón que estamos viendo en buena parte de la eurozona: mejora el titular, pero el núcleo se resiste bastante más. Los rendimientos de los bonos europeos acompañaron con pequeños descensos.
Asia afrontará ahora una sesión distinta a la anterior. El dato estadounidense ya está sobre la mesa, los futuros de Wall Street cotizan al alza y el dólar llega algo más débil. Es un contexto razonablemente favorable para los activos de riesgo de la región y que, de momento, también quita algo de presión al yen. El Nikkei seguirá especialmente pendiente del USD/JPY y de ese nivel de 160 que lleva semanas funcionando casi como una frontera psicológica.
El oro, por su parte, llegó a tocar los 4.422 dólares después del IPC y continúa demostrando una curiosa capacidad para convivir con cualquier narrativa sobre la Fed. La plata mantiene también el impulso tras alcanzar los 66,29 dólares. Con inflación en línea, dólar algo más débil y rendimientos a la baja, ambos tienen viento de cola por ahora.
Para los Cazadores del Profit, la pregunta ahora es sencilla: ¿el movimiento de hoy tiene continuidad o estamos viendo simplemente el alivio de un mercado que llevaba varios días conteniendo la respiración ante un dato que finalmente no dijo nada nuevo?
El siguiente IPC será bastante más importante para cerrar el argumento de cara a septiembre. Hasta entonces, yo vigilaría especialmente tres referencias: el USD/JPY alrededor de 159, el bono a dos años en el 4,18% y el oro intentando consolidarse por encima de 4.420 dólares. Entre los tres cuentan bastante bien la historia del día: algo menos de miedo a la Fed, rendimientos a la baja y un mercado que vuelve a sentirse cómodo tomando riesgo.
Y todo esto ocurre con nuestro ciclo SPI en Expansión Tardía, en 125,3 grados. Financiero, industrial y materiales siguen siendo los sectores con mayor peso en esta fase y el dato de hoy no les viene mal. Pero conviene recordar dónde estamos: en Expansión Tardía, la distancia entre estar bien colocado y llegar tarde suele ser bastante menor de lo que parece cuando todo sigue subiendo.
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